A la fuerza del deseo

Capítulo 49: Hablar Sin Defensas

No hablaron de inmediato.

Valeria necesitó horas para entender qué dolía más:
la traición del equipo…
o la certeza de que Damián había decidido solo una vez más.

Se encontraron al anochecer, en el departamento que ahora compartían por costumbre más que por certeza. No había reproches en el aire. Solo cansancio.

—No quiero discutir —dijo ella—. Quiero entender.

Damián asintió. No cruzó los brazos. No levantó muros.

—Tenía miedo —admitió—. No al escándalo, no al proyecto… a fallarte. A que si te involucraba y todo explotaba, me odiaras.

Valeria apretó los labios.

—Decidir por mí también me aleja —respondió—. Porque me hace sentir pequeña. Prescindible.

Eso fue lo que lo quebró.

—Nunca lo fuiste —dijo él, con la voz rota—. Eres lo único que no quise perder.

Valeria respiró hondo. Esta vez no atacó. No huyó.

—Entonces deja de protegerme como si fuera frágil —susurró—. Y empieza a caminar conmigo.

El silencio que siguió no fue incómodo.
Fue honesto.

Por primera vez, no estaban defendiendo posiciones.
Estaban exponiendo heridas.




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