A la fuerza del deseo

Capítulo 59: La Culpa De No Sentirse Suficiente

La culpa no llegó de golpe.

No fue una frase directa.
No fue una discusión.
No fue una mirada de reproche.

Fue algo más sutil. Más cruel.

La sensación persistente de estar fallando sin saber exactamente en qué.

Valeria se dio cuenta una mañana cualquiera, frente al espejo del baño. Tenía el cabello recogido de cualquier manera, el rostro cansado, los ojos atentos pero apagados. Se observó como si estuviera evaluando a otra persona.

¿En qué momento dejé de ser suficiente?

La pregunta no venía acompañada de lágrimas. Venía acompañada de vergüenza.

Porque amar a Damián había sido, durante mucho tiempo, una afirmación constante: me elige, me desea, me necesita.
Ahora el amor seguía ahí, pero había cambiado de forma. Y ese cambio la hacía dudar de su lugar.

No era que él la rechazara.
Era peor.

Parecía no necesitarla del mismo modo.

En el trabajo, Valeria funcionaba impecable. Tomaba decisiones, resolvía problemas, imponía criterio. Nadie cuestionaba su capacidad. Nadie la hacía sentir pequeña.

Solo ella.
Solo cuando pensaba en él.

Ese día llegó tarde al departamento. Damián ya estaba ahí, hablando por teléfono, con ese tono firme que usaba cuando negociaba. Ella dejó las llaves, se quitó los zapatos y lo observó desde la distancia.

No lo interrumpió.
Esperó.

Cuando él colgó, sonrió.

—¿Cómo te fue?

—Bien —respondió ella—. ¿Y a ti?

—Intenso.

Siempre intenso. Siempre exigente. Siempre algo más importante esperando.

Se sentaron juntos, pero no cerca. Compartían el espacio, no el cuerpo. Y Valeria empezó a notar cuántas veces al día medía sus palabras, su presencia, incluso su necesidad de afecto.

No quiero parecer demandante.
No quiero que sienta que no puedo sola.
No quiero convertirme en un peso.

Esa noche, cuando Damián se quedó trabajando en la computadora, Valeria se fue a la habitación. Se sentó en la cama y dejó que los pensamientos hicieran lo que llevaban días intentando: avanzar.

Recordó quién había sido antes de él. Independiente. Segura. Incómoda para algunos, pero firme.
Y recordó quién era ahora: una mujer enamorada que empezaba a pedir permiso incluso para sentirse mal.

Eso fue lo que más le dolió.

No era Damián.
Era ella.

Más tarde, él entró en la habitación.

—¿Todo bien? —preguntó.

Valeria asintió por reflejo. Luego negó.

—No lo sé.

Damián se sentó a su lado, atento.

—¿Qué pasa?

Ella respiró hondo. Cada palabra que venía pesaba más de lo que esperaba.

—Últimamente siento que tengo que ganarme tu atención —dijo—. Y odio sentir eso.

Damián frunció el ceño, confundido.

—Val, eso no es cierto.

—Lo sé —respondió—. Pero sentirlo igual me hace preguntarme qué estoy haciendo mal.

Él guardó silencio. No porque no le importara, sino porque no entendía del todo.

—No quiero que cambies por mí —dijo—. Nunca te lo pedí.

Valeria lo miró, con una mezcla de tristeza y lucidez.

—Ese es el problema. Nadie me lo pidió. Lo hice sola… para no perderte.

Damián se inclinó hacia ella.

—No tienes que demostrar nada.

—Pero lo siento —dijo ella—. Y sentirlo me hace culpable. Porque se supone que debería estar bien. Porque te amo. Porque estamos juntos.

Las palabras quedaron suspendidas entre ellos.

Damián pasó una mano por su cabello.

—Yo tampoco me siento suficiente a veces —admitió—. Solo que lo manejo trabajando más.

Valeria sonrió apenas. No de alivio. De reconocimiento.

—Entonces nos estamos exigiendo de más —dijo—. Y al mismo tiempo, nos estamos dando menos.

No hubo solución inmediata. No hubo promesas.

Pero algo se acomodó. No sanó. Se nombró.

Esa noche, Valeria entendió que la culpa de no sentirse suficiente no nacía del amor… sino del miedo a perderlo.

Y ese miedo, si no se enfrentaba, podía convertirse en la grieta más peligrosa de todas.

Porque amar no debería hacerte sentir que tienes que merecer cada segundo.

Y aun así… ahí estaba.

Silenciosa.
Persistente.
Esperando.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.