He vivido muerto,
perdí el camino hacia el huerto.
Esto es suficiente para vivir;
mientras, busco formas de existir.
Se escurre en mis manos,
me deshace de lo humano.
Es agua que llena mi ser,
pues gano en el camino a perder.
Me hunde en el mar y pretende,
en un abrazo, abrasar.
Pierdo el aliento,
ya no soy su alimento.
¡Oh, cariño mío!
Ahoga tus gemidos.
Únete a los quejidos
del ser profundo y herido.
¡Oh, amada mía!
Mira la cercanía de la distancia,
resistencia de última instancia
que se escapa en la noche.
Recuerda amar lo que no te gusta.
Mientras, escucho aquel sonido que asusta;
piensa en esa nada que ha sido todo,
como la flor que crece entre el lodo.
Escapa del día,
sube, traspasa las nubes,
pues solo el cielo sabe
cuántas balas pueden matar el amor.