No pienses que no te pensaré;
piensa que te pienso para no pensarte.
magina que te imagino una vez más
para luego no imaginarte nunca.
Permíteme tocarte cuando ya no te toque,
para no tocar aquello que puede herirnos.
Hiéreme para no herirme,
creyendo que no me harás daño.
Recuérdame cuando crea que me has olvidado,
pero no me recuerdes cuando a mí llegue el olvido.
Y si el olvido llega a ti,
es porque yo te he recordado;
y si se te escapa una sonrisa,
es porque yo te estoy llorando;
y si nadie llega a ti,
es porque yo no he vuelto.