Eres llama, eres frío,
eres luz, eres vacío.
Café cuyo vapor dibuja
una hermosa muestra en el cielo,
pero que, insegura y con recelo,
no deja entrar al amor.
Tulipán que, en sus pétalos,
guarda los destellos de un sol que se va en el atardecer;
eres lo que cualquiera puede admirar,
pocos pueden apreciar
y muchos menos saber querer.
Sé que quiero estar así:
Abrazando el alba y llenando cuadernos,
Dejándome llevar por ti.
Y en este universo de locos y cuerdos,
Mira bien la locura que cometí.
Ama al ser que yo ahora admiro y, aunque los textos son eternos,
Realmente eres más que las simples palabras que plasmo aquí.