A mar. Un sueño lejano

Poema XIV. Sé que te encontraré.

Sé que te encontraré.

Sé que estarás en el silencio de la noche,

que te perderás en el sol de la tarde,

que veré tu sonrisa en otros labios

y que escucharé en esas canciones tu voz.

Recordaré en las madrugadas

nuestras conversaciones mañaneras;

cuando esquive un «te quiero», pensaré en ti.

Estarás en mi pesadilla más hermosa;

seré un niño soñando con ser hombre.

Volveré adonde ahora no se me permite ir,

correré para alcanzarte;

tú caminarás tranquila,

no tendrás apuro.

Reiré de tristeza y mis lágrimas serán el vino del que beberé

para emborracharme de ti, pero estaré sobrio;

cuerdo por tenerte y ebrio por extrañarte.

Miraré el reflejo de ti que da mi espejo y sonreiré,

porque será igual a como te veo,

o así me diré en un engaño.

Me fijaré luego en mi propio reflejo;

veré entonces un espacio vacío en un alma llena.

De mí saldrá una queja;

de ti, el regaño que aprecio escuchar,

como el eco de una mente que vive de instantes.

Se hará una fiesta en honor a tu presencia;

seré el ausente y no me verás celebrando.

Yo a ti sí, desde la cercanía que da mi corazón,

aun con la lejanía a la que nos condena el mundo.

Sé que te encontraré

porque la nostalgia es mi guía

y el olvido se va de paseo cuando se trata de ti.




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