A Merced De La Oscuridad

1 El Diario De Ana

El diario de Ana

“Vienen por mí, vienen por mi carne”;  con esas palabras decido comenzar este diario, el diario ha sido un regalo del doctor Martín, un psiquiatra que ha intentado ayudarme, pero, nadie puede hacerlo; me lo dio para que registrara mis sentimientos, y para registrar si volvía a tener un “episodio”, pero no lo voy a usar para eso;  mi horas están por acabarse, en estas páginas dejo constancia de los horrores que he vivido, porque sé que antes de que amanezca, voy a morir.  Temo pestañar, porque cuando la habitación se pone oscura aprovechan para salir, y sé que me están asechando, me están cazando.

No coloco fechas porque no sé qué día es, me reusó a dormir, o a apagar la luz, tengo el cuarto con el bombillo encendido todo el día, y todas las lámparas que pude conseguir, encendidas en todo momento, lo tengo así porque cuando un bombillo parpadea, ellos aparecen, así ocurrió la primera vez.

Estaba en el dormitorio de la universidad, 4° semestre de medicina, mi compañera de cuarto, Verónica, había salido a una fiesta, pero yo no podía ir porque tenía que estudiar, así que me dejó sola; me encontraba revisando mis notas y leyendo unos textos cuando el bombillo de la habitación empezó a fallar, parpadeaba mucho y nunca lo había hecho antes, me levanté, lo apagué y lo volví a prender para ver si así se le pasaba, pero cuando me volví a sentar para estudiar lo empecé a oler, era nauseabundo, parecía carne podrida, como si alguien hubiera tomado un animal que llevaba varios días muerto y lo hubiera lanzado dentro de la habitación, el olor se sentía más fuerte, miré hacia los lados buscando el origen del olor, pero no veía nada; casi de inmediato el cuarto se empezó a llenar de moscas, me zumbaban por los ojos y lo oídos, intenté cubrirme para buscar el olor pero fue inútil, no pude soportar esa putrefacción ni el zumbido de las moscas, solo pude salir corriendo del cuarto hacia el pasillo cerrando la puerta detrás de mí;  cuando salí me desplomé en el suelo del pasillo, intentaba contenerme pero no pude, caí de rodillas y comencé a vomitar todo lo que había comido; al cabo de unos minutos pude recuperar el aliento y le explique a las personas que se acercaron lo que habían pasado, las chicas del cuarto de al lado estaban con sus novios, y ellos se ofrecieron a entrar para revisar, les advertí que tuvieran cuidado, que el olor era extremadamente fuerte y el cuarto se había llenado de moscas, pero cuando abrieron la puerta y entraron, no había nada, no salía ningún olor nauseabundo, ni una sola mosca, las dos chicas me ayudaron a incorporarme y a entrar a la habitación, pero todo estaba normal;  pensaron que me habían jugado una broma o algo parecido, yo aún no podía mantenerme en pie, estaba pálida y desorientada y se me había bajado la tensión arterial, así que me dieron un refresco y me recostaron en la cama, apagaron la luz y apenas cerraron la puerta me quedé dormida no supe nada más hasta la mañana siguiente, cuando la alarma del despertador me levantó.

Cuando me desperté todavía seguía desorientada, pero la menos podía pararme, mi compañera de cuarto, Verónica, aún no había llegado, así que aproveché para revisar el cuarto a ver si conseguía algún indicio de qué había causado ese horrible olor, pero no conseguí nada, era como si lo que me pasó anoche hubiera sido un producto de mi imaginación, pero, en ese momento no tenía tiempo para seguir averiguando, me fui a clases a toda prisa.

Ya a la hora del mediodía volví a ver a Verónica cuando iba camino al dormitorio, me comentó que había escuchado el rumor, que salí como loca del cuarto vomitando en el pasillo, que balbuceaba algo de que el cuarto olía a podrido y estaba lleno de moscas, por supuesto, la parte que resaltaron más fue en la que no consiguieron nada en la habitación, también me comentó que pensaban que yo había tenido un brote psicótico, debido al estrés de los exámenes, mi estrategia fue ignorar lo que había pasado, opté por no hacer énfasis en lo que experimente, pues ahí si pensarían que me había vuelto loca.

Pasaron los días y no tuve otro “episodio”, como lo apodaron en los pasillos, incluso comencé a creer que si había sido un brote psicótico, todo volvió a la normalidad hasta que terminaron los exámenes, la época más estresante para todos, comencé a pensar que había sido eso, el estrés, en fin, habían terminado los exámenes y yo podía volver a respirar, y Verónica podía volver a salir de fiesta, me invitó para que la acompañara, pero, no tenía muchas ganas de ir, estaba fatigada y solo quería quedarme a descansar, así que mientras ella se iba, yo me quede en la habitación, acostada en mi cama, cubierta en mi cobija y con la Tablet en mis piernas viendo netflix.

Estaba tan inmersa en la película que no noté que las luces de la habitación comenzaron a parpadear de nuevo, estaba sumergida en la trama cunado una mosca se posó sobre la pantalla, la espanté con la mano, pero volvió, luego fueron 3, luego más de una decena, en ese momento me llegó de nuevo el olor a putrefacción, el corazón se me subió a la garganta y sentí la cabeza ligera;  por instinto me cubrí con las cobijas mientras el zumbido de las moscas retumbaba alrededor de mí, no pensé en revisar al mi alrededor, sentía como si las moscas estuvieran dentro de mis oídos, temía quitarme la manta, mi pecho se sentía pesado y me estaba sofocando dentro de la cobija, intenté bajar de la cama para tratar de salir de la habitación, pero cuando afinqué el pie en el piso sentí que pisé algo suave y frio, como si pisara carne cruda, hizo un sonido horrible y las moscas empezaron a pararse sobre mi pie, di tumbos intentando alejare de la cama pero estaba desorientada, no sabía en qué dirección caminar, el aire no me bajaba por la garganta y el zumbido de las moscas era tan fuerte que sentía que estaban dentro de mis oídos; sentí que el corazón golpeaba mi pecho como si intentara escapar, fue en ese momento que sentí unas uñas largas y ásperas sujetándome por los talones, caí al piso gritando despertada por auxilio mientras lanzaba patadas en todas direcciones; un grito de dolor salió de mi garganta cuando sentí aquellas uñas arrastrándose por mi piel, separándola de mi carne mientras bajaban por mi pantorrilla derecha, gritaba y pataleaba despertada mientras el dolor punzante y el ardor corría por mi pierna. 



Rive Jon

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En el texto hay: sacrificios magia oscura, demonios, locura

Editado: 21.05.2019

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