A Mitad de un Beso

Capitulo 6 "Little Things"

Mateo

“– Hace 10 años aposté por ti cuando nos conocimos en tu primer día– me apunta severamente con su dedo– ¿Acaso me equivoqué? ¿Eres un niñito mimado que solo jugó a la parejita con mi mejor amiga porque estaba aburrido?

–Claro que no– respondo abruptamente

–Entonces pruébalo– sonríe de lado, triunfante– La vida te da una segunda oportunidad… ¿Aun quieres a Clara?

–Jamás he dejado de hacerlo”

Las palabras de Elena me han afectado más de lo que desearía admitir y debo reconocer que en el fondo, era algo que necesitaba escuchar.

Desde lo sucedido en la fiesta de graduación, lo único que he hecho es alejarme de Clara porque así me lo había pedido hace tiempo, pero ¿Qué hubiera pasado si me quedaba otro día? ¿Si la buscaba una vez más, solo una, para explicarle lo sucedido esa noche?

Las respuestas solo puedo imaginármelas sin ninguna certeza de que fueran ciertas, porque el tiempo ha pasado.

Existieron momentos durante estos años, que deseaba saber de ella, hablar como antes y con suerte, borrar el amargo recuerdo que tenemos en común.

Miraba su contacto, el que tengo desde que nos conocimos, y estaba a punto de mandarle un mensaje, pero pensaba “¿Y si ha cambiado de número? ¿Y si borró el mío? ¿Qué tal si mi mensaje le provocaba malestar o dolor?”

Entonces me detenía, enredado entre todas las posibilidades de escenarios desastrosos y me metía de lleno al trabajo para borrar esas imágenes.

Pude hablar con Noah o Elena, preguntar por ella y sabía con certeza que obtendría respuesta… pero debo admitir que estaba atemorizado por lo que pueda provocar.

Pero en este momento, tengo el presente de mi lado.

Con avanzar unos pasos puedo hablar con ella, frente a frente, sin mensajes que puedan generar malentendidos y mirarla al rostro me permitirá saber si estoy a punto de cruzar una línea.

Sé que he cambiado.

No en el aspecto económico o social, debido a mi trabajo y apellido.

Sino que ahora no tengo miedo de arriesgar las cosas, porque he probado la vida junto a Clara, fueron unos meses, pero suficiente para saber que, si la dejo ir ahora, la vida se volverá insípida en comparación.

Elena tenía razón sobre que esta es una segunda oportunidad, la boda se ha realizado principalmente por el amor que sienten mis amigos el uno al otro… pero Clara pudo faltar, podría haber puesto cualquier excusa y Elena lo habría permitido.

Pero no lo hizo.

Yo pude evitar formar parte de este evento, Noah incluso lo llegó a sugerir al principio de todo esto y así evitar este encuentro…

Pero no lo hice.

Existían un montón de posibilidades, decisiones y sucesos que pudieron ocurrir para que nosotros mantuviéramos distancia.

Pero no fue así… y a eso debo aferrarme.

Quizá sea tarde para comenzar donde nos quedamos, pero deseo demostrarle a Clara que mis sentimientos por ella jamás fueron una mentira y que, a pesar del tiempo, no han dejado de existir.

Cuando ella reingresa al lugar, Elena sale corriendo a su encuentro, dejándome solo en mi lugar, pero permitiéndome un momento para mirar a Clara sin retenciones.

El vestido podrá ser de color rosa, une elección que apuesto todo mi patrimonio a que fue de Elena, pero más temprano noté que sus uñas están pintadas de un sutil amarillo.

Los zapatos blancos combinan con el atuendo, pero mientras camina pude observar que la suela está pintada de color amarillo y el lazo que sujeta su tobillo, hace juego perfectamente con ello.

Sonrío ampliamente, sin disimular o contenerme, por primera vez en años.

¿Es posible que aún recuerde su color favorito? Cuando éramos más jóvenes, ella siempre lo usaba en sus diademas, aretes y cuadernos, mostrándolo con orgullo y felicidad.

Claro que lo recuerdo.

En una de nuestras muchas charlas durante el almuerzo, le pregunté sobre ello y respondió que el amarillo le brindaba alegría en los momentos más estresantes, que, para Clara, significaba todos los días de su existencia.

Así era ella.

Me levanto con cuidado del asiento, pero sin apartar la mirada de Clara, quien sonríe cuando Noah se une a la conversación.

Él es quien me encuentra en silencio con la mirada, reflejando curiosidad al principio y transformándose lentamente en sorpresa mientras escanea mi rostro.

Tal vez mi semblante ha cambiado.

Tal vez continuo con la sonrisa embobada en el rostro.

O tal vez… ha notado un rastro de la esperanza que intenta crecer en mí.

Con cada paso que doy, puedo notar más detalles en Clara.

Sus mejillas se han tornado rosadas a consecuencia del aire nocturno que han recibido hace unos momentos, su cabello se ha esponjado, quizá por lo mismo, pero los rizos siguen luciendo espectacularmente imperfectos, siendo algo que definiría con precisión a Clara.




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