A Mitad de un Beso

Capitulo 7 "Style"

Clara

El amor logra hasta lo imposible.

Todos nos levantamos de nuestros asientos mientras aplaudimos el discurso de los novios, o mejor dicho, la manera que tiene Noah de aprendérselo en menos de diez minutos y transmitir tanta emoción hasta provocar unas cuantas lágrimas en los invitados.

Él asiente con emoción hacia nosotros, mientras rodea con un brazo la cintura de Elena y la mira de reojo al dejar su copa en la mesa (no pasa desapercibido que no ha bebido nada), pareciera que se comunican por la mente, alguna broma interna de ellos, porque sonrien embobados.

Que suerte tienen de encontrarse y no soltarse desde entonces.

La cena de ensayo ha sido una montaña rusa de emociones, pero justo ahora se ha vuelto mucho más ruidosa de lo que esperaba, pero de igual forma eso me ha ayudado a no darle tantas vueltas a lo sucedido hace un momento.

Mateo me dejó pasar a su habitación para repasar mi brindis, pero él se quedó en el umbral de la puerta para despues retirarse a la fiesta y dejarme por mi cuenta.

No existieron presiones como imaginaba, solo espacio.

Las risas llegan a mis oidos para romper mi breve viaje al pasado, escucho las copas como tintinean a mi alrededor y las conversaciones fluyen sin pedir permiso.

Sonrio cuando Elena me observa con atención, no quiero que se preocupe.

Todo se siente ligero, alegre, exactamente como debería ser el día previo a una boda, pero justo ahora, me siento como un robot que se mueve en automático.

Brindo sonrisas cuando corresponde, saludo a los invitados con emoción moderada, asiento brevemente en las conversaciones y mis comentarios son monosílabos en su mayoria.

Camino alrededor del lugar, dejando de lado mi copa vacia en una cualquiera, mirando de reojo a los invitados que conviven y los novios que rebosan de felicidad, cuando escucho claramente su voz.

Con demasiada nitidez, diría yo.

No recuerdo bien las palabras que usó en su brindis, solo la manera en que las pronunció, con un ritmo calmado, rebosando de seguridad como siempre y arrancando un par de risas en los momentos adecuados.

Esa manera suya de hablar que nunca necesitó de alzar la voz para que las personas lo escucharan e incluso me sorprendí un poco pensando que sonaba igual que antes, y ese recuerdo me provoca algo incómodo en el pecho, como si el tiempo se burlara de mí con descaro.

Aprieto los dedos en la falda de mi vestido, aún se encuentran fríos de mi salida previa, pero no había sido consicentes de ellos hasta ahora.

¿Qué te dije? Heladas como témpanos.

–Tranquila– susurro para mi, sus palabras provocan que mi respiración sea entrecortada– Es la boda de tus mejores amigos, solo eso

Respiro hondo, antes de decidirme por continuar mi ronda alrededor de los invitados y, quizá por curiosidad, me permito mirarlo con mayor atención que cuando era el único en pie mientras recitaba su brindis.

Se ha quitado el saco del traje, dejando ver como es que la camisa se le acomoda en las partes correctas del pecho y los brazos, mientras que su cabello perfectamente peinado se ha desordenado un poco al frente, con un mechon rebelde cayendo con diversión y su mirada…

De alguna forma se ha dado cuenta de mí, porque se conecta directamente con la mía, dejando de responder las preguntas de la persona a su lado.

No dura mucho.

Pero es intensa, incluso cuando los parientes de Elena se acercan con efusividad a saludarme y me veo obligada a romper el contacto, aún puedo sentir sus ojos en mí

💍

La música ha cambiado de una movida a una especie de vals.

Uno suave, lento, permitiendo que la noche se transforme en un descanso merecido.

Hace tiempo me he alejado de la multitud un momento, puesto que mis zapatos comienzan a lastimarme los tobillos por traerlos todo el día, pero me he sentado en un buen lugar que me permite observar con claridad como es que Noah invita a Elena.

Ella le sonrie en respuesta mientras toma su mano y él pareciera no querer soltarla nunca cuando rodea su cintura para acercarla más.

No me cansaré de amar la pareja que han formado, el cariño que sienten el uno por el otro es evidente incluso en los pequeños gestos y aunque han tenido sus momentos de tensión, supieron como manejarlos sin perderse en el camino.

Estoy tan absorta en ellos, que no me he dado cuenta el momento en que Mateo se ha acercado hasta que se coloca frente a mí, obstaculizandome la vista de mis mejores amigos y obligandome a ver su rostro acompañado de una sonrisa cautelosa, algo extraño en él.

Justo cuando lo voy a interrogar de su presencia aquí, él extiende su mano en mi dirección

–¿Bailas?– pregunta casi en un susurro, pero he logrado escucharlo

Mi boca se seca de un momento a otro.

Podría decirle que no.

Excusarme por mis zapatos asesinos de pies.

Lo mejor sería decirle que no, eso es claro.




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