A Mitad de un Beso

Capitulo 8 "Story of My Life"

Mateo

Existen noches que se sienten como un punto y aparte, un final que permite la esperanza de una continuación.

Y otras, tales como esta, que parecen una coma mal colocada, una pausa incómoda en un mensaje que nunca terminé de escribir y mucho menos, lo envié.

Clara ha publicado alrededor de cuatro libros…

He cinco ejemplares de cada uno, los leí minimamente diez veces, escribí notar en los margenes y subrayé las frases que me recordaban a nosotros… me volví su mayor fan, uno silencioso.

Creo que un poco de su lírica ronda mi mente.

La fiesta continúa sin problemas, ajenos a lo que ocurre en mi mente o en la de Clara.

Puedo escuchar las risas llenas de emoción y disfrute, música alegre que combina con ellas, pasos que vienen y van por los pasillos.

Todo parece seguir su curso, como debería de ser en un día previo a la boda de mis personas favoritas, pero yo me quedé aquí, apoyado contra la pared más alejada de la multitud, con el saco colgando del antebrazo y una sensación de haber hecho más mal que bien.

Clara se fue sin mirar atrás y aunque lo intenté, no la seguí.

Quizá los malos hábitos que mantuve estos años son más difíciles de erradicar, aunque sea para un bien mayor.

Siempre he sido bueno respetando los silencios, incluso cuando me destrozan… pero con Clara ha sido distinto desde el primer día, cuando ella no parecía interesada en mí de ninguna forma, ni por mi apellido o mi aspecto.

Por quien me involucré en la relación, en ese tiempo inexistente, de Noah y Elena, porque ella creía firmemente que necesitaban un empujón para dar el paso por fin.

Por Clara, pasé mis almuerzos detrás de la escuela y ni siquiera me sentía patético como cuando lo hacia al principio, creo que la diferencia de su compañía era lo único que me mantenía cuerdo esos días… y feliz.

Cuando nos besamos bajo la lluvia, me atreví a dar ese paso porque mi fuerza de voluntad se había debilitado hace tanto y ella se veía hermosa, con su cabello pegado al rostro, los aretes de estrella destacando en el ambiente y molesta porque debía tomar el autobus para que Elena estuviera junto a Noah.

El silencio que existió despues de eso, se sintió asfixiante y me aturdía en los días que pasaban sin respuesta de ella, por eso estaba dispuesto a enterrar lo que sentía con tal de que se sintiera cómoda y volviera.

Clara ha sido la excepción a todas mis reglas… ¿Por qué esta vez ha sido diferente? Este era el momento donde más necesitaba romper mis límites e ir tras ella.

Me paso una mano por el rostro con frustración mientras cierro los ojos, esperando darme un descanso pero en ese punto, suena imposible.

La imagen vuelve sola, sin pedir permiso o dar explicaciones: su rostro desconcertado cuando la invité a bailar, mientras que el toque de su piel entre mis manos fue parecido a tocar una nube… tenía miedo de que desapareciera en cualquier momento.

Suspiro.

Su forma de llorar en silencio, sus ojos cristalziados mientras lágrimas sigilosas recorrían sus mejillas con violencia, el modo en que se alejó como si necesitara espacio pero a la vez manteniendose cerca mientras la canción seguía de fondo y cuando el sonido se apagó… ella solo se fue.

Esa distancia, la que iba creciendo con cada paso suyo y la ausencia de los míos, se sintió por unos segundos como la que nos ha separado todos estos años.

La historia de mi vida, que ironía amarga.

Parece que cuando intento avanzar, de alguna forma, termino regresando al mismo recuerdo… de la misma persona.

Después de lo sucedido con Clara, coloqué toda mi atención en hacer lo que se suponía era mi deber cumplir.

Intenté seguir adelante.

Estudié hasta terminar una carrera.

Noches de insomnio acompañadas de cafeína y documentos dispersos en la cama, salidas con amigos donde mi cuerpo estaba presente pero mi mente divagaba, clases donde prestaba atención a medias mientras su voz susurraba al fondo de mis recuerdos.

Trabajé más de lo necesario, cubriendo horas extras y noches sin dormir, reuniones con ojeras pero manteniendo a raya su voz que intentaba escabullirse de vez en cuando.

Me mudé más veces de las que puedo contar con las manos e incluso, dejé de intentar desempacar porque tarde o temprano mis cosas volverían a las cajas.

He cambiado de rutinas, de círculos sociales, de ciudades, probé nuevas versiones de mi mismo como cuando me pruebo trajes frente a un espejo: busando uno que quedara lo suficientemente bien como para no notar lo vacío que estaba.

E incluso salí con otras personas.

Algunas eran increible y otras no tanto.

Me dijeron que era atento, que sabía escuchar y parecía alguien en quien podían confiarle su corazón; aunque nunca les mentí, tampoco dije la verdad.

Porque en cada conversación profunda, en cada risa que compartimos, cada intento de construir algo nuevo… Clara aparecía frente a mí, tan nitida que era difícil creer que solo fuera un recuerdo.




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