A Nuestro Propio Ritmo

Capítulo 4: Desafíos en la tienda

Pasaron los meses y la rutina entre Alfonso y Ximena parecía una máquina bien engrasada. Sin embargo, trabajar en el mismo lugar siendo pareja no siempre era tarea sencilla.
Una mañana, la tienda amaneció con un problema serio: una revisión de inventario inesperada por parte de los superiores. Como gerente, la presión cayó de lleno sobre los hombros de Alfonso. Había diferencias en los conteos de la mercancía más cara y la tensión se sentía en el aire.
Ximena, al notar el estrés de Alfonso, no dudó en dar un paso al frente como encargada.
—Tranquilo, amor —le dijo en voz baja dentro de la bodega, asegurándose de que nadie los escuchara—. Vamos a revisar los folios de las entradas de esta semana. Yo me encargo de checar las cajas del fondo y tú revisa el sistema.
Trabajaron hombro con hombro durante horas. Mientras otros empleados se notaban nerviosos, la química y la confianza entre ellos dos marcó la diferencia. Para el mediodía, Ximena encontró el error: un traspaso de mercancía que no se había registrado correctamente en el sistema la semana anterior.
Cuando los auditores confirmaron que todo estaba en regla, Alfonso dejó ir un largo suspiro de alivio. Miró a Ximena al otro lado del pasillo; ella le devolvió una sonrisa discreta y un leve guiño de ojo.
Esa tarde, de camino a la casa en el coche, Alfonso le tomó la mano mientras manejaba:
—Hoy me demostraste una vez más el gran equipo que somos, Ximena. Sin ti, me hubiera vuelto loco con ese inventario.
—Te lo dije, Alfonso —respondió ella mirándolo con cariño—. Estamos juntos en esto, en la casa y en el trabajo.



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En el texto hay: espera, amor luchas, esperanzaeilusiones

Editado: 14.09.2026

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