A ojos del ciervo

capitulo 2 la casa

Dos semanas más tarde.

Habíamos entrado, eran las 5 de la tarde y estaba un poco oscuro. La verdad es que estaba muy asustada, no solo por la casa espeluznante, sino porque si mi madre se entera me mataría, ya que le dije:

” Voy a casa de Kami a estudiar” una clara mentira. Bueno ya era tarde estaba adentro de la casa abandonada con una fanática empedernida de lo paranormal.

La casa era oscura, aunque entrara la poca luz del exterior, la oscuridad perduraba; la verdad a simple vista no había mucho, era una casa normal, aunque la supuesta normalidad no pudo con la sed de aventura de Kami, así que nos adentramos más profundo en la casa, investigamos habitaciones y salas toda la casa a excepción de una sola, el sótano. ella decidió dejarlo para el final.

Después de la inspección bajamos al sótano y ojalá no lo hubiéramos hecho, ahí estaban los cadáveres de la familia, una familia de tres que habían sido mis vecinos desde que tengo memoria. Yacían muertos en el piso, aunque algo se me hacía raro, estaban intactos, aunque pasaron varios días, no se sentía ningún olor ni presentaban signos de putrefacción, pero en ese momento, un frio gélido envolvió el pequeño sótano, era un frio sobrenatural porque estábamos a comienzos de verano y ya hacía calor, pero un sonido nos dejó inmóviles.

La linterna que llevábamos empezó a parpadear y se materializó de la oscuridad una criatura. Medía aproximada mente 3 metros de tenía figura humanoide, con una postura encorvada, y su cabeza era parecida a la del cráneo de un siervo, pero, estaba cubierto de pelaje echo con piel humana que envolvían la mayor parte de su cuerpo, tenía garras bastante afiladas. Pero en ese momento no pensé más, agarré a Kamille de la muñeca y la saqué corriendo de la casa, cuando salimos a la calle me doy vuelta para mirar hacia la casa, logré ver a la criatura, estaba parada frente a una ventana y tenía un brazo entre sus fauces y con un sentido del humor retorcido agitó el brezo cercenado como si me saludara, me quedé en shock, pero no pare de correr hasta llegar a mi casa.

Todavía me rondaba en la cabeza la escena perturbadora, entonces me acordé de mi amiga, y me apresuré a hablarle.

- Kami estas bien?, Kami ¡Kamille! - No obtuve respuesta, estaba inconsciente.

- ¿Qué pasó?, ¿Qué le pasó a Kami? - exclamó mi madre preocupada.

-No sé, se desmayó cuando volvimos de “estudiar”- mentí

-Ok, trae una bolsa de hielo - me ordenó mi madre.

Me apresuré a traerle lo que me pidió.




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