A Riendas Del Pasado #6

Capitulo 4: Por eso odio esa palabra

YASMIN DUNCAN.

Pasaron dos semanas desde que Phoenix dejó de decirme "amiga".

Dos semanas donde es solo "el chico del establo". Y yo puedo respirar.

Él no me habla si no le hablo. No se acerca a menos de 2 metros. Me tira las manzanas rodando por el piso. Cuida a Luna. Y yo como mi sándwich tranquila.

Hasta que hoy no pude.

Vi a dos chicas de primero riéndose, abrazadas, diciendo "somos mejores amigas para siempre". Y me largué a llorar. Sin ruido. Pero Phoenix se dio cuenta.

PHOENIX SULLIVAN.

Yasmin está llorando mirando a dos chicas de primero.

No me acerco. Regla del chico del establo: a 2 metros.

— ¿Estás bien? — le pregunto, bajito.

— No — dice, limpiándose—. Es que... ellas dicen que son mejores amigas.

— Sí.

— Yo también tenía un mejor amigo.

Se queda callada. Yo no pregunto. Nunca pregunto.

Pero hoy ella quiere contar. Se abraza las rodillas.

— Desde jardín — dice, con voz chiquita—. Era mi vecino. Mi mejor amigo. Mi mamá decía que era como mi hermano. Yo le contaba todo. Él me decía que yo era como su hermanita. Que me iba a cuidar siempre.

Respira. Le tiemblan las manos.

— Y un día no me cuidó. Me hizo lo contrario. Abusó de mí. Mi mejor amigo. Por eso me tuve que ir de mi otro colegio. Por eso soy así ahora. Retraída. Reservada. Porque si mi mejor amigo me hizo eso, ¿qué me va a hacer un chico que apenas me conoce?

No me cuenta detalles. No hace falta. Y yo no quiero saber detalles. Quiero saber cómo ayudarla.

— Por eso odio cuando me dicen "soy tu amigo" — sigue—. Porque él también lo decía. Y si te digo que no, se enojan. Como se enojó él cuando le dije que no.

Llora. Mucho.

Yo sigo a 2 metros. Con las manos a la vista, sobre mis rodillas, para que vea que no la voy a tocar.

— Gracias por contármelo — le digo—. Gracias de verdad. Ahora entiendo por qué te alejás. Tiene sentido. Todo el sentido.

— ¿No me tenés asco? — me pregunta.

— ¿Asco? — me sorprendo—. Yasmin, vos sos la chica más valiente que conozco. Viniste a un colegio nuevo con 10 hermanos Sullivan que gritan, y seguís viniendo a comer todos los días aunque tenés miedo. Eso es valentía.

Se limpia las lágrimas.

— Por eso no quiero que seas mi amigo — me dice—. Porque no quiero que me hagas lo mismo.

Le digo lo que pienso hace semanas, pero sin usar esa palabra:

— Entonces no soy tu amigo. Soy el chico del establo. El chico del establo es un pan de dios que jamás lastimó a nadie de ninguna forma. Y jamás podría lastimarte aunque quisiera. No está en mí. No sé cómo se hace. Solo sé cuidar a Luna. Y si me dejás, cuidarte a vos de lejos.

Yasmin me mira. Con los ojos rojos.

— ¿Y si algún día quiero que seas mi amigo? — pregunta bajito.

— Ese día me lo vas a tener que decir vos. Yo no te lo voy a pedir nunca más. Vos tenés las riendas, Yasmin. Como con Luna. Vos decís cuándo avanzar y cuándo parar.

Yasmin se queda pensando. Agarra la pulserita violeta que le hice, que ahora usa todos los días.

— Hoy... hoy podés ser el chico del establo que se sienta a 1 metro. Si querés. Solo hoy.

Es la primera vez que ella me deja acercarme.

Me corro de 2 metros a 1 metro. Despacio. Para que vea que no la voy a tocar.

Me siento. A 1 metro.

Luna nos mira a los dos.

Yasmin no trata de alejarme hoy. Hoy no tiene miedo de que la lastime. Porque por primera vez entendió que el chico del establo jamás podría hacerlo, aunque quisiera.

Y yo, que soy un pan de dios, siento que 1 metro es como si me hubiera abrazado.

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En el texto hay: amistad amor celos

Editado: 29.08.2026

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