A Riendas Del Pasado #6

Capitulo 5: El discurso

*PHOENIX SULLIVAN.*

En el colegio Sullivan cada año hay un festival. Cada año le toca a un curso hablar. Este año le toca a segundo año. El curso de Yasmin.

La directora la eligió a ella. Porque dice que Yasmin escribe lindo.

Yasmin no quiere. Me lo dice en el establo, a 1 metro. Ahora siempre a 1 metro.

— Me da pánico, chico del establo — me dice—. Hay 400 personas. Y muchos chicos. Y me van a mirar. Y si me tocan cuando bajo...

Yo soy un pan de dios, jamás lastimé a nadie de ninguna forma, pero hoy quiero pegarle a la directora por ponerla a ella.

— ¿Qué querés hacer? — le pregunto—. Vos tenés las riendas. ¿Querés que hable con la directora y le diga que no? ¿Querés que te acompañe Erin? ¿Querés no ir?

Yasmin aprieta la pulserita violeta.

— Quiero ir — dice—. Pero quiero que estés vos.

— Voy a estar. ¿Dónde querés que esté?

— Abajo. Con Luna. Que yo los vea. Si los veo a ustedes, no me da tanto miedo.

*YASMIN DUNCAN.*

Subo al escenario. 400 personas. Veo chicos. Muchos chicos. Me empieza a faltar el aire. Como aquel día en el pasillo. Como aquel día con mi ex mejor amigo.

Quiero bajar. Quiero irme.

Busco con los ojos. Abajo, al costado del escenario, está Phoenix con Luna. No aplaudiendo. No gritando. Solo ahí. A 10 metros. Con Luna.

Me hace la seña que inventamos. Manos abiertas, a la vista. Que significa: _No te voy a tocar. Estoy a distancia. Vos mandás._

Respiro como Luna. Como me enseñó el chico del establo.

Agarro el micrófono. No leo lo que escribió la directora. Digo lo que yo quiero.

— Yo era una chica retraída y reservada — digo, y mi voz tiembla—. Porque un chico que era mi mejor amigo abusó de mí y me marcó de por vida. Por eso trato de alejar a los chicos, por miedo a salir lastimada.

Todo el colegio se queda en silencio. Veo a Jordan, Travis, Tobías, Viktor y Dimitri Sullivan mirándome serios. Veo a Brenda, Vanessa, Irina, Olivia y Erin con los ojos llorosos.

— Yo pensaba que todos los chicos eran así. Hasta que conocí al chico del establo — sigo, mirando a Phoenix—. Él es un pan de dios que jamás lastimó a nadie de ninguna forma. Y jamás podría lastimarme aunque quisiera. Porque no sabe cómo se hace. Solo sabe cuidar. Y me enseñó que yo tengo las riendas. Que yo decido cuándo acercarme y cuándo no.

Miro a Phoenix. Él tiene los ojos rojos. Luna me mira.

— Así que si hoy estoy acá hablando, es porque él me dejó estar a 3 metros, después a 2, después a 1. Nunca me tocó sin permiso. Y eso para mí es todo.

Bajo del escenario. No por las escaleras con gente. Bajo por el costado, donde está Luna.

Phoenix no me abraza. No me toca. Me espera a 1 metro.

— ¿Estuvo bien? — me pregunta.

— Vos tenías razón — le digo—. Yo tenía las riendas.

Y por primera vez, soy yo la que acorta la distancia. De 1 metro a medio metro. Yo sola. Porque quiero.

Phoenix sonríe. No se mueve. Me deja a mí mandar.

Lo que yo no sabía al principio, que él jamás podría lastimarme aunque quisiera, ahora lo sé. Y por eso hoy no lo alejo.

Hoy lo dejo quedarse.



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En el texto hay: amistad amor celos

Editado: 29.08.2026

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