A segunda vista

Capítulo 21; Pruebas.

Jolie'

Batallo entre si debo o no llamarle a la policía, lo único que cruza por mi mente es comunicarme con Alessandro y hacer que esta mujer se nos quite de encima.

Algunos pasos se escuchan frente a nosotros, no sé si fueron nuestros gritos o de verdad existe la telepatía, su hermano junto con otro chico aparecieron peldaños abajo.

— ¡Se resbaló, se cayó! — comenzó a explicar presurosa cuando el mayor la apartó de nuestro alcance con precaución.

— Me resbalé, creo que mi torpeza es entendible — Respondió entre balbuceos Isaí — Por favor Alessandro lleva a Miranda a qué se calme, se asustó mucho.

Quedé boquiabierta al escucharlo, al caer en cuenta de aquella complicidad tóxica entre ellos.

— Yo vi cuando te empujó, ¿De verdad Isaí? ¡Si no lo hubiese visto me habrías dicho que te caíste!

— Lo siento Jolie, creo que viste mal, yo me resbalé.

— ¡Algo no está bien con tu hermana, entiendo que la defiendan pero su libertad no vale más que tu vida! 

— Tranquila Hasson, mi hermano está bien — Insiste el mayor — Ahora, evitemos alargar más...

— ¡Los tres están locos! —  Grite interrumpiendolo con frustración — Apenas puedo creer que tú también evadas lo que está pasando.

— Jolie ven, por favor

Me pidió Isaí aún sentado en el escalón, lo ayude a levantarse viendo que se lastimó la mejilla, el antebrazo y la rodilla. 

— Consígueme un botiquín de emergencias — Le pido al empleado de la hacienda que está junto a Aless.

— En seguida señorita.

— Estaremos en el segundo piso, suba cuando lo tenga, por favor.

Hago que Is termine de subir al segundo piso y  se adentré conmigo al baño. Ahí lo ayudé a sentarse en uno de los muebles junto al lavabo, cuando escuché que el empleado llegó con el botiquín, atendí y regresé sacando las gasas y el agua oxigenada para comenzar a limpiar las heridas.

— Sé que estás molesta, pero ponte en mi lugar.

— En tu lugar no me haría quedar como una mentirosa, y es lo que estás haciendo.

— Alessandro sabe bien cómo está el asunto con Miranda, ambos sabemos que dices la verdad.

— No es sano que justifiquen así sus acciones, hoy fuiste tú, mañana puede lastimar a alguien más— Él solo resopla abatido recostándose de la pared mientras me hinco a limpiar su rodilla — ¿Porque discutían? 

— Le dije que renunciaré a mi puesto porque ya no quiero la lástima de nuestra familia y por alguna razón ella cree que esa decisión tuvo que ver contigo, una cosa llevó a la otra y creo que escuchaste el resto.

Busco determinar si habla en serio o solo es impulsivo con esa decisión.

» Buscaré un nuevo empleo, ¿qué opinas? 

— Te apoyo en lo que decidas, aunque no concuerdo con la parte donde piensas que tu familia siente lástima por ti, si te han dado ese puesto es por lo inteligente que eres, no había conocido un líder tan natural como tú, que tome decisiones con tanta precisión.

— ¿En una empresa donde lo visual es casi el 100%? Dónde el sucesor debía ser Alessandro pero como el inservible soy y... 

Puse mi mano en su boca, no es necesario terminar de escuchar eso.

— Muchos autores escriben romance sin haberse enamorado una sola vez, no han caído en el dolor de una ruptura, un engaño y pueden expresar sólo lo bueno que imaginan de ese sentimiento. Tu creatividad recae en lo que imaginas, tus locas ideas son espontáneas y muchas veces casi imposibles de plasmar para los directores, pero cuando logran capturar tu esencia todos quedan asombrados de lo increíble que eres.

— Gracias Jolie— busca mi rostro y besa cerca de mi frente aún cabizbajo—. El otro asunto es que no sé si podré seguir pagando tu sueldo mientras consigo algo seguro.

— No te preocupes por eso,  busca lo que te haga sentir completo, podrías intentar con el piano,  lo tocas de maravilla, iré contigo buscando esa oportunidad, pero si ocupo el ingreso, el 10% de mi colegiatura, mi departamento y mi subsistencia no se pagarán solos así que no serás el único que buscará otro empleo.

Él se quedó en silencio lo restante del sábado y parte del domingo. No debió agradarle mi respuesta.

[•••]

El lunes a primera hora me adentre a la universidad, es temprano y solo hay uno que otro estudiante esperando la primera clase, divise que la mayoría de las paredes de los pasillos están tapizadas de hojas blancas que el viernes no estaban ahí, supuse que de alguna campaña de inclusión se trata pues veo esas descripciones todo el tiempo en la agencia.

El personal se me queda viendo al igual que el escaso alumnado, cerca de la dirección veo a Maes y Daen arrancando esas hojas con enojo.

— ¿Qué es todo eso o porque lo arrancan? — Pregunto al llegar a ellos.

— Léelo tú misma — Me dice el moreno.

Tomé la hoja de su mano y veo que en la parte de arriba trae un instructivo para leer en braille, a estas alturas me sé el abecedario de memoria y lo leí con naturalidad. 

Parece una copia del contrato personal que Isaí Livingstone escribió para ambos, estoy en shock, vuelvo la vista al frente, más personas lo leen y me miran secreteandose.

— ¿De dónde salió esto? 

Arranqué todos a mi alcance y casi puedo adivinar quién los expuso en el instituto, ¿Pero de dónde los sacó? 

— ¡No sabemos, está por toda la escuela! — Me informa Daen — Me urge una aclaración de tu parte, pero tengo claro que Isabella te necesita más.

— ¿Qué sucede con ella? 

— Está con Abi en las gradas, al parecer muy temprano llegó una encuesta al correo institucional anunciando que la parte administrativa de la escuela anulará el apoyo a los becarios y moverán ese fondo hacia el equipo deportivo. 

— ¿Qué? 

— Fue la última propuesta de Miranda Livingstone al comité, varios han apoyado su idea y bueno Isabella está preocupada por tener que abandonar la escuela pues ella al igual que tú...

— ¡Estoy harta de Miranda y sus demencias! 




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