Narra Briatny Darly
Regresaba de clases, clases duras y extenuantes, y más aún las de matemáticas. Mi mejor amiga y yo fuimos a una cafetería cercana y compramos algunos dulces.
Después de unos minutos, vi a mi mejor amigo acercarse a la cafetería. Rápidamente me levanté de donde estaba y fui a saludarlo.
—Hola, ¿cómo estás? —lo saludé. Una sonrisa se formó en su rostro al verme.
—X, ¿y tú?
No tengo la menor idea de lo que significa “X”, así que lo tomé como un “bien”.
—Yo bien, con Diana. Allá está sentada —le señalé donde estaba Diana, quien a lo lejos nos saludó.
Sonó mi teléfono. Era mi papá, que llamaba para saber si ya había salido del colegio. Respondí y le dije que lo esperaría en la entrada. Mi amigo se despidió de nosotras y se fue.
Caminamos hacia la salida, donde encontré a mi padre con la camioneta estacionada. Diana también viajaba con él, así que nos subimos las dos al auto y nos fuimos.
Primero dejamos a Diana en su casa y nos despedimos de ella.
Ya en mi casa, me dispuse a hacer mis tareas y deberes. Poco a poco fueron pasando las horas hasta que llegó la hora de cenar.
Ayudaba a mi hermana mayor con la cena, y ella intentaba sacarme conversación, ya que yo estaba muy callada.
—Y… ¿hay algo nuevo del cual hablar? —me miró un poco extrañada, más de lo habitual.
—No, nada que yo sepa —respondí, algo confundida, sintiendo que intentaba sacarme alguna verdad.
—Umm… ¿qué tal el regreso al colegio? ¿Algún chico nuevo? —sonrió con curiosidad evidente.
—Apenas llevo una semana en el colegio. Solo he visto rostros familiares, como el de Walther —me giré para seguir en lo mío.
Escuché que mi hermana hizo un “jumm”.
Volteé a verla sin entender su gesto.
—¿Por qué mencionas a Walther? —preguntó.
Sabía perfectamente lo que intentaba hacer: pensar que me gustaba Walther (ಠ‿ಠ). Y por más que le diga que no, ella sigue creyendo que sí.
Walther y yo llevamos casi nueve años de amistad. Nuestra relación es muy bonita, aunque a veces hay malentendidos porque él es chico y yo chica. A pesar de todo, siempre ha estado para mí, incluso cuando en el pasado yo no lo trataba bien, aunque he cambiado y ahora nos llevamos mejor.
Le aclaré a mi hermana, otra vez, que no estoy enamorada de Walther, pero como siempre, no me creyó del todo.
Cenamos, y luego subí a la parte alta de la casa. Me senté a observar la luna o las estrellas, pero el clima no estaba de mi lado: había muchas nubes.
Aun así me quedé ahí, esperando a que se despejara.
No fui consciente del tiempo que pasó hasta que ya era hora de dormir. Me despedí de mis padres y fui a descansar, ya que dentro de unas horas tendría que viajar a mi dimensión.
Narra Jack Frost
Es tan relajante volar por los cielos que perdí la noción del tiempo. Estaba cerca del territorio humano, lo cual es peligroso si me llegan a ver.
Miré a lo lejos. Ya estaba terminando las nevadas.
Después de unas horas, terminé el patrullaje cerca de donde vive Bri y regresé a la dimensión de Nunca Jamás.
Mientras volaba rápidamente, recordé el desliz de Conejo con mi hielo. Solté una ligera carcajada. Nadie lo manda a llamarme “niño” delante de todos los guardianes pero no me refiero a los guardianes NJ, sino a Sandman, Norte, el Hada de los Dientes y Conejo, o como me gusta llamarlo: “el canguro de Pascua”.
Atravesé el océano en segundos.
Entré apresurado a la casa, saludando a todos, ya que estaban despiertos a esta hora.
Vi a Edward pasar a mi lado con prisa porque llegaba tarde al trabajo. Me pidió que, si sus hermanos salían a algún lugar, yo estaría a cargo de Bri, pero que no se lo dijera a nadie.
No sabía qué me emocionaba más: si la responsabilidad de cuidar lo más importante para él o el hecho de estar a cargo de Bri… estar todo el día a su lado, como en los viejos tiempos, antes de que todo cambiara y ella se distanciara por sus deberes como princesa.
Edward salió apresurado de la casa.
Emmet, sin notar su ausencia, preparaba el desayuno de su hermano. Me dio pena decirle que ya se había ido; no saben la cara que puso.
Emmet terminó dándome el desayuno de Edward. Yo estaba en la cocina cuando escuché su voz.
Era Bri.
Entró saludando a los hermanos de Edward.
Me levanté para saludarla, pero me detuve.
Recordé que solo provoco frío… y no quería causarle eso a ella.
Me di la vuelta para regresar a la cocina, pero sentí que me abrazaban por la espalda.
¡Era Bri!
Cuando miré su rostro, me mostró la sonrisa más hermosa que había visto. Sentí que me sonrojaba, pero lo disimulé rápido.
No quiero que piense otra cosa.
Solo correspondí el abrazo.
Y ella subió a su cuarto.
Narra Briatny
¡Pero qué frío está Jack! Tendré que acostumbrarme, porque no quiero dejar de saludar a uno de mis mejores amigos con un fuerte abrazo.
Entré a mi cuarto y me di una ducha. Luego me cambié de ropa: usé un vestido de lana, suave al tacto. Pronto tendría que cambiarme otra vez, ya que debíamos entrenar.
Me senté en mi escritorio, entre la pared y la cama, junto a la ventana. Encendí la laptop y revisé mis redes sociales.
Y vi que me habían etiquetado en un video. Lo abrí y…
¡Oh, por Dios!
Era un video sobre nosotros, los guardianes, con una canción de fondo muy bonita. Me dio ternura y agradecí a quien lo hizo. Al comentar, la gente empezó a reaccionar exageradamente solo porque comenté el video.
¿En serio? ¿Tan famosa soy?
Cabe aclarar que las redes sociales de Nunca Jamás no existen en la dimensión Tierra, por lo que la información solo circula dentro de cada dimensión.
Decidí jugar Minecraft, uno de mis juegos favoritos.
Después de unas horas, bajé a la sala. Los chicos estaban hablando entre ellos. Por un momento pensé que era sobre el entrenamiento, pero no vi a Cristian.