A través de la Segunda Estrella

El amor está en el aíre

Narra Walther Forget

~Esa noche~

–Mamá, no es necesario tanto perfume –mi madre me echó tanto que me estaba provocando alergia.

–Nunca es suficiente –me dijo casi a regaño–. Esa muchacha tiene que llevarse una buena impresión –acomodó el cuello de mi esmoquin por doceava vez.

–Ya sabes que es Bri con quien asistiré al baile, ¿verdad? –Acomodé mi cabello antes de que mi madre lo hiciera.

–Lo sé, por eso es que necesito que causes una buena impresión –comenzó a empujarme hasta ponerme frente al espejo–. Mira lo guapo que te ves –juntó sus manos bajo su cuello–. Parece que fue ayer cuando te quitabas los pañales y los usabas como sombrero.

–Shhhh, ¡mamá! No digas algo así frente a Bri –mientras regañaba a mi madre, escuché a lo lejos la risa de mi hermana y mi hermano, ambos mayores, ella con 16 y él con 17.

–¿Dónde están las llaves del auto de papá? –Mi madre me miró asustada.

–¿Estás seguro de manejar a estas horas de la noche? –Me dijo tomando mi brazo y acomodando nuevamente el cuello de la camisa.

–Primero, son las 5:30, y segundo, dije que llevaría a Bri al baile por mi cuenta. No aguanté regaños de mi padre en las clases de manejo en vano, madre –escuché un "awww" de mi hermana a mis espaldas.

–Bien, pero maneja con cuidado. Tráete a la muchacha algún día aquí, ¿sí? –Me tomó por la cara y me dio unos 20 besos en todo mi rostro… cosas de madres.

Salí de mi casa y en camino al garaje me detuvo mi hermano, o más bien me interceptó.

–¿Qué pasa, Willy? –Él se me acercó como si estuviera escondiendo algo.

–Así que... ¿Briatny eh? –Alzó una ceja y mostró una sonrisa.

–Emm ¿Sí? ¿Qué sucede? –Se me acercó y rodeó mi cuello con su brazo.

–¡Hay hermanito! Dime que sabes cómo coquetear –dijo con un suspiro de fondo.

–¿Y eso para qué? Bri es mi mejor amiga, no necesito coquetear con ella –mi hermano movió la cabeza de lado a lado con decepción.

–¡Aún así tienes que saber estas cosas! –Me dijo como si él fuera un experto–. ¿Van a bailar, verdad? –preguntó mirando hacia arriba como si pensara en algo.

–Sí ¿Por qué? –me sonrió.

–Será el escenario perfecto, solo imagina esto: tu y ella, en el centro del baile, con una música lenta de fondo–Comenzó a moverse como si el estubiera en la idea que tenía en la mente– De pronto las luces se atenúan, la música se vuelve cada ves más lenta, ella mira tu rostro, tu ves sus labios, sabes que quieres besarla, colocas tus mano en sus caderas para luego sostenerlas con fuerza, la pegas a tí, redoble de tambores… y luego… ¡le das un beso!–Cabe decir que durante toda su explicación, hizo los ademanes.

–Me encantó tu idea, aunque le veo un pequeño inconveniente– Mi hermano cruzó los brazos.

–¿Y cuál sería?– Preguntó con indiferencia.

–No estoy enamorado de ella– Aseguré– Ya es tarde y tengo que irme– Mi hermano no dejó de mirarme con una expresión traviesa. Me dijo "Adiós" cuando el coche comenzó a alejarse de mi casa.

Estaba extremadamente nervioso cuando vi la casa de Bri a lo lejos.

*Buenas noches, señor Bri, digo, Darly. Vengo por su baile para llevarla al hija.*

*¡Ay carajo!, ¿por qué estoy tan nervioso?*

Estacioné el coche frente al portón de la casa, saqué mi pie tembloroso y me detuve fuera del portón.

–¡Bu-buenas noches!– Mi voz se agudizó por mi nerviosismo.

La puerta pequeña que tiene el portón comenzó a abrirse y pensé que saldría Bri, pero se me fue el alma al ver que quien salió fue el señor Darly.

–Buenas noches, joven… ¿Busca a mi hija?– Su voz gruesa solo causaba pánico a mi pobre corazón.

–S-sí, s-señor D-Darly– Su mirada fija en mí me horrorizaba–.

Estaba a punto de ser interrogado por el señor Darly como si yo fuera un prisionero y él el policía malo. Me preparé con anticipación ante cualquier pregunta que podría hacerme.

–¿A qué horas vendrán de regreso?–.

–La dejaré justo a las 10:00 pm, ni un minuto más ni un minuto menos, señor–.

–¿Qué harán?–.

–Permaneceremos en la fiesta y nos divertiremos estando bajo vigilancia de los mayores, señor–.

–¿De qué te encargarás?

–Haré todo lo posible por cuidar y hacer que se divierta su hija, señor–.

–¿Qué no harás?–

–No consumiré ninguna sustancia que me dificulte manejar, señor–.

–¿Qué tienes prohibido hacer?

–No haré cualquier cosa que haga o provoque sentir mal a su querida hija, señor.

Logré mi objetivo; el señor Darly no sonrió, pero tampoco se decepcionó con mis respuestas.

–Iré por Briatny–Dijo el señor Darly cerrando el portón por el cual se había asomado.

Caminé de un lado a otro, ese hombre casi me provocó un ataque de ansiedad.

Noté que dejé encendidas las luces direccionales del coche. Abrí la puerta del copiloto para apagarlas desde ese lado y, en el proceso, me di un fuerte golpe en la cabeza al escuchar su voz.

–¡Adiós, volveré pronto!–Ahogué el dolor que sentía y mis ojos corrieron a mirarla...

Sentí como si fuera la primera vez que la observaba con ese vestido negro que delineaba su figura. Su cabello estaba arreglado con una larga trenza, aunque algunos mechones se veían ligeramente desarreglados, dándole ese toque encantador que no lograba comprender cómo se veía tan bien en ella.

–¿Listo?–Preguntó mientras yo permanecía inmóvil.

–…

–¿Walther?–.

–…

–¿¡Walther!?–.

–S-sí, estoy bella ¡digo! Listo– Le abrí la puerta del coche como todo un caballero y corrí para ocupar mi lugar tras el volante.

Ajusté el cinturón de seguridad y le hice una señal a Bri para que hiciera lo mismo, pero ella estaba sumergida en su teléfono.

Los nervios me invadían; podía percibir la mirada del señor Darly a través de una rendija en el portón.




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