Cumplimos sus mandamientos y con ellos aborrecemos a la oscuridad y caminamos a través de las sombras, después de todo la luz no es siempre lo que nos salvara.
Elizabeth.
Sara.
Que el señor nos cubra y nos siga dando discernimiento para poder identificar el bien del mal.
Aléjanos del pecado y guíanos por el camino de la luz, que nuestros pensamientos nunca toquen la oscuridad.
La oración siempre terminaba en esa palabra oscuridad, no había razón alguna para continuarla ese era el deseo de cada uno de los habitantes de Jackson nunca tocar la oscuridad.
Me encontraba arrodillada, mirando fijamente la estatua del dios Igor.
No podía hacer nada más, todos los días a la misma hora venía a rezar para que el mal se alejara de este pequeño pueblo.
Me puse de pie con lentitud y alise mi largo vestido blanco, camine hacia la salida de la iglesia no si antes despedirme de mis compañeras las cuales habían decidido venir a la misma hora que yo.
Supongo que, para acompañarme, eso era algo que teníamos el compañerismo era una pieza clave aquí.
El cielo hoy estaba de un hermoso tono azul, los rayos del sol estaban en su punto y como siempre se respira aire fresco.
Camine con calma hacia mi casa, saludando a todas las personas que se encontraban en mi camino.
Antes de entrar a casa tome mi pequeña cartera y de ella saque dos guantes me los puse con sumo cuidado y al fin pude abrir la puerta.
— 1 minuto tarde — esa voz rasposa hizo que detenga mis pasos.
Abigaíl Park se encontraba en la sala de estar evaluándome como siempre lo hacía, para mi madre todo tenía que ser perfecto así como ella. Tenía unos 40 años que no lo parecía, ya que su cabello largo negro y sus ojos de un tono miel el cual yo había heredado hacían que te cuestionaras su edad. Su maquillaje siempre había sido lo más natural posible y su vestuario variaba por días un día un vestido negro y otro blanco odiaba los colores.
Abigaíl miró su reloj y al parecer contaba los minutos en su mente.
Hable con el padre Gael, 5 minutos, mi oración 10 minutos, salude a todas mis compañeras 5 minutos, de regreso a casa 5 minutos, 2 minutos esperando para colocarme mis guantes enumere todo lo que hice y Conté los minutos no había forma de llegar tarde.
Sabía que no admitiría que se había equivocado, pero tampoco me importaba.
— Me disculpo madre por llegar tarde — susurre con la cabeza baja en señal de respecto.
— Bien, sube a cambiarte la cena estará lista en 30 minutos.
Asentí y pase por su lado para subir las escaleras.
Reglas aquellas que se hicieron para que el ser humano pueda vivir de manera correcta, eran también las que no diferenciaban de los animales como seres pensantes.
Nací y crecí en Jackson un pueblo pequeño apartado de la sociedad y refugiado en la religión.
Este pueblo sé regia por las reglas aborrecíamos a los pecadores ellos eran la puerta a toda clase de males. Por ende, teníamos ciertas reglas que debían ser cumplidas al pie de la letra.
Una persona adúltera sería desterrada de Jackson esperemos que el dios Igor las arropara en su manto y algún día les conceda el perdón.
Si robas nuestro señor te ve.
Él no perdona a los que mienten.
No mataras, ya que te esperara un castigo mucho más peor que la muerte.
Los fundadores crearon sus reglas las cuales debían cumplirse al pie de la letra.
Lo cierto es que no todos vivían para acatarlas. Conoces a los monstruos aquellas personas que se visten de ovejas, pero por dentro son el mal encarnado.
A ellos les encantan las sombras, te imaginas los pecados que ocurren cuando piensa que nadie los ve.
Lo que si es que los fundadores descubrieron que para que nuestros corazones no fueran corrompidos Debian apartarnos de las sombras.
Lo oscuro, la noche, teníamos prohibido salir de casa después de la 7 de la noche sonaría una regla extrema, pero para ellos no.
La noche liberaba lujuria desataba deseo y exudaba pecado.
Camine con pasos lentos hacia el espejo de cuerpo completo admirando mi reflejo mi cabello negro extremadamente largo, mi contextura delgada y mi vestimenta totalmente de negro parecía un fantasma.
Levante la comisura de mis labios quería decir que trataba de formar una sonrisa, pero lo cierto es que parecía más una mueca, hace cuanto no sonreía de manera genuina.
Sabían que hay cosas que se pueden fingir muy bien.
Negué era un caso perdido tratar de averiguar aquello.
Me dispuse a entrar al baño y ducharme la cena era a las 6:00 pm quiere decir que me quedaban 20 minutos.
19 minutos después ya estaba bajando por las escaleras, con una falda de volantes negra más para debajo de las rodillas una camisa blanca y unos zapatos de tacón blancos. Mi rostro libre de maquillaje como siempre y el pelo recogido en una coleta baja.
Me acomodé los guantes cuando vi a mi padre sentado en el sofá con un vaso de lo que parecía whiskey.
— padre— susurré bajando la cabeza.
Vladímir Park James de unos 50 años, pero que aun así se mantenía en buena forma, era alto y fornido, su tez blanca hacía contraste con el azul de sus ojos y el hecho de que siempre mantenía una sonrisa amable en su rostro lo catalogaba como uno de los fundadores más querido de Jackson.
— Sabías que los ojos son el reflejo del alma — musito su voz era ronca y baja.
Asentí a aquello, mi padre era CEO de una gran empresa de bienes raíces a las afuera de Jackson por lo cual en sus salidas de negocios siempre volvía con alguna novedad la cual le gustaba compartir conmigo.
— Diría que son la puerta — forcé una sonrisa.
El hecho de que sea tan buena fingiendo es que ellos nunca saben cuando mi sonrisa es falsa o tal vez solo ignoren aquello.
— Como te sientes — levante una ceja al escuchar aquello.
A veces se me olvidaba que mi padre si mostraba sentimientos, mi madre, por el contrario, era más como una especie de robot.