A Través De Las Sombras

Capitulo 2

Él fue amado, venerado y convertido en un dios capaz de cumplir tus deseos con solo tronar los dedos. Elizabeth Torrez

Sara

Desde pequeña he tenido una rara obsesión con el matrimonio de los Peterson, para ser sincera con su hijo menor, Jaece Peterson.

Según mi madre, él no era bueno para mí. Pero ¿Cómo le digo a mi cabeza que deje de pensar en aquellos ojos grises, sin sentir emoción? Todo cambió, el día en el que Jaece Peterson se mudó de Jackson.

Según los rumores, fue enviado a un internado. Y esa es la razón por la que mi pequeña obsesión terminó. Como una maldita y trágica historia de amor no correspondido.

Damián es algo aparte. Desde muchos años atrás, nuestras familias unieron lazos y decidieron que en algunos años tenía que casarme con él porque así lo demanda el señor.

Yo creo más, que es una unión de poder, mamá, no descansará hasta que mi padre se convierta en fundador de este pueblo y así poder regirse por sus propias reglas, estar un escalón por encima de todos.

¿Por qué?

Lo que más le interesaba a los James Park era el poder.

— Sara – me llaman.

Miro a Kira, la hija del padre Gael y hermana de Damián, colocarse el pelo hacia atrás mientras continúa hablando.

Lleva hablando más de una hora y entre su voz chillona o la manera en la que frunce el entrecejo, no he decidido que me irrita más de ella.

Levanto mi mano justo enfrente de su cara, para que cesen palabras en lo que respiro buscando paz.

— ¿Quieres un poco de té?

Me pongo de pie caminando hacia la cocina sin detenerme a escuchar su respuesta.

Miro Amelia, mi nana, quien pone las tazas de té en una bandeja.

—Me las llevaré —anuncio señalando la bandeja—, tú descansa un poco.

Le sonrió, cambiando mi taza de té por una de café.

Recojo con cuidado la jarra de té y la derramé toda en el fregadero mientras la limpio en el proceso.

— ¿Estás emocionada? – pregunta Kira mientras le pasaba su taza.

— Emocionada – repito.

La miro fijamente mientras le da el primer sorbo a su taza de té.

— Sí, la fiesta de tu compromiso se acerca.

Blanqueo los ojos mientras bebo un poco de mi café.

No me preocupo mucho por responder, porque sé que Kira llenará los espacios de silencio en segundos.

— Serás la novia más hermosa —dice mientras junta sus manos como si visualizara aquello.

— Gracias.

Tomo un sorbo de mi café efectuando una mueca al quemarme la lengua.

— Me encontré con la señora Peterson, su hijo mayor andaba con ella – la miró abanicarse el rostro – Dexter es un encanto.

La miro alarmada.

— Kira, tus mejillas están rojas, debería traerte un poco de agua – murmuró inocentemente.

Se acaba, él te dé un solo sorbo, empezando a toser después de terminar.

— Por el dios Igor, Sara deberías conocer a…

— ¿Estás teniendo pensamientos lujuriosos? —preguntó con rapidez —. Sabes que eso es pecado, verdad, Kira.

— Cuando estás aburrida de seguir reglas, lo que menos te importa es pecar, Sara.

Y ahí estaba el ejemplo perfecto de que toda fosa lleva su equilibrio, toda fosa de luz contiene oscuridad, aunque sea un poco.

En Jackson todos aman pecar, escondiéndose detrás de su cara de amabilidad y compasión.

— Haremos una pijamada, le pedí permiso a mi padre y estuvo encantado.

Levanto la ceja mientras la escucho.

No fue suficiente escuchar su parloteo por dos horas, también pensaba dormir aquí.

— Claro, Kira, le comentaré a mi madre sobre eso. ¿Sabes que papá se fue de viaje de negocios y se pone de mal humor cuando eso pasa? Intento ponerme de pie, pero su voz me detiene.

— No es necesario, la vi en la reunión del consejo y le hablé sobre eso y dijo que sí – junta sus manos con entusiasmo.

— ¡Claro, mi madre tan amable!

— Si debiste escuchar el recibimiento que le dio a los Peterson ante el consejo, también estuvo de acuerdo con que Jaece volviera a Jackson.

Abigaíl haría lo que fuera necesario para quedar bien. Era obvio que mi madre no soportaba a los Peterson, de hecho se la pasaba hablando mal de ellos todo el día.

Espera que fue lo dijo.

— ¿Quién regresará al pueblo?

— ¿Te acuerdas de Jaece, el chico que odiabas?

Sí, claro, yo lo odiaba.

—Pues déjame contarte, Kira se acomoda en su asiento – todos votaron a favor de que volviera.

Creo que mi corazón amenaza con salirse de mi pecho. No puedo ponerme así solo con saber que él está aquí.

Es obvio, que superé mi estúpido enamoramiento.

Miro la hora, la 7:00 pm en una hora anochecerá y tenemos prohibido salir de casa después de la 7:00 pm.

— En serio te quedarás a dormir —le levantó una ceja cuando Kira asiente.

La miro ponerse de pie y subir las escaleras hacia mi habitación con entera confianza.

Justo en ese momento la puerta de la entrada se abrió, dejando ver a una Abigaíl totalmente enojada. Se desase el peinado soltando un grito de frustración.

—¿Qué te pasa? – preguntó.

Mientras vuelvo a tomar asiento para escucharla.

— ¡Son unos insolentes!

Camina hacia la mesa de licor, sirviéndose en un vaso de cristal.

— No puedes tomar.

Tira el vaso, el cual cae con fuerza en la pared, rompiéndose en pedazos.

— Tuve que doblegarme, tenías que verme dándoles la bienvenida a la iglesia.

— Y por eso estás así, Madre – la miro mientras camino hacia ella.

— Son nuestros vecinos, deberíamos llevarnos bien con ellos. — Trató de arreglar su cabello.

— Tienes prohibido acercarte a ellos, son nuestros enemigos – levantó una ceja.

— los James Park no tenemos enemigos.




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