Yo derribando miedos y tú creando monstruos.
Elena Poe.
Sara.
Como se supone que es la felicidad, no sé tal vez sientes que la felicidad está en estar rodeada de amor o tal vez la encuentras en los momentos pequeños como quizás ver una película en fin se supone que la felicidad son cosas que te llenan. O quizás es mentira.
Mi cabeza siempre había sido un caos me cuestionaba muchas cosas que a mi edad no debería, también las actitudes del ser humano, me preguntaba si el karma existía.
Sabes te sientes mal por algo que una persona te hizo y cuando empieza a pasarle cosas malas a esa persona sonríes y dices todo se devuelve es el karma.
Yo creía más en crear aquellos momentos, porque dejar que el karma actúe por ti, cuando puedes colaborar para que ellos lo pasen mal.
Algunos dicen que el enemigo principal de uno es la mente, ese pequeño espacio en el que desarrollas tus pensamientos.
La mano de Damián tocaba mi cintura, efectuando una caricia leve donde su mano bajaba por esta y subía. Sabes aquellas que vez en las películas románticas cuando la pareja principal esta junta y ya son inseparables solo que esa caricia no causaba ningún efecto en mí.
Mi madre estaba en frente de la puerta llevaba un vestido entallado gris el cabello recogido y unos tacones blancos y una sonrisa en la cara tan falsa que sentía que le dolían las mejillas.
Detrás de ella se encontraba Gael y su Dania y justo al lado estábamos Damián Kira y yo, mi padre estaba fuera de Jackson por trabajo y amelia se encontraba en la cocina.
Habíamos ensayado la bienvenida tenía que ser perfecta, toque mis guantes blancos los cuales combinaban con mi vestido.
Mi madre se había esmerado en todo, había cambiado la decoración incluso compro ropa nueva, la cena era algo aparte lo mejor porque la familia james Park tenía que dar una buena primera impresión.
Los nuevos vecinos tenían que salir de esta cena pensando que esta familia era la más servicial posible. Tenían que ver que todo aquí era perfecto desde la casa hasta los habitantes de esta.
Cuando el timbre por fin sonó mi madre tomo una pequeña respiración y forzó a un más su sonrisa, has visto la película de Alicia en el país de las maravillas, pues ella se parecía al gato sonriente.
Dio un paso hacia adelante y abrió la puerta, has visto esas personas como sacadas de una revista de moda, pues justo ahora estaba viendo a la definición correcta.
Cross Peterson era un hombre alto con rasgos asiáticos, ojos grises y sonrisa calidad vestía un traje negro hecho a la medida que lo hacía verse imponente a su lado estaba Janet quien saludo a todos con su característico carisma llevaba un vestido con volantes sueltos de color rojo y su cabello caía con cascadas sobre su espalda.
— Gracias por la invitación — la sonrisa de Janet era enorme y la cara con la que su esposo la miraba denotada la devoción que tenía hacia ella.
Gael hablaba y mi madre solo asentía y mantenía su impecable sonrisa.
Pero esta vez mi vista está puesta en sus hijos, los mellizos que ya se habían presentado como dalton el cual viste un traje negro con una corbata roja mientras su cabello rubio estaba perfectamente peinado hacia atrás me había saludado con una leve sonrisa y un asentimiento de cabeza.
Dexter, por otro lado, vestía un traje blanco, sus ojos de color miel brillaban y su sonrisa tenía un aire divertido, levanto su mano haciendo que yo la choque y se le escapó una leve sonrisa cuando su madre lo regaño. Sin duda una mezcla de personalidad extraña.
Esta vez mis ojos estaban pendientes a una sola persona.
Lo miré dar un paso dejando ver su cabello negro un poco largo, el cual le caía desordenado en su rostro, vestía un traje negro sin corbata, era alto muy alto, cuando su mirada se encontró sobre la mía nunca pensé que unos ojos grises me parecerían tan interesantes.
— Jaece — murmuro a lo que yo asentí que nombre tan lindo
Sus labios carnosos llevaban un pequeño piercing el cual pude ver cuando una perfecta sonrisa se formó en su rostro.
Era como si el tiempo se había ralentizado y yo estaba atrapada sola con él, vi el momento en el que su mano toco la mía y con descaro bajo mi guante para depositar un casto beso en la palma de mi mano.
Mire hacia mi madre sabia que eso era una falta de respecto y en su cara sé vía el malestar, pero eran cosas que justo ahora no me importaban.
Sentí la mano de Damián tensarse en mi cintura me preguntaba ¿por qué su mano seguía a ahí? Jaece poso su vista hacia mi madre.
— Señora james — mi madre le da un asentimiento y les hace seña para que pasen al comedor.
Diría que esta era una cena amena, pero no lo era, Kira y Janet hablaban al parecer su personalidad era muy parecía a las dos les incomodaba el silencio.
Mi madre de vez en cuando interrumpía y hablaba sobre la iglesia o de los voluntariados que yo hago. Gael se dedicaba a contar historias sobre los hermanos de la iglesia.
Cross solo miraba a su esposa, tampoco se me escapaba las miradas que jaece y Kira se dedicaban.¿Se conocían? que de interesante veía Jaece en Kira y porque me molestaba aquello, por otro lado, Dexter parecía divertido con la situación incómoda y Dalton solo miraba su plato.
Damián interrumpía y hablaba sobre nuestro noviazgo y su mano aún no paraba de tocarme esta vez se encontraba en mi rodilla.
— ¿Entonces el domingo será su presentación? — le pregunté al padre Gael.
El silencio se hizo presente, era la primera vez que había dicho palabras en el transcurso de la cena.
— Si el domingo los Peterson empezaran a pertenecer de manera formal a la iglesia— la amarillenta sonrisa de Gael se hizo presente.
Eso significaba más dinero a la iglesia lo cual era algo que lo hacía feliz. Asentí y bajé la vista otra vez a mi plato.
De vez en cuando podía notar como Jaece, hacía creer que comía, pero solo revolvía el plato, quería preguntarle si no era de su agrado la comida, pero no quería ser curiosa había una línea invisible que no me gustaba tocar.