"La luz se apagó y la oscuridad entro"
S. J. Watson.
Sara
Iras a la iglesia los domingos
La iglesia de la luz era una plaza enorme la cual los domingos se encontraba llena, las personas vestían sus mejores trajes después de todo el mejor sitio para impresionar era este.
Las extravagancias todo aquí era aceptable y más cuando querías ser notado, pero aun estando en la iglesia lo que más importaba en Jackson era el poder sin este no eras nadie.
Se notaba incluso en los asientos sabíamos que la primera fila era para los fundadores y sus familiares en la segunda fila iba la orden de los sagrados un club pequeño el cual tenía como asignación la toma de decisiones sobre quienes entran y también quienes salen de Jackson.
El sheriff no tenía lugar asignado, ya que pocas veces acudía a la iglesia, pero aun así sabíamos que si tuviera estaría en la primera fila, la iglesia tenía tres padres el primero al mando era Gael seguido de los segundos el padre Itzel y el padre Brent.
Siempre ha habido una línea invisible y era la lucha de poder supongo que era entendible al fin de cuentas desde el inicio de los tiempos existía esa lucha.
Camino con pasos lentos saludando a mis compañeras de la iglesia, lucia Donovan bonita sonrisa, cabello rubio y estructura delgada se escabullía de su casa en las madrugadas para verse con su novio el rechazado.
Le decíamos rechazados a los que no habían aceptado la iglesia por ende rechazaban la religión y nosotros a ellos.
Daniela Johnson hija de un fundador alcohólica, en varias ocasiones la había visto salir con el profesor de historia.
Sofía moreno, cabello lacio sonrisa linda era lo bastante servicial para ocultar el hecho de que le robaba dinero a su padre.
Me encantaba coleccionar secretos mientras más cosas sabias más poder obtendrías cuando lo necesitabas.
Cuando termine de saludar con pasos rápidos me acerque a mi asiento y rápidamente enderece mi postura al ver la mirada juzgona de Abigaíl.
Acomode mis guantes y pase mis manos por mi vestido negro quitando arrugas inexistente, los tres padres se habían presentado sabía que ya casi comenzaban el sermón del día.
Forme una sonrisa cuando Damián se le ocurrió que estar sentado a mi lado era mejor que su lugar habitual que era en la tercera línea.
Bese su mejilla con lentitud. Damián era un hombre agradable también me tenía paciencia lo que no sabía era como en los 3 años que llevamos juntos nunca eh sentido nada parecido al amor bueno ignorando el hecho de que él tenía una aventura con la hija del sheriff Aylin Foster.
No lo juzgaba buscaba en otra parte lo que yo no le daba.
— Porque no vino Kira — susurre al ver a Dania sentada sola en la otra esquina.
— Se sentía mal — Damián me dedico una sonrisa tensa.
El llamado de Gael hizo que miráramos al frente al mismo tiempo que él agarraba el micrófono.
— La iglesia de la luz le da la bienvenida a formar parte de esta, sabiendo que nuestro dios dalias Igor acoge a todos en sus santas alas, a la familia Peterson — señalo hacia el portón
Todos volteamos a ver hacia este inundando la estancia de aplausos cuando este se abrió dejando ver a Janet y su esposo los cuales fueron recibidos por el padre Itzel el cual los ayuda a ponerse una túnica blanca.
Seguidos de ellos entraron Dexter y Dalton duré un largo rato mirando el portón a la espera que esa persona entrara negué con incredulidad al ver que nadie más entraría.
El padre Gael empezó con su sermón el cual hablaba de la avaricia vi a mi madre mirar hacia atrás con una mueca lo que me hizo mirar para ver que era lo que la disgustaba tanto.
Jaece su mirada se topó con la mía, su altura era algo que seguía impresionándome si me paraba junto a él juraba que mi cabeza llegaba tan solo a su hombro. Lo vi morderse el labio justo en el lado donde tenía el piercing. Apreté mis manos cuando en su rostro se formó una sonrisa levanto la mano y señalo hacia el frente.
Justo en el momento de que un grito escalofriante sonara mi mirada se detuvo en el púlpito. De allí empezó a chorrear un hilo de sangre y minutos después se escuchó un estruendo el cuerpo de Freya había caído desde arriba.
Solté un grito, mis manos temblaban contemplando la escena Freya tenía una daga enterrada en su pecho.
La habían asesinado, vi a su padre arrodillarse frente a ella, también vi a las personas saliendo de la iglesia, pero yo me encontraba estática en mi lugar sin saber qué carajos pasaba eso no era normal no lo era.
Me pasé la mano por el cuerpo con frenesí como si estuviera limpiándolas, ella era buena.
Mire detrás de mí notando que jaece ya no estaba, Abigaíl miraba la escena con la mano en su boca, al frente la familia Peterson ya se había ido.
Mire hacia la puerta. Sin atreverme a dar un paso, mi mente era un caos las lágrimas salían por mí mejillas sin poder evitarlo y el dolor en mi pecho era cada vez más fuerte a tal nivel que me costaba respirar.
Me concentré en dar pequeñas exhalaciones, en ordenarle a mi mente que se reacomode quisiera decir que todo era obra de mi imaginación. Pero sabía que no lo era.
— la asesinaron — susurré.