A Través De Las Sombras

Capitulo 6

Sara

Miro el gran regalo en mi mano, mientras papá espera a que yo lo habrá sentado en una esquina del inmenso sillón con una copa de licor en sus manos.

Abro con desespero la caja hasta toparme con la hermosa tiara de diamantes, ante mí levanto la mirada topándome con la gran sonrisa de papá.

Acomodo mis guantes recordando que papá odia las huellas, me acerco al hasta estrecharlo en un gran abrazo.

— ¿te gustó?

Asiento con una sonrisa.

— Me encanto.

Tomo la tiara colocándola con sumo cuidado en mi cabeza.

— Algún día me verás en un trono.

— Así será su majestad.

Lo miro hacer una ridícula reverencia.

Mamá está sentada en la sala con aire pensativo.

Recordándome el momento exacto en el que papá cruzo esa puerta hace dos días, 30 minutos después de que el cuerpo de Daniela fue encontrado.

Las dudas gritan en mi cabeza, niego porque no quiero hacer esa pregunta.

Me siento con cuidado cerca de él y miro sus ojos verdes, los cuales tienen un brillo un tanto extraño.

— ¿tú lo hiciste?

Enarca una ceja dejando la copa encima de la mesa.

— ¿Tú la asesinaste, papá?

Su mano enguantada viaja a mi rostro acariciándolo con pesar.

— Sara, yo no estaba aquí, me crees capaz de hacer algo así.

Mantengo mi vista en su rostro hasta asumir que me estaba diciendo la verdad.

— Lo siento, todo esto me tiene estresada, todo está tan callado.

Este pueblo se volvió tan silencioso de la noche a la mañana nadie Salía, la calle estaba desolada a excepción del sheriff el cual estaba absorto en encontrar pistas que lo llevaran hasta el asesino.

— Te entiendo cariño, pero debes confiar en mí.

Asiento en el momento en el que mamá se acerca hasta nosotros.

— Harán una ceremonia para calmar la inquietud de los habitantes y hablé con el consejo para que dieras un discurso.

Levanto una ceja mirándola.

— Hablarás sobre la paz y que no debemos sentir miedo, se descubrirá quién es el asesino y todo seguirá su curso.

La miro hacer señas en el aire mientras muestra una sonrisa. En esta familia nunca faltarán las sonrisas porque nadie arruinaba la paz de los James Park.

La ignoro caminando hacia los escalones hasta que su pregunta hace que detenga mis pasos.

— ¿Estás tomando tus pastillas?

Sonrió girando mi rostro hasta mirarla de frente.

—Porque preguntas acaso les temes.

— Tú crees.

Endereza su postura mientras detengo mis pasos.

— Si madre estoy bebiendo mis pastillas.

Bajo la cabeza mirando mis pies mientras subo a mi habitación.

Me dirijo a la enorme ventana con vistas a la casa vecina, miro curiosa el patio donde se encuentra esa persona tirando varios cuchillos que se enroscan con fuerza en el gran árbol.

Su cabello negro cae en su frente mientras este lo retira con furia.

Miro sus manos, la cual sostiene el cuchillo a punto de tirarlo otra vez contra el árbol, él parece sentir mi mirada porque levanta la vista.

Una linda sonrisa surca sus labios mientras sus ojos se encuentran con los míos, porque siento como si me retaran a hacer algo.

Pero que sería ese algo. Miro como se lleva el cuchillo a la palma de su mano pasando el filo por esta al momento en el cual su mano se llena de sangre.

Se la restriega en el cuello simulando como si este estuviera cortado, lo miro confundida mientras esta suelta una carcajada.

Suelto las cortinas con rapidez para tapar su vista. Toco mi pecho agitado calmando un poco mi respiración.

Le divierte causarme miedo.

Se entretiene al saber que cuando está cerca de mí no sé si siento miedo o atracción o quizás los dos juntos.

A veces siento que me mira a la espera de que yo reaccione, pero como lo haré yo no conozco a Jaece.

Oh, quizás se burla de mí, toco mi cabeza halando mi cabello en el proceso.

Ese día en la iglesia él sabía que el cuerpo de Daniela caería de ahí arriba, su mirada se volvió perversa, su risa siniestra, pero no miraba el cuerpo, él me miraba a mí.

Si él es el asesino, yo lo descubriré.

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Vestido negro hasta las rodillas, zapatos bajos y una simple coleta alta, el maquillaje simplemente está prohibido.

Miro al público en la espera de mi discurso, buscando una persona en concreto Jaece, quien sujeta la mano de Kira en el asiento del frente, fijo mi vista en mi madre, quien se dedica a regalar sonrisas amables mientras mi padre me mira.

Le regalo una sonrisa tomando el micrófono.

— El pecado es el estado de una persona que aún no ha recibido el perdón, pero como recibiremos el perdón si continuamos pecando— suspiro mientras continuo.

— Queremos vivir en la luz cuando sabemos que nos hace falta la oscuridad, fingimos ser unos santos cuando sabemos que tenemos mil demonios que habitan en nuestro ser— miro al padre de la iglesia mientras sonrió

— Les doy la bienvenida otra vez a los Peterson, quiero que tomen ejemplo para vivir una vida sana y fuera de peligro en nuestra religión, donde lo único que nos sostiene es la esperanza y la paz que habita en nuestro señor.

Hago una pausa mientras todos murmuran, un gracias al señor al unísono entonces continuo.

— lo más curioso es que no sé si sentimos temor porque las sombras son traicioneras, o simplemente le tememos a los monstruos que viven ocultos, por favor muéstrense porque no hay temor, muchas gracias - sonrió ante las miradas perplejas que me dan los integrantes de la iglesia.

Miro a Jaece con una ceja levantada, quiero que sepa que no le temo.

Tal vez yo inicie el caos en Jackson. La oscuridad es parte de nosotros, no debemos temerles.

Con pasos calmados me acerco a mi asiento y miro hacia el frente con mi cabeza en alto. Sin detenerme a mirar a mi madre, la cual debe estar enojada.




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