A Través De Las Sombras

Capitulo 7

No confíes en nadie, tampoco confies en mi.

Sara

24 horas después de mi discurso ocurrió lo peor en Jackson se desató el caos.

Junto a ella, el cuerpo de lucia Donovan había sido encontrado sin vida en el parque central, mientras un grupo de personas los rodeaban el llanto llego junto con las miradas tristes.

Un asesinato, su vestido, el que antes parecía blanco, estaba manchado de la que era su propia sangre y su cuello estaba ligeramente abierto.

Miro a Kira ser sostenida por Damián mientras esta hace ademanes de acercarse al cuerpo.

Me asombro cuando alguien toca mi mano, levanto la mirada encontrándome con los fríos ojos de mi padre, quien me incita a caminar para alejarme de la escena.

— La asesinaron papá— contengo un sollozo mientras retiro el cabello que cae en mi rostro.

— Tomaremos medidas – toca mi mentón para secar mis lágrimas.

— Mientras yo viva, nadie tocara a mi familia.

Caminamos hacia la casa, detengo mis pasos cuando siento una mirada en mi nuca, volteo y me topo con Dexter quien me saluda sonriente.

Entramos a la casa, veo a mi nana Amelia servirle una taza de café a mi madre camino hacia ella dándole un fuerte abrazo hasta acercarme a su oído.

— El caos ha llegado a Jackson – susurro solo para que ella lo escuche.

Pasa su mano por mi espalda con pesar.

— Te traeré tus pastillas cariño – me mira con lástima.

Debo parecer una loca, pero no me importa, odio esa mirada, no soy una persona de la cual deban sentir lástima.

Tomo la taza que mi madre sostiene estrellándola en la pared.

— ¡La asesinaron maldición! – grito con impotencia.

Mamá me da una mirada cansada mientras mi padre desvía su mirada hasta el reloj de su muñeca.

Ella era mi compañera en la iglesia, era bondadosa y dedicada, pero la asesinaron.

Un leve temblor pasa por mis manos mientras mi vista se torna borrosa.

— Papá— lo llamo.

Él camina hacia mí con suma rapidez.

— Respira cariño – sostiene mi hombro mientras me incita a respirar.

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36 horas después.

Una carta había llegado a la puerta de casi todos los habitantes sembrando el temor en cada uno de nosotros.

Su contenido nos hizo empezar a dudar de cada una de las personas que no rodean, la desconfianza, eso era, yo no confiaba en nadie.

Carta

Pecadores

Jackson casa de pecadores.

Yo como buena persona comprometida con la religión, prometo limpiar este pueblo, acabaré con todo lo malo como así manda nuestro señor dalias Igor. Empezamos con Daniela Johnson y con lucia Donovan esperemos que esto le sirva como advertencia.

x

Mamá leía la carta con suma paciencia, mientras papá tomaba su café.

— Hogar de pecadores – murmuro mirando a mamá con una ceja levantada.

— Los que no se toman en serio la religión Sara – dice.

Blanqueo los ojos levantándome de mi asiento. Subo a mi habitación y no detengo mis pasos hasta mirar por la ventana.

Como ya era costumbre, Jaece se encontraba solo en el inmenso patio, pero esta vez había algo diferente.

Se encontraba mirando fijamente hacia mi ventana, como si sabía que yo estaba observando, de hecho creo que hasta me estaba esperando.

Lo miro hacer esa seña con su cuello recordándome la otra vez, como mancho con su propia sangre su cuello simulando.

Me quedo estática mientras los pensamientos matan mi cabeza.

Simulando, el cuello de lucia.

Él lo sabía.

Lo miro asustada mientras entra a su casa dejándome confundida.

Corro hacia la puerta bajando las escaleras con rapidez hasta acercarme a la casa vecina.

Toco el timbre con impaciencia, una sonriente Janet me abre y toma mi mano hasta hacerme entrar.

Miro la lujosa sala de estar aún confundida con mis locos pensamientos, armando conjeturas, que haría si él era el asesino.

— Sara, ¿estás bien? – Janet toca mi hombre haciendo que de un salto un poco sobresaltado.

— Si lo siento, vine a…— busco las palabras indicadas para responder.

Dexter sentado en la sala de estar suelta una risa juguetona.

— Viniste a ver a Jaece, verdad — asiento, mirándolo confundida.

— Su habitación está arriba – señala las escaleras.

Miro a Janet tomar asiento junto a Dexter en lo que yo subo las escaleras con rapidez.

Me acerco a una puerta que se encuentra entreabierta hasta ver a Dalton, el cual gira su cabeza tan rápido que temo que se haya lastimado.

Camina hacia mí con su suma paciencia.

— ¿Cuál crees que se me vería mejor? – pregunta mientras en su mano derecha mantiene una camisa roja y en la izquierda una blanca.

Lo miro incrédula mientras señalo que la camisa roja entrecierra los ojos pensativos, asiente y cierra la puerta en mi cara.

¡Qué familia tan rara!

Camino hacia la última habitación del pasillo, encontrándome con la puerta abierta, paso por esta, cerrando detrás de mí.

Miro a Jaece con un vaso de licor en su mano mientras me mira con aburrimiento.

— ¿tú las asesinaste? – pregunto quedándome junto a la puerta.

Jaece levanta una ceja.

— Hola Sara – murmura con voz gruesa.

— contéstame – definitivamente me estoy volviendo loca.

Que pensaba exactamente, que hice al venir aquí.

Se levanta caminando hacia mí, mientras yo intento poner distancia.

—Las asesiné, —asiente—. ¿Eso es lo que quieres que diga? – pregunta sujetando mi mentón haciendo que lo mire.

Olvidé cómo respirar su cercanía, me aturde, inhalo inconscientemente su aroma a licor, el cual me embriaga.

Me recupero de mi momento de desliz, tratando de empujarlo para que se aleje de mí. Su mano suelta mi mentón y toma mi cuello sin ejercer fuerza, lo que hace que me quede estática en mi lugar.




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