A Través de Sus Ojos

Segunda parte: Capítulo 4 — Música y cafés compartidos

La mañana empieza despacio. Luca todavía duerme y yo me siento en la cocina, con un café humeante en la mano, mirando la luz que se cuela por la ventana. Esa calma previa al caos siempre me gusta.

Un audio de Gabriel llega mientras tomo un sorbo:
—“Buenos días, dormilona. Si escuchas esta canción mientras tomas café, todo será un poco mejor.”

Abro el audio y suena una canción suave, algo entre indie y melancólico, que me arranca una sonrisa. Me doy cuenta de que esos detalles son su manera de cuidarme: Nada dramático, solo presencia y atención.

Luca entra corriendo, todavía con pijama:
—“¡Mamá! ¡Quiero escuchar música también!”

—“Claro, astronauta, pero primero desayuno” —le contesto, y él protesta entre risas.

Después del desayuno, Gabriel aparece en mi casa con su mochila, cargando café recién hecho para ambos. Me mira con esa sonrisa tranquila que ya no me hace sentir necesidad de probar nada: Sé que su cariño es constante, no condicionado.

Nos sentamos en el sillón, café en mano, escuchando música que ninguno de los dos conocía antes. Cada canción genera comentarios ridículos, bailes improvisados y risas silenciosas. Gabriel se suma, golpeando la mesa al ritmo de la música y haciendo coreografías que solo él entiende.

—“Esto es perfecto, ¿no crees?” —dice Gabriel, mientras me ofrece un sorbo de su café.

—“Perfecto y ridículo” —respondo, riendo.

Los tres, sin grandes planes, vivimos un momento que se siente como un pequeño oasis. No hay drama, ni urgencia, ni expectativas; solo compartir. La intimidad se construye así, en cafés compartidos, audios inesperados y risas tontas un martes cualquiera.

Al final de la tarde, Luca se queda dormido en su cama mientras yo y Gabriel seguimos escuchando música en la cocina. Hablar, reír, compartir silencios, todo forma un tejido de calma que me enseña algo: La vida juntos no necesita fuegos artificiales para ser intensa.

Incluso los días ordinarios pueden sentirse extraordinarios si alguien que te entiende está a tu lado, acompañándote en cada sorbo de café, cada canción, cada risa compartida.

Y mientras cae la tarde, miro a Gabriel pienso: Tal vez este es el verdadero lujo adulto, no drama, no urgencia, solo paz construida juntos.



#6393 en Novela romántica
#1658 en Chick lit
#689 en Joven Adulto

En el texto hay: romance, historia de vida

Editado: 31.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.