A Través de Sus Ojos

Seguna parte: Capítulo 6 — Luca y la familia extendida

La mañana empieza con risas, pero no sólo las nuestras. Luca está emocionado porque hoy viene su abuela a visitarnos, y parece decidido a dar un tour completo por toda la casa, explicando dónde están sus juguetes, sus libros y, por supuesto, los dinosaurios que él mismo organizó en una pequeña “exposición” en la sala.

Gabriel observa desde la cocina mientras preparo café, sonriendo por lo absurdo y adorable de la escena. No interviene, sólo disfruta la calma que surge de estar presentes, y yo lo miro y pienso: Esto es complicidad silenciosa.

—“Mira, tía, este T-Rex es el jefe del parque” —explica Luca, señalando una fila de figuras alineadas con precisión militar.

—“Qué orden, mi pequeño general” —responde la abuela, riendo y dejando que él la guíe.

Gabriel se acerca y le muestra a Luca un juego de cartas que ambos inventaron la semana pasada. Sin prisa, sin presión, sólo un momento compartido lleno de risas tontas y miradas cómplices.

A mediodía, la mesa se llena de platos improvisados. Luca charla sin parar sobre sus descubrimientos del día anterior: Un documental sobre planetas, un video de experimentos de química y una canción que le enseñó un amigo en la escuela. Gabriel escucha atento, preguntando detalles y haciendo comentarios curiosos que provocan carcajadas de todos.

Es en estos momentos donde veo la magia de la familia extendida: la unión no viene de la perfección, ni de grandes celebraciones, sino de la presencia constante, la escucha y la alegría compartida.

Más tarde, mientras la tarde se desliza lentamente, Luca decide construir una “fortaleza” con cojines en la sala. Gabriel y yo terminamos dentro, riendo y dejándonos envolver por la imaginación de un niño que parece tener un mundo entero en su cabeza.

—“Esto es como nuestra versión de Hogwarts, pero con más dinosaurios” —susurra Gabriel, y yo río, apoyando mi cabeza en su hombro.

Al final del día, cuando la abuela se despide y la casa queda en silencio, miro a Luca dormido en su cama. Gabriel se sienta a mi lado, tomando mi mano, y ambos compartimos un instante de tranquilidad absoluta.

—“Estos días son los que importan, ¿no?” —dice él en un susurro.

—“Sí, y están llenos de magia cotidiana” —respondo.

Y en ese silencio compartido, siento que la vida, con sus pequeñas rutinas, afectos y momentos improvisados, es suficiente para construir un hogar lleno de amor, risa y seguridad.



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En el texto hay: romance, historia de vida

Editado: 31.03.2026

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