A un latido de ti

Capitulo 6

Después de la visita de Valeria, la librería dejó de sentirse como un lugar seguro.
El silencio era pesado.
Cada rincón parecía esconder un secreto.
Adrián tomó la mano de Sofía.
—No pienso dejar que nadie te haga daño.
Ella sonrió con ternura.
—Y yo no voy a dejar que te enfrentes a esto solo.
En ese momento, una estantería comenzó a vibrar.
Un viejo libro cayó al suelo levantando una nube de polvo.
Su cubierta era de cuero oscuro, sin título.
Cuando Sofía lo abrió, las páginas empezaron a pasar solas, como si una fuerza invisible buscara algo.
Finalmente, se detuvieron en una ilustración.
Era el retrato de un joven y una muchacha.
Vestían ropas antiguas.
Él llevaba un medallón idéntico al de Adrián.
Ella sostenía una flor blanca entre las manos.
Sofía sintió un nudo en la garganta.
—Somos nosotros...
En la parte inferior de la página había una inscripción:
"Cuando dos almas destinadas vuelvan a encontrarse, el Guardián de la Memoria despertará para mostrarles el camino. Pero también despertará la Sombra, que intentará separarlas para siempre."
En ese instante, la puerta de la librería se abrió lentamente.
Entró el anciano.
Su expresión era más seria que nunca.
—Han encontrado el Libro de las Almas.
Adrián levantó la vista.
—¿Qué significa eso?
—Que ya no hay vuelta atrás.
El anciano cerró el libro con cuidado.
—La única forma de romper la maldición es descubrir cómo terminó realmente su primera vida.
—¿Y si no lo logramos? —preguntó Sofía con la voz temblorosa.
El anciano bajó la mirada.
—Entonces el destino volverá a cobrar el mismo precio...
Uno de ustedes deberá morir para salvar al otro.
Las palabras quedaron suspendidas en el aire.
Adrián abrazó a Sofía con fuerza.
—No dejaré que eso ocurra.
Ella apoyó la cabeza sobre su pecho y escuchó el latido de su corazón.
Fuerte.
Constante.
Era el mismo latido que, de alguna manera inexplicable, sentía haber escuchado hacía siglos.
Pero, ocultándose entre las sombras de la calle, Valeria observaba la escena con una sonrisa fría.
—Abrácense todo lo que quieran... —susurró—. Pronto descubrirán que ni el amor más puro puede escapar de la oscuridad.
Y, mientras la noche caía sobre la ciudad, el destino comenzó a mover sus piezas hacia una batalla que decidiría el futuro... o repetiría el pasado.




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