Abanico de Plumas de Fénix y la Máscara del Abismo

Capítulo 4: La Niebla que Susurra Secretos

La Montaña de las Nieblas Eternas no era solo piedra y tierra; era un monumento a la introspección forzada. Una bruma espesa, blanquecina y cargada de un Qi gélido devoraba la base de la montaña, ocultando a los cientos de aspirantes que se agolpaban en la entrada de la Secta de la Nube Flotante. El aire estaba saturado de una humedad que se filtraba en los huesos, trayendo consigo susurros que no pertenecían al viento.

​Su Qingwan bajó del carruaje con la elegancia de una deidad que visita un pantano. Su túnica celeste brillaba bajo la luz difusa, y su abanico de plumas de fénix se agitaba con un ritmo pausado.

​—Esta niebla tiene un aroma a desesperación —comentó Qingwan, arrugando su nariz de porcelana—. Es el perfume perfecto para los mediocres que creen que el cultivo es solo sentarse a respirar.

​A su lado, Xuan Ye cargaba con los baúles con una facilidad que empezaba a atraer miradas sospechosas. Su máscara de jade negro parecía absorber la niebla, creando un pequeño vacío de claridad a su alrededor.

​—Señorita —susurró Xuan, su voz perdiendo parte de su torpeza habitual—, la niebla está viva. No es vapor. Son fragmentos de almas que no pudieron cruzar. No se aleje de mí.

​Qingwan lo miró de reojo. —¿Miedo, Xuan? No te preocupes, si algún fantasma intenta morderte, lo convertiré en cenizas antes de que toque tu túnica gris.

​Antes de que Xuan pudiera responder, el Anciano de la Prueba apareció sobre una roca elevada. Su voz, potenciada por el Nivel 4 (Alma Naciente), vibró en el pecho de todos.

​—La primera prueba es la Niebla de las Ilusiones Rotas. Tres días para llegar a la cima. La niebla no atacará vuestro cuerpo, atacará vuestra verdad. Aquellos que mientan a su propio corazón se perderán para siempre. ¡Comenzad!

​El Laberinto de la Memoria

​Apenas dieron diez pasos dentro de la bruma, el mundo exterior desapareció. Qingwan y Xuan Ye caminaban en un silencio absoluto, pero sus mentes eran un caos de visiones.

​Para Qingwan, la niebla se volvió roja. De repente, ya no estaba en la montaña, sino en una habitación lujosa que no recordaba. En el suelo, una mujer de cabello plateado y túnica de fénix la miraba con una ternura desesperada. "Huye, pequeña llama... el cielo se está rompiendo".

​El dolor en la muñeca de Qingwan fue insoportable. La Marca del Fénix brilló con un fuego dorado que comenzó a disipar la niebla a su alrededor.

​—¡No es real! —gritó Qingwan, cerrando los ojos con fuerza.

​En ese momento, sintió una mano grande y cálida envolviendo la suya. La Resonancia de Sangre no solo le dio fuerza física esta vez; le permitió ver a través de los ojos de Xuan.

​Por un segundo, Qingwan vio lo que Xuan Ye veía: cadenas gigantescas cayendo del cielo, el sonido de una espada atravesando el pecho de un gigante con ojos dorados, y un odio tan puro y antiguo que estuvo a punto de hacerla caer de rodillas.

​—Xuan... —jadeó ella.

​Xuan Ye la sostenía con una fuerza posesiva. Detrás de su máscara, sus ojos dorados ardían con una furia contenida. El patrón de los dragones en el jade parecía retorcerse, devorando las ilusiones que intentaban torturarlos.

​—Míreme a mí, señorita —ordenó Xuan Ye. Su voz ya no tenía rastro de ingenuidad. Era la voz de un soberano—. No mire a las sombras. Yo soy su ancla.

​Qingwan respiró hondo, apoyándose en el pecho de él. La energía que fluía entre ellos era perfecta, como dos mitades de una llave que finalmente se encuentran. Gracias a esa conexión, la niebla se apartó, revelando un camino claro hacia arriba mientras los demás aspirantes gritaban y se perdían en sus propias pesadillas.

​La Purga del Viento Cortante

​Sin embargo, no todos estaban atrapados. Feng Lan, el discípulo de la Secta del Viento Cortante había usado un tesoro de protección para avanzar. Al ver a Qingwan y a su sirviente caminando con tanta calma, su envidia estalló.

​—¡Su Qingwan! —gritó Feng Lan, apareciendo entre la bruma con cuatro secuaces—. Así que usas a este monstruo para que te guíe. Qué trampa tan patética. Entrégame ese abanico y quizás te deje salir viva de esta niebla.

​Qingwan se separó lentamente de Xuan Ye, recuperando su sonrisa dandy y su mirada de desprecio absoluto.

​—Feng Lan, eres como el viento que mencionas: mucho ruido y ninguna sustancia. ¿De verdad crees que un insecto de nivel 8 de Condensación puede dictarme órdenes? —Qingwan desplegó su abanico, y las plumas de fénix se encendieron con un fuego que era tres veces más potente que el día anterior, gracias a la carga de Qi que Xuan le había pasado involuntariamente—. Xuan, quédate atrás. No quiero que la sangre de este tipo manche tu túnica, todavía tenemos que subir la montaña.

​Xuan Ye retrocedió, volviendo a su postura encorvada y asintiendo con una sonrisa boba. —¡Sí, señorita! ¡Tenga cuidado con el señor de verde, parece que tiene mal aliento!

​Qingwan atacó. Su movimiento fue una danza de elegancia ácida. "Viento del Fénix: Ala del Juicio". Una ráfaga de fuego y aire afilado cortó el suelo de piedra, mandando a los secuaces de Feng Lan a volar contra los árboles de la niebla.

​Feng Lan intentó contraatacar con su espada de viento, pero Qingwan era demasiado rápida. Estaba imbuida de una vitalidad que desafiaba su propio nivel de cultivo. Con un golpe seco de su abanico cerrado, golpeó el esternón de Feng Lan, enviándolo de rodillas.

​—Tu técnica es tan mediocre como tu linaje —le susurró Qingwan al oído mientras él tosía sangre—. La próxima vez, elige un enemigo que no camine con el fuego en la sangre.

​Qingwan siguió adelante sin mirar atrás. Pero Xuan Ye se detuvo un segundo frente al caído Feng Lan.

​—La señorita es muy amable —dijo Xuan Ye, y su sombra se alargó de forma antinatural, cubriendo a Feng Lan—. Ella solo te dio un golpe. Pero yo... yo tengo que asegurarme de que no vuelvas a molestar su vista.

​Xuan Ye extendió un dedo y tocó la garganta de Feng Lan. No hubo sangre, solo un sonido de cristal rompiéndose. La voz de Feng Lan desapareció para siempre, y su cultivo comenzó a drenarse hacia la tierra.



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En el texto hay: fantasia, poder, romance

Editado: 19.05.2026

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