Abanico de Plumas de Fénix y la Máscara del Abismo

Capítulo 10: El Espejo de las Almas Desnudas

El Salón de la Expiación no era un lugar para la justicia, sino para la demolición del espíritu. Sus paredes, construidas con obsidiana pulida, reflejaban la luz de mil antorchas que ardían con un fuego azulado, frío y sin humo. En el centro, suspendido por cadenas de plata bendecida, se encontraba el Espejo de la Verdad Primordial, un artefacto de Nivel 7 capaz de despojar a cualquier ser de sus ilusiones, disfraces y escudos de Qi.

Su Qingwan entró al salón con el paso firme de una reina que camina hacia su cadalso. Vestía una túnica de seda violeta, el color del luto real, con detalles en encaje negro que acentuaban su palidez aristocrática. Su abanico de plumas de fénix estaba cerrado, golpeando rítmicamente su palma.

—Anciano —dijo Qingwan, su voz resonando con un desprecio refinado que cortaba el silencio sepulcral—, espero que este espectáculo valga el tiempo que me hace perder. Tenía una cita con mi calígrafo esta mañana, y la caligrafía, a diferencia de sus sospechas, es un arte que requiere precisión y buen gusto.

El Gran Anciano, sentado en un trono de jade, la miró con ojos que eran pozos de ambición. —La precisión de la que hablas, Su Qingwan, se pondrá a prueba ahora. Tu sirviente ha sido acusado de ser un "Caminante del Abismo". Si el espejo revela una mancha de sangre demoníaca en su alma, tú morirás por complicidad.

Xuan Ye fue arrastrado al centro del salón. Sus manos estaban atadas a la espalda, y su máscara de jade negro parecía absorber la luz azul del salón. Mantenía su postura de "cachorro asustado", pero Qingwan podía sentir, a través de la Resonancia de Sangre, que el Qi oscuro en su interior estaba a punto de estallar como un volcán contenido.

El Desafío del Espejo

—¡Que comience la purificación! —ordenó el Anciano.

El Espejo comenzó a girar, emitiendo un zumbido que hacía sangrar los oídos de los discípulos más débiles. Un rayo de luz blanca, pura y abrasadora golpeó el pecho de Xuan Ye.

En ese instante, Xuan Ye sintió que sus defensas mentales se desmoronaban. El Espejo estaba buscando al Dragón del Abismo, buscando las cadenas rotas y el odio milenario. Si la imagen del espejo mostraba su verdadera forma, la Secta de la Nube Flotante se convertiría en su tumba y en la de Qingwan.

"Señorita...", la voz de Xuan Ye resonó en la mente de Qingwan, cargada de una vulnerabilidad que nunca había mostrado. "El espejo... está rompiendo mi máscara".

Qingwan no lo dudó. Caminó hacia adelante, rompiendo el protocolo, y colocó su mano sobre el hombro de Xuan Ye.

—¡Atrás, discípula! —gritó un guardia, pero fue repelido por un aura de fuego dorado que brotó de Qingwan.

La Resonancia Táctica: El Engaño del Alma

—No permitiré que un objeto inanimado juzgue lo que me pertenece —declaró Qingwan.

Activó la Resonancia de Sangre al nivel más profundo que su cuerpo podía soportar. A través del contacto físico, Qingwan abrió sus propios meridianos y "succionó" la oscuridad de Xuan Ye hacia su propio cuerpo, enviándole a cambio la luz pura y solar de su linaje fénix.

Fue una transmisión de datos y esencia masiva. Qingwan sintió como si le vertieran plomo derretido en las venas, mientras Xuan Ye recibía una "cubierta" de pureza celestial.

El Espejo de la Verdad reaccionó. La luz blanca se volvió dorada. En la superficie del cristal, la imagen que apareció no fue la de un demonio, sino la de un joven de ojos claros y alma transparente, rodeado por el fuego protector de un fénix.

El salón quedó en silencio absoluto. El Gran Anciano se levantó, su rostro una máscara de incredulidad.

—Imposible... El espejo muestra una armonía perfecta... —murmuró.

Qingwan, sintiendo que sus propios órganos internos empezaban a fallar por el esfuerzo de ocultar la oscuridad de Xuan, sonrió con una arrogancia que desafiaba a los dioses.

—¿Satisfecho, Anciano? —dijo, su voz apenas un susurro firme—. Mi sirviente es más puro que cualquiera de sus discípulos "santos". Ahora, libérelo, antes de que decida que esta secta no es digna de mi presencia ni de mi linaje.

El Contraataque de la Sombra

Xuan Ye, liberado de la presión del espejo, se levantó lentamente. Sus ojos dorados buscaron a Bai Lingyue, quien estaba oculta entre las sombras del salón, mordiéndose las uñas de rabia.

Xuan Ye no esperó. Usando la Brutalidad Silenciosa que solo Qingwan podía percibir, envió un hilo de Qi del Abismo, invisible para el Espejo y los Ancianos, directamente hacia el corazón de Lingyue. No la mató; simplemente "marcó" su alma con la esencia que el espejo acababa de rechazar.

De repente, el Espejo de la Verdad giró violentamente hacia Lingyue. El cristal se agrietó y comenzó a emitir un humo negro y fétido.

—¡Miren! —gritó un discípulo—. ¡La marca de la Alianza!

Sobre la frente de Lingyue, revelada por la luz residual del espejo, apareció el sello de la cadena rota. Xuan Ye le había transferido su propia "culpa" táctica para salvarse a sí mismo y hundirla a ella.

La Huida en el Caos

El salón estalló en caos. Los guardias rodearon a Lingyue, quien gritaba que era una trampa. En medio de la confusión, Xuan Ye tomó a una Qingwan casi desmayada en sus brazos.



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En el texto hay: fantasia, poder, romance

Editado: 09.06.2026

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