Aberrantes

Capítulo 3 - La vida es corta

Theodore agitó su mano con desinterés.

—De acuerdo, esta noche lo harás todo y si sale como todos imaginamos, podrás tener lo que quieras. Menos mis calles.

—Los atacaré a cambio de algo —Blue Velvet lo miraba con decisión.

La sonrisa de Theodore había desaparecido y se creó un silencio sepulcral. Escuchaba cómo los hombres detrás de ella movían sus brazos, quizás en busca de armas. No era sencillo poder hacer un trato con uno de los hombres más temidos.

—¿Qué… trato? —Habló Theodore con disgusto.

—Me comprarás un muffin —A pesar de que la mirada de Blue Velvet era circunspecta, su voz sonaba muy dulce—, pero no cualquiera, será un red velvet.

Theodore colocó los ojos en blanco y los hombres volvieron a su juego de cartas.

—Si tendrás un maldito muffin de Red Velvet.

—Gracias, Theodore —Blue Velvet se levantó de su asiento y se dirigió a la puerta.

Vio a los hombres sentados de reojo y abrió la puerta. Ricky y Brady la vieron con una media sonrisa.

—¡Tuve mi Red Velvet! —Gritó Blue Velvet con ambas manos encima de su cabeza como una victoria después de una dura batalla.

—Felicidades —dijo Brady.

Blue Velvet les sonrió a ambos y se alejó.

—¡Adiós, chicos, comeré Red Velvet este día! —gritó mientras caminaba por el extenso pasillo con ambas por encima de su cabeza.

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—¿Sabes que vendría bien para ti? —habló Cooper con ambas manos escondidas en su bolsillo.

El cabello rubio de Cooper había desaparecido, era una obra hecha por un aerosol creado por Jay. Un aerosol que se rociaba en el cabello y cambiaba de color, con el agua se deshacía sin dejar residuos.

Ahora el cabello de Cooper, su auténtico cabello era carbón. Sus ojos continuaban siendo azules, y su piel pálida como la luna de cada noche.

A Cooper no le gustaba el aerosol en lata en su cabellera. No porque fuera superficial, sino porque sentía que podía perder el color por el sudor. Él prefería una máscara o algo que cubriera su rostro y su cabellera en su totalidad.

—No digas novia —habló Jeff quien caminaba a su lado.

Jeff cambiaba radicalmente al ser Lebanon. Lebanon era un hombre de cabellera rubia, ojos verdosos, y no poseía barba. Sin embargo, Jeff era un hombre de cabello color castaño, sus ojos eran grisáceos, su barba era corta y perfilada, en otras palabras, era falsa.

—Una pareja femenina —Cooper lo rodeó con su brazo, ambos perdieron el equilibrio por un momento, pero continuaron caminando. La expresión de Jeff era inescrutable—. Jeff, eres un hombre muy serio, no disfrutas la vida, quizás necesites una pareja, para ya sabes… no solo tus modelos brasileñas, sino algo más.

Las calles de Pestrom eran barrios mugrientos unidos, creando la ciudad que es actualmente. Se escuchaba el sonar de las sirenas de los policías y ambulancias por doquier, el olor a la basura no recolectada azotaba tu nariz.

Lo único que había cambiado de este lugar, era la criminalidad. Desde la primera aparición de Lebanon y Guyana, los robos callejeros habían bajado más de un 50%, sin embargo, los gánster seguían haciendo fiestas en los barrios.

—Nuestra vida es muy agitada para estar pensando en esas cosas, Cooper.

—Sí, lo sé, pero deberías de pensarlo. La vida es corta y entiendo que seas… así, pero no deberías ser… así. No sé si me explico.

—Salí de la mansión porque pensabas que un poco de aire me haría bien —Jeff veía a las personas de soslayo—, estoy aquí y haces que el aire se sienta tóxico, como cada 14 de febrero. Así que…

—Lo sé —Cooper alejó su brazo y lo colocó debajo del bolsillo de su abrigo—. Eso fue cruel.

Estaba comenzando la temporada de otoño. Todos los habitantes usaban abrigos y bufandas.

—Todo cambia al ver a tus padres morir delante de tus ojos —habló Jeff por lo bajo. Lo suficiente para que solo Cooper pudiera escucharlo alrededor de tantas personas que pasaban por la calle.

—Lo sé —habló Cooper con un hilo de voz—, lo siento por lo de tus padres.

—Siempre lo dices, dos veces por semana.

—Con la esperanza de ver una sonrisa real en ti —Cooper remarcó la palabra real—. Aunque no entiendo por qué es tan importante para ti sonreír de mentira, es decir, es tu máscara, lo entiendo, pero… ¿Cómo te ganas la vida? ¿Cuál es tu trabajo? Ni siquiera Jay me ha dicho de qué trabajas.

—Es un secreto.

Cooper se detuvo en seco y Jeff lo había notado, pero no detuvo su caminata.

—Para tener 41 años eres demasiado desconfiado —exclamó Cooper y caminó a grandes zancadas para volver a alcanzarlo.

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Blue Velvet se encontraba sentada en el hastial de un edificio.

Una pierna colgaba por la cornisa, mientras que la otra se encontraba en el borde con la rodilla en alto. Con una mano apoyaba su cuerpo, mientras que con la otra sostenía su cupcake rojo con crema nívea en el tope. Sus ojos celestes escudriñaban a Jeff y a Cooper, quienes se encontraban en una esquina de la calle hablando.



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En el texto hay: poderes, peleas, aberrantes

Editado: 18.03.2026

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