Aberrantes

Capítulo 15 - La hicieron perfecta

El lugar en donde se encontraba Lissa era tan peculiar. Creía que solo existía en películas de ciencia ficción.

Se encontraba en un tubo de agua adherida a cables, en su cráneo y todo su cuerpo. Sus ojos estaban cerrados y su boca entreabierta. Estaba dormida. No poseía prenda alguna, estaba completamente desnuda.

Su cabello negro había cambiado ligeramente, las raíces se habían vuelto azules, un celeste, como el azul del cielo.

Alrededor, el ambiente era caótico. Las paredes desnudas, mostrando el cemento y cientos de cables que emergen de su tubo hasta otra habitación. Tubos de ensayo de diferentes colores alrededor de las mesas de cristal empañadas de mugre, cientos de objetos metálicos llenos de óxido. Todo era un desastre.

—Está cambiando —habló Theodore observando a Lissa.

Theodore no tenía un cabello tan canoso como el que tiene actualmente. Su cabello era castaño claro y su rostro siempre era igual de duro como una piedra. Estaba impregnado de nicotina y perfume Hugo. Usaba un traje de etiqueta con un pañuelo rojo en su bolsillo izquierdo del pecho.

—No es la Lizza que queríamos, pero… —habló el científico que cargaba puesta una bata.

—Es perfecta —Theodore avanzó en dirección al enorme cilindro con una mano extendida—, es más que perfecta.

Posó una mano encima del cristal.

La única iluminación que resplandecía en el lugar era el azul celeste que emanaba del cristal. Toda la habitación estaba iluminada por el celeste del agua de Lissa. Debajo de ella se encontraba una placa con su nuevo nombre «Blue Velvet». El rostro del doctor y de Theodore resplandecían de índigo.

—Es casi perfecta, señor —intervino el científico sosteniendo una libreta en sus manos, dio un paso para acercarse a Theodore y él lo observó sobre su hombro sin apartar la mano del cristal—. Solo faltan unos arreglos.

—¿Qué arreglos? —preguntó Theodore.

—Por aquí, señor —el hombre señaló la única puerta que los guiaba a la salida.

Quizás tenía miedo de que Lissa escuchara demasiado a pesar de estar en estado vegetal. Los cables que estaban adheridos a su cuerpo le brindaban las vitaminas necesarias.

Ambos salieron de la habitación para encontrarse en una más enorme. El laboratorio central.

Allí se encontraban computadoras rodeando cada lugar, cada pared cubierta por un monitor. En el centro de la sala se encontraba una hilera de computadoras con sus respectivos trabajadores, cada quien tecleando a su velocidad, otros se levantaban para acercarse a las otras pantallas de las paredes para estudiar la reacción de Blue Velvet. Seguía con los ojos cerrados y su estado no iba a cambiar por ahora.

—Por ahora ya olvidó su vida pasada —habló el doctor mientras caminaban por la plataforma alta, se encontraban en el segundo piso observando con mayor claridad a los trabajadores—, ahora sabe cómo defenderse, pelear, matar. Una gran asesina en serie. Una Bruce Lee ante sus ojos.

—Usted nunca me defrauda —Theodore se aferró de las barandas observando cómo los hombres trabajaban como hámster para él—, ¿Qué hay de mí?

—Aún está en proceso —el hombro acomodó sus gafas viendo como Theodore le daba la espalda—, ella pensará que usted es su maestro o mentor, sus padres murieron en un accidente de coche que Parker provocó.

—Significa que su ira incrementará ante Parker. Ese malnacido me quitó todo por lo que hemos estado trabajando —sus nudillos se tornaron blancos—, se supone que esa toxina del miedo era nuestra.

—Y lo tendrá cuando Blue Velvet despierte, señor.

—Si ya sabe pelear, entonces es lo único que necesitamos, estamos esperando demasiado —Theodore negaba con la cabeza.

—Aún falta, señor, si tardamos dos años en lograr eliminar partes de su memoria, tardaremos un poco más en recrear toda su vida.

—Con tal de que se mantenga joven. Todo estará perfecto.

—P-Por eso tardaremos un poco más en hacerla inmortal —tartamudeó—, el problema e-es que aún nos cuesta encontrar la solución —Theodore giró de manera violenta a lo que el profesor habló apresuradamente:—, ¡Pero ya estamos cerca! Se lo aseguro. Era un pequeño inconveniente, pero encontramos cómo hacerla totalmente inmortal y jamás rejuvenecer.

—¿Y cuál fue la solución? —La voz de Theodore se había vuelto más gruesa y dura.

—Volverá en algo que no tuviera forma, algo que podía ser manipulable a su gusto. Algo sin corazón, ni edad. En electricidad.

—De acuerdo. —habló Theodore asintiendo con la cabeza—. Supongo que podemos esperar unos cuantos años más.

—Hay un problema señor… —el hombre tragó saliva sintiendo la mirada penetrante del gánster—, ella no debe tocarlo. Es capaz de leer las mentes en el sentido de interpretar las corrientes eléctricas que envía el cerebro al cuerpo. Como si fuera una computadora.

Theodore asintió de nuevo.

No mostraba ni una pizca de disgusto o gracia. Era completamente inescrutable.

—La hicieron perfecta en ese caso. Más que perfecta —Theodore se alejó aumentando su voz para que lograra ser escuchado a sus espaldas—, pero recordemos que estamos tratando de enviar a una chica contra unas toxinas del miedo. No debe sentir ningún temor, eso es lo principal.



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En el texto hay: poderes, peleas, aberrantes

Editado: 18.03.2026

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