Blue Velvet comenzó a caminar por la acera con su traje completo azul y su cabello celeste sujetado en una coleta de caballo desordenada. Mientras caminaba con los tacones de aguja resonando en el pavimento, comenzó a desenrollar los audífonos y colocándolos en sus oídos.
Todas las personas que caminaban a su alrededor no podían evitar no verla. Captaba la atención de todos con tanto azul en su vestimenta y por tan reveladora que era su outfit. Blue Velvet comenzó a silbar y colocó la canción perfecta según ella.
Panda de Desiigner.
Entró al local empujando las puertas dobles.
Con una sonrisa, Blue Velvet observaba a cada matón en sus mesas o de pie observando con disimulo. Una vez que había entrado, todas las miradas se habían posado en ella. No le dio importancia. Se acercó a la barra de bebidas sintiendo la mirada de más de treinta personas.
Más de veinte en el segundo piso, viéndola por los barandales, en planta baja, todos sentados sin parar de echarle un ojo.
Una vez sentada, la bartender se alejó de ella y escapó por una puerta de madera. Blue Velvet se encogió de hombros sin darle importancia, mientras que la canción seguía reproduciéndose. Tomó un vaso de whisky que alguien había dejado por la mitad.
Mientras tomaba, veía el espejo delante de ella. Reflejaba a todos los hombres a sus espaldas, levantándose de sus asientos o sacando las armas de sus bolsillos, mesas, entre otras cosas.
Dejó escapar una sonrisa.
La canción aún no comenzaba.
Un hombre se acercó a ella.
Panda… Panda, panda, panda, panda, panda…
Tomó el brazo del hombro y lo dobló dislocando y provocando que liberara un grito.
El llanto se detuvo cuando todos los hombres que se encontraban en la sala comenzaron a disparar en su dirección. Todo ocurrió tan rápido. La canción no se detenía.
I got broads in Atlanta
Era un rayo atravesando la habitación y a apareciendo detrás de cada uno de los hombres. Girando sus brazos, o saltando encima de las mesas, sosteniendo el peso de su cuerpo contra la cabeza de un hombre y girándolo para poder romper su cuello. Era alucinante. Una pequeña mujer se movía más rápido que las miradas de los hombres tratando de encontrarla.
Cada golpe que ellos recibían, cada patada era gracias al beat de la música. Sin percatarse. Entre el sonido de las balas cayendo al suelo, se escuchaba Panda por los altavoces gracias a Blue Velvet quien estaba golpeando a dos hombres al mismo tiempo.
Twistin' dope, lean, and the Fanta
Credit cards and the scammers
Hittin' off licks in the bando
Blue Velvet estaba en el segundo piso arrebatándole una navaja a un hombre, mientras cortaba su yugular logró patear a sus espaldas en las partes íntimas de un hombre. Clavó el cuchillo en su cráneo aprovechando que estaba de cuclillas por el dolor y lo dejó caer.
Dos hombres corrieron acercándose a ella a su misma vez.
Los golpeaba y esquivaba cada golpe con gracia. Tomó una cuerda aprovechando que uno cayó al suelo. Enrolla la cuerda en el cuello de uno de los hombres, mientras que ella, tomando el otro extremo, saltó por el balcón ahorcándolo en medio de toda la habitación.
Bitch … Pull up ya panty
Hope you killas understand me…
La canción tuvo un descanso por unos segundos, pero sabía que el beat iba a volver. Blue Velvet se había escondido detrás de la barra de cócteles mientras esperaba a que el beat volviera con más fuerza.
Reconocía el poder de sus habilidades y como con un destello podía hacerlos explotar en un chasquido, sin embargo, la canción era muy buena para hacerla acabar tan rápido.
Las armas seguían disparando contra la barra, quebrando las botellas y creando una lluvia de cristales y cóctel frente a Blue Velvet. Mientras que las astillas comenzaban a caer encima de ella. Su espalda estaba reclinada observando el techo. Recordaba que había hombres a unos centímetros, quizás unos veinte aún. O habían llegado más hombres. Tomó aire. Giró la cabeza en busca de respuestas y la encontró.
Dos pistolas bajo la barra, a la altura de su cabeza.
Blue Velvet liberó una sonrisa.
Panda, Panda, Panda, Panda, Panda, Panda, Panda, Panda.
Volvió al juego. Tomó las armas y comenzó a disparar, evadiendo de nuevo que una de las balas del enemigo cayera en su anatomía.
I got broads in Atlanta,
Twistin' dope, lean, and shit, sippin' Fanta.
Saltó por los aires haciendo una pirueta y comenzó a disparar a diestra y siniestra. Poco a poco cada hombre comenzó a caer al suelo. Blue Velvet reclinó todo su peso en el borde de una mesa para hacer que ella cayera y crear un escudo mientras disparaba de un lado a otro.
—Black X6, Phantom. White X6, killin' on camera —Cantaba mientras se ponía de pie y saltaba encima de uno de los hombres, colocando sus dos piernas entre su cabeza, disparó en su cráneo y cayó en el suelo con la gracia de un felino.