—¿¡Qué hiciste!? —Gritó él llenó de cólera.
—Dijiste que estaba bien si quería dispararle —explicó ella con voz incauta, casi como si aquello fuera una apología a la violencia.
—¿Sólo eso escuchaste de todo lo que te dije? —La ira de Jeff se podía notar a leguas.
—No, pero lo último es lo que cuenta —Blue Velvet lanzó el arma al suelo como si se tratara de un objeto inservible. Colocó ambas manos encima de sus caderas—, ¡Ahora! ¡Ya lidiamos mi mierda a mi manera, es hora de lidiar con TU mierda a TU manera!
El dedo índice de Blue Velvet tocaba el pecho de Jeff con fuerza. Ambas miradas permanecían fijas en el otro, demostrando sus caracteres fuertes como una piedra.
Jeff reconocía que Blue Velvet siempre iba a ser igual de terca, todo iba a ser como ella lo quería, por ahora los planes que ella ha tenido han sido buenos. Pretender que ella lo tomaba como rehén, matar a todos esos hombres con solo un arma, usando balas y puños. Sin duda debía mantener su mirada en ella, no podía perderla de vista.
Su exnovia había cambiado tanto.
—De acuerdo —asintió Jeff—, tienes razón. Eran tus asuntos. Pero ahora no asesinarás a nadie si me vas a ayudar.
—De acuerdo —Blue Velvet apartó la mano para extenderla de manera de saludo—. Vamos, estréchala, es un trato.
Jeff la aceptó y la estrechó. Ella fue la primera en liberarlo y dirigirse al auto trasero, es decir, en el que se encontraba Jeff hacía unos minutos.
—Espera, no —la detuvo Jeff viéndola como se nombraba a sí misma piloto—, yo conduzco.
—¿Acaso has andado en una camioneta de último modelo y enorme? —preguntó Blue Velvet colocando los ojos en blanco.
—Sí, muchas veces.
—Excelente, porque yo no y esta será mi primera vez.
—Blue Velvet, lo digo en serio —Jeff se acercó a ella, había abierto la puerta del conductor—, yo conduzco.
Blue Velvet vaciló y se alejó de la puerta con monotonía.
—De acuerdo, señor aburrido —ella se cruzó de brazos—, seré copiloto.
Su anatomía completa se había convertido en un rayo que atravesó el auto hasta colocarse en el asiento del copiloto. Su cuerpo comenzó a aparecer, siendo formado por una luz color celeste muy resplandeciente. Jeff no estaba interesado.
Cerró la puerta a su vez que se colocaba detrás del volante. Al encender el auto, las luces delanteras se enfocaron totalmente en el cadáver de Theodore.
Se detuvo un momento a pensar como este gánster tan conocido y protegido por la policía y criminales había acabado con una sola bala en el cráneo. Pensó en como las personas podían tener todo el poder del mundo, podían ser amables, o terroristas como él, y aun así, terminar como todos.
Muerto.
Porque al fin y al cabo nadie es inmortal.
Jeff se abrochó el cinturón. Blue Velvet vio por encima de su hombre la montaña de cuerpos en el asiento trasero.
—¿Y qué haremos con ellos? —Preguntó señalándolos con su dedo índice.
—Es solamente tomar prestado el auto. Después lo dejaremos en medio de la carretera y seguiremos a pie —Jeff comenzó a colocar el auto en reversa, dejando el cuerpo inerte de Theodore aún en el callejón.
· · ─────── ·𖥸· ─────── · ·
Cooper estaba sentado en el borde de su camilla, observando sus pies descalzos. Sus dedos largos y pálidos acaparaban su vista, necesitaba sol, pero con un trabajo como ese no se le permitía.
Jay colocó un vaso de agua encima de la mesa de operaciones y se cruzó de brazos mientras escudriñaba a su compañero.
—¿Cómo te sientes? —preguntó Jay con una sonrisa amortiguadora.
Cooper agitaba su cabeza llena de decepción.
—No es nada, es sólo que… —Cooper pasó una mano por sus cabellos negros aún cubiertos de cenizas, el sabor a óxido había desaparecido, pero el pitido en su oído continuaba retumbando, aunque con menos intensidad—, estos dos últimos días parezco un bueno para nada. Me han disparado y dejado inconsciente.
Cooper colocó su otra mano libre encima del vendaje que cubría su torso. El vendaje se sentía como una presión firme, pero cómoda, brindaba soporte y reducía el dolor y la inflamación , era de color bermejo, se distinguía entre el blanco.
—Y atado —interrumpió una voz femenina. Ambos fijaron sus miradas en los peldaños.
Jeff junto con Blue Velvet bajaban cada escalón, Blue Velvet pegaba pequeños saltos hasta caer en la superficie plana con ambas manos detrás de su espalda. Ambos estaban desconcertados por verlos a ambos con salpicaduras de sangre en sus trajes, al igual que en la mejilla izquierda de Blue Velvet—, no olvides que estuviste atado en una fábrica y en un edificio, gracias a mí.
Blue Velvet sonrió y se colocó al lado de Jay, mientras que Jeff se colocaba delante de una de las pantallas de la habitación.
—Sí, también eso —Cooper colocó los ojos en blanco—, ¿Y esa sangre, chispitas?
—Vaya, que insulto, cabeza de huevo —Blue Velvet colocó los ojos en blanco de igual manera—. Esta sangre es de un trabajo bien hecho.