Aberrantes

Capítulo 35 - Godzilla

Blue Velvet frunció el ceño, pero no alcanzó a decir palabra. Antes de que pudiera preguntar o arrancarle una respuesta a Darrin, varios hombres vestidos de negro surgieron de las sombras y los rodearon. Algunos portaban armas de fuego; otros, espadas que relucían bajo la luz artificial.

El aire se volvió denso, cargado de amenaza. Entonces se oyó un rugido, profundo, gutural, demasiado cercano, que la recorrió como un escalofrío. Blue Velvet se tensó de inmediato, el sonido la arrancó de su desconcierto y liberó a Darrin del suyo.

—No trajiste al puto Godzilla para acá, ¿Verdad? —preguntó Blue Velvet frunciendo el ceño y se levantó del suelo de un solo salto.

Escudriñó su alrededor. Los hombres parecían estar listos para atacar, pero ninguno se inmutaba. El rugido se escuchó más contiguo. No tenía miedo, ella no podía sentir el miedo, pero sentía algo que la hacía estremecer, era preocupación. Debía de ser algo lógico.

—¿Por qué? —preguntó Darrin alzándose con dificultad y sobando su cuello—, ¿Miedo?

—¿De Godzilla? Claro que no —Blue Velvet evitaba tener contacto visual con Darrin y solo observaba las plantas superiores del centro comercial.

En definitiva, debía de venir de allí. Las pisadas se lograban escuchar y los escombros del techo comenzaban a caer en sus hombros. Alrededor del lugar. Las personas comenzaban a gritar con más fuerza. Esta vez, Blue Velvet no podía hacer nada. Estaba rodeada y si trataba de esquivarlos iban a dispararles a las personas para hacerles pensar que era ella. Joder. No fue tan sencillo. Y no quería electrocutarlos a todos al mismo tiempo, sería un trabajo muy sencillo, no le gustaba tomar las rutas sencillas.

—Maldición, Darrin...

Blue Velvet dirigió su mirada a Darrin, pero ya era tarde, el hombre insoportable ya se había marchado. No había nadie más que sus hombres vestidos de negro. Blue Velvet negó con la cabeza.

El monstruo finalmente logró dar la cara. Era una criatura mayor a tres metros de altura, su piel era verde y viscosa, corrosiva por todos lados. Parecía un caparazón riguroso. Sus uñas eran garras y, sin embargo, tenía un cierto aspecto a la criatura llamada Godzilla. Por su forma de ser, como las alas de la nariz vibraban al respirar, como sus ojos amarillos se centraban en ella, lleno de repulsión, odio, como si ella fuera la culpable de este disparate.

Pero no era Godzilla, ella lo conocía, ese «hombre» había estado en la cárcel de Aberrantes. No podía disimular sus dones, así que fue enviado a ese lugar desde su primer día en el mundo. Ese hombre era Headley Landon. Uno de los criminales más peligrosos para ConAbe.

El monstruo estiró sus extremidades y Blue Velvet no se había percatado de que sus muñecas habían sido atadas por esposas de metal que logró romperlo con facilidad. El tintineo del metal cayendo se confundió con el grito de Headley Landon. Los hombres que lo mantenía aprisionado abrieron sus ojos como platos, ahora estaban perdidos. Headley Landon se acercó a ellos de un salto y comenzó a golpearlos, desgarrarse, incluso usaba sus dientes para despedazar a esos hombres.

—Eso no lo veía venir —murmuró Blue Velvet y vio de reojo como los hombres se daban vuelta para escapar, sin embargo, ella no iba a dejar que eso pasara.

Blue Velvet corrió y tomó a todos los hombres, comenzó con el más cercano, saltó por los aires y tomó la cabeza del hombre haciendo que su cuello se torciera provocando una muerte instantánea. Algunos de los hombres se percataron de aquello y comenzaron a disparar, balas desperdiciadas debido a que Blue Velvet logra esquivarlas, encorvándose, agachándose incluso saltando como una bailarina de patinaje artístico, y llegaba hasta su víctima para asesinarlos cada uno.

Lo único que extrañaba era su música.

Una vez que la mayoría de los hombres yacían en el suelo, algunos inconscientes y otros muertos, dio media vuelta y se acercó al monstruo. Muchos hombres de Darrin se hallaban en el segundo piso tratando de controlar a la bestia. Blue Velvet no podía creer lo que iba a hacer, pero iba a salvar a Headley Landon.

Corrió y se encaminó a las escaleras eléctricas. Los hombres comenzaron a bajar impidiendo que llegara a ellos. Blue Velvet les torció el brazo cuando apenas lograban sacar sus armas, el grito de dolor era música para sus oídos, los hacía caer, a veces los lanzaba a un costado de la escalera y ellos moría por el impacto de la gran altura, otros caían de peldaño a peldaño golpeando sus cuerpos con las esquinas.

Blue Velvet, con el último que quedaba de las escaleras, peleó golpeando su rostro con una patada y del impacto, su máscara de animal había salido disparada. Revelaba su rostro, al fin un rostro que lograría reconocer. Sin embargo, no lo logró. Blue Velvet le dio una patada en su pierna haciendo que él perdiera el equilibrio y cayera.

—Headley Landon —exclamó Blue Velvet una vez que estaba en el segundo piso.

Headley Landon giró y revelaba su boca llena de sangre, al igual que sus garras. Sus ojos daban a explicar más que cualquier asesino al abrir su boca, sus ojos hambrientos y deseosos de venganza se fijaron en la chica de cabellos azules.

—Escucha —habló Blue Velvet —, ¿Puedo confiar en que puedes pelear contra estos chicos malos, pero no lastimarás a los buenos?

—¿Por qué habría de hacerlo? —preguntó el hombre, su voz apenas era entendible, parecía más un gruñido que una lengua—, los malos fueron quienes me liberaron.



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En el texto hay: poderes, peleas, aberrantes

Editado: 18.03.2026

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