Aberrantes

Capítulo 38 - Click

Una vez en la plataforma, Lissa y Jeff se situaron en extremos opuestos. Se midieron con la mirada, tensos, estudiándose como dos depredadores antes del salto. Jeff fue el primero en lanzarse, y Lissa le siguió al instante. Lo que ocurrió después fue un torbellino de golpes: rápidos, precisos, casi invisibles. Ambos esquivaban y contraatacaban con una sincronía tan impecable que parecía coreografía.

Jay y Cooper observaban sin siquiera parpadear, hipnotizados por aquella escena imposible. Jamás habían visto a alguien poner a prueba a Jeff y menos de esa forma.

—Deberías de enseñarme algo —dijo Lissa y colocó ambos pies por el pecho de Jeff, recibiendo un impulso, haciéndola dar una pirueta y saltar por el aire y aterrizar a una distancia considerable, cayendo con la gracia de un gato.

—De acuerdo —Jeff asintió y alzó ambos puños—, siempre defiende más de lo que atacas —Lissa se acercó para propinarle patadas a Jeff, pero él logró esquivarlas encorvando su espalda—, así tu oponente se cansará más rápido y sus golpes serán mínimos.

—Quizás también pueda enseñarte algunas cosas, Jeff —sonrió Lissa y Jeff estaba a unos segundos de golpearla; sin embargo, ella tomó su puño y lo rodeó, colocándolo detrás de la espalda de Jeff—. Por ejemplo, nunca demuestres todos tus movimientos.

—Dime algo que no sepa.

Jeff giró todo su cuerpo de una manera que lucía como un paso de baile, logrando desatarse de las ataduras de Lissa.

—Empezando por ti —burló Lissa y se acercó para crear más batalla. Esto era solo un comienzo.

—Trata de ser rápida —dijo Jeff tratando de esquivar todos los golpes y patadas que Lissa liberaba. Siempre lograba evitarlos todos; Lissa reñía en un ritmo lento. Siempre se guiaba a través de canciones y, cuando no había un lugar donde reproducirlas, las cantaba en su mente.

—Trata de siempre cambiar el ritmo de los golpes —dijo Lissa a su vez que aumentaba la velocidad, haciendo que Jeff perdiera la coordinación y lograra darle un solo golpe, al igual que una patada en su estómago, y tomó provecho de su consternación para cortar su brazo con la aguja de su tacón—. Puedes empezar con algo despacio y luego más rápido.

Jeff asintió entornando los ojos. Lissa se encogió de hombros, atendiendo sus brazos, revelando que no había recibido ni un rasguño y que al parecer no se hallaba cansada.

—Siempre confúndelos —dijo Jeff a su vez que se encaminaba para la derecha de Lissa; sin embargo, sus pies tomaron otra dirección, cayendo a su izquierda y logrando golpear una de las costillas de Lissa. Ella gruñó, pero tomó el brazo del hombre, giró dándole la espalda y, antes de lograr darle una patada, Jeff tomó su pierna, haciendo que perdiera el equilibrio y cayera al suelo.

Jeff estaba listo para pisarla; sin embargo, ella rodó antes de que el pie lograra rozar y se levantó de un salto. Jeff comenzó a acercarse a ella tratando de atajar un puño. Por un lado, pensaba que era excesivo golpear a su amiga de la infancia, sin contar con que estuvo enamorado de ella por un tiempo, pero ella podría resistirlo, así como ella cortó su brazo sabiendo que él podía tomarlo con calma.

Lissa retrocedía hasta casi llegar al borde de la plataforma. En el borde se hallaba una pequeña mesa donde se posaban los artefactos que se usaban para arreglar los coches. Lissa no dudó en tomar uno de los frascos que parecía lleno de pólvora; no lo sabía, pero era ligero como un polvo, no obstante oscuro como carbón; eso era suficiente para que Jeff cerrara los ojos y se cubriera con su brazo. Lissa corrió y lo golpeó en su estómago, luego una pareja de golpes en cada mejilla, haciendo que perdiera el equilibrio; Jeff se sostuvo gracias al capó de uno de sus coches.

—Dijiste que nada de juguetes —dijo Jeff.

—Eso no es un juguete —Lissa se encogió de hombros—, es una táctica. Todo lo que se encuentre en la habitación puede ser un arma. Así como un lápiz, una hoja o incluso un pequeño polvo de hadas.

—También me lleva a la siguiente lección —sonrió Jeff—: siempre ten planes de contingencia.

Jeff golpeó el capó del coche y las luces delanteras se encendieron iluminando a Lissa. La repentina claridad la dejó encandilada por unos momentos, dándole la oportunidad a Jeff de golpearla hasta dejarla un poco desconcertada; sin embargo, ella fue rápida y logró esquivar uno de sus puños agachándose y derrapó por el suelo pasando por debajo de las piernas de Jeff.

—Siempre cubre la visión cuando puedas —murmuró Lissa en su oído.

Jeff estaba listo para darle un codazo, pero Lissa lo detuvo con su mano y le propinó una patada, haciendo que él se arrodillara en el suelo.

—Sé que esto no viene al caso —gruñó Jeff—, pero siempre ve primero por las personas con armas de fuego.

Jeff, con su mano libre, tomó una llave inglesa que se hallaba en el suelo, golpeó la pantorrilla de Lissa, haciéndola caer al mismo nivel que Jeff. De alguna manera, ni siquiera Cooper o Jay lograron ver cómo Lissa logró que sus piernas llegaran a la altura de Jeff haciéndola difícil de desatar; era como una serpiente ahorcando a un toro.

—El error que cometiste fue dar el primer golpe, Jeff. Nunca dejes que te den el primer golpe; usualmente te aturde con rapidez.

—Pero eso me lleva a la siguiente lección —habló Jeff con dificultad al estar siendo estrangulado—: siempre tienes que afinar cada sentido. Cada uno de ellos.



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En el texto hay: poderes, peleas, aberrantes

Editado: 18.03.2026

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