Abismo: Devoradora de sombras

Capítulo 1: El despertar de la anomalía

Te encontrabas flotando en la oscuridad, esta oscuro, no podías sentir tu cuerpo, lo último que recuerdas es estar en el cruce peatonal antes de escuchar el sonido de un auto, en donde te encontrabas, que había pasado, no lo sabías

Entonces algo te jaló, y una voz se escuchó: "Habilidad definitiva: Devorador, adquirida, Habilidad definitiva: regeneración, adquirida, desea obtener la habilidad: copia de habilidades?" ...no sabes el porqué, pero aceptaste, y la oscuridad se fue desvaneciendo poco a poco, hasta que algo cambió despertaste en una cuna, no teniendo ni idea de donde te encuentras

El sol matutino se filtraba por las cortinas de lino crudo, iluminando tu rostro infantil. Estabas envuelto en una manta gruesa tejida con lana áspera. A tu alrededor, el cuarto era sencillo: paredes de madera vieja, un hogar apagado y olor a hierbas secas.

Una mujer mayor entró al cuarto arrastrando los pies. Llevaba delantal manchado y llevaba una bandeja con leche tibia y pan duro. Al verte despierto —por primera vez desde que naciste—, sus ojos se abrieron ligeramente sorprendidos.

Mujer: ¡Por fin! Pensé que estabas muerto… No lloraste ni una sola noche.

Te miró fijamente mientras colocaba la bandeja sobre un arcón bajo.

Observaste a la mujer, ¿quién era?, no reconoces su cara o su voz, intentaste hablar, pero solo salían balbuceos de tu boca- Buah? - Sorprenderse

La mujer mayor frunció el ceño al escuchar tus balbuceos, pero la sorpresa en su rostro dio paso a una especie de resignación cansada. Se acercó a la cuna y, con manos rudas, pero extrañamente cuidadosas, te levantó en brazos. El olor a leña y sudor que desprendía te confirmó que esto no era un sueño; el frío del aire en tus mejillas infantiles era demasiado real.

Mujer: Bueno, al menos tienes pulmones. Vamos, come algo, pequeño monstruito silencioso. La señora de la casa no paga para que cuide a un fantasma.

Te acercó el cuenco de leche tibia a los labios. Tu cuerpo de bebé reaccionó por puro instinto de supervivencia y comenzaste a beber. Sin embargo, en el momento en que el líquido tocó tu garganta, algo dentro de tu mente hizo un clic rotundo.

[Aviso del Sistema: Habilidad Definitiva 'Devorador' activada pasivamente.] Analizando sustancia: Leche caprina diluida con agua de pozo. Nutrientes mínimos detectados. Extrayendo impurezas leves...

Un calor reconfortante se extendió desde tu estómago hacia tus diminutos dedos. No solo estabas saciando el hambre; sentías cómo tu nuevo y pequeño cuerpo absorbía hasta la última gota de energía de una manera sobrenatural.

La anciana te miró con los ojos como platos al ver la velocidad con la que te terminaste el cuenco.

Mujer: Vaya... parece que el apetito no te falta. A ver si te espabilas rápido, que en este pueblo los débiles no duran mucho.

Te dejó de nuevo en la cuna de madera áspera, recogió la bandeja y salió de la habitación arrastrando los pies, dejándote solo una vez más con el sonido del viento golpeando las ventanas de madera.

Miraste tus manos: dos pequeñas extremidades regordetas que apenas podías controlar del todo. Estabas atrapado en el cuerpo de un recién nacido, sí, pero tu mente de adulto seguía intacta, y en tu pecho latía un poder que este nuevo mundo aún no conocía.

Cerraste los ojos para concentrarte y una pregunta flotó en tu mente: Si acepté la copia de habilidades... ¿cómo se activa? Como respuesta, una interfaz semitransparente, visible solo para ti, parpadeó en la oscuridad de tus párpados.

Decidiste que quedarte de brazos cruzados esperando a que te vuelvan a alimentar no era una opción. Si estabas en un mundo nuevo, necesitabas reglas claras.

1. Poniendo a prueba el motor (El cuerpo)

Primero, intentaste moverte. Concentraste toda tu fuerza de voluntad en tus brazos y piernas de bebé. Normalmente, un recién nacido apenas puede levantar la cabeza, pero cuando empujaste la manta de lana áspera, sentiste una resistencia inicial que cedió de inmediato.

Lograste sentarte en la cuna. Tus músculos infantiles temblaban, pero no por debilidad, sino porque tu sistema nervioso se estaba adaptando a una velocidad anormal.

[Aviso del Sistema: Habilidad Definitiva 'Regeneración' activa.] Fatiga muscular reducida a 0%. Adaptación motriz acelerada.

Una calidez recorrió tu columna y el temblor desapareció. Podías mover los dedos con la precisión de un cirujano, aunque tus extremidades siguieran siendo ridículamente cortas.

2. Abriendo los ojos al mundo (Los sentidos y la energía)

Con el control de tu cuerpo asegurado, te apoyaste en los barrotes de madera de la cuna y miraste a tu alrededor, pero esta vez no solo con los ojos. Cerraste los párpados y respiraste hondo, buscando esa "fuerza" que suele existir en estos mundos.

Al principio, solo oíste el crujir de la madera y el viento. Pero al concentrarte en el olor a hierbas secas que inundaba el cuarto, lo viste. El aire no estaba vacío; estaba lleno de diminutas partículas luminosas de color verde y azul que flotaban perezosamente, entrando por las rendijas de la ventana. Al respirar, algunas de estas partículas entraban en ti, haciéndote cosquillas en el pecho.



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En el texto hay: magia, reencarnación, protagonista femenina

Editado: 11.07.2026

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