Abre en cualquier página : donde cada página es un mundo

Mírame… y miénteme

Fue después de que te fuiste
cuando empezaron a hablar.

Al principio no quise escuchar.
La gente siempre habla.
Siempre inventa.

Pero esta vez…
decían tu nombre
como si fuera una verdad imposible de negar.

Que me engañabas.
Que nunca fuiste mía del todo.
Que yo era el único que no lo veía.

Y aun así…
lo único que quería
era que estuvieran equivocados.

No me dolió lo que dijeron.

Me dolió que no estuvieras
para negarlo.

Porque si hubieras querido,
lo habrías hecho.

Con una palabra.
Con una mirada.
Con una de esas mentiras tuyas
que sonaban tan reales
que parecían amor.

Pero no lo hiciste.

Y eso…
eso fue lo que terminó de romperme.

A veces me pregunto
en qué momento te perdí.

Si fue una noche en la que no te abracé lo suficiente,
o un día en el que no supe escucharte.

Si fui yo.

Si siempre fui yo.

Porque es más fácil culparme
que aceptar
que tal vez nunca te quedaste.

Dicen que me engañabas.

Y lo peor…
es que ya no sé
si quiero saber la verdad.

Porque si es cierta, te pierdo.
Y si no lo es…
también.

A veces imagino que vuelves.

Que entras por la puerta
como si nada hubiera pasado.

Que me miras
con esos ojos que nunca supe leer del todo
y me dices que todo es mentira.

Que nunca hubo nadie más.
Que siempre fui yo.

Y yo…
yo te creería.

Aunque en el fondo sepa
que no es verdad.

Porque hay amores
que prefieren la mentira
antes que la despedida.

Si volvieras,
no te pediría explicaciones.

No te reclamaría nada.

Solo te diría:

mírame…
y miénteme.

Miénteme como siempre.
Como cuando tus palabras
me bastaban para quedarme.

Convénceme
de que aún queda algo de nosotros.

De que no fui solo un error
en tu historia.

Bésame
como si todavía me quisieras.

Aunque no sea cierto.
Aunque nunca lo haya sido.

Porque lo que más duele
no es perderte…

es aceptar
que tal vez nunca te tuve.

No tengo derecho a reprocharte nada.

Lo que fuimos
ya no existe.

Se quedó en algún lugar
entre lo que dijiste
y todo lo que callaste.

Y aun así…
no puedo odiarte.

Ni siquiera puedo dejar de quererte.

Dicen que el tiempo lo cura todo.

Pero hay cosas
que no buscan curarse.

Solo aprender
a doler un poco menos.

Y aunque nunca sepa
si fuiste culpable o no…

hay algo que sí sé:

si volvieras ahora mismo,
me miraras a los ojos
y me pidieras que te creyera una vez más…

lo haría.

Como siempre.

Porque hay amores
que no se superan…

solo se aprenden a llevar.

***

Inspirado en “Culpable o no” de Luis Miguel.

Esta historia es para quienes alguna vez

supieron la verdad…

pero eligieron quedarse un poco más.

Para quienes se aferraron a una mentira

solo para no perder lo que sentían.

Porque a veces,

no se trata de quién fue culpable…

sino de cuánto estabas dispuesto a amar,

incluso cuando ya dolía demasiado.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.