Abyssborn

Capítulo 3

Desde la Era I, los dragones fueron los únicos que podían reinar las tierras. Su sangre era espesa y milagrosa, aunque también mortal. Aquellos que la robaban y la ingerían, se volvía veneno mortal y morían en el acto. Pero si era un regalo de los dragones o del mismo portador, se convertía en la cura de todas las enfermedades.

Su aliado, el reino de los lobos, liderado por Leocaddia, la primera princesa de Worelwoff. Desde siempre fue la mejor amiga de Lunive, reina de Sylphira, o, mejor dicho, de los dragones.

Había seres muy poderosos llamados destinos, los cuales siempre existirán en algún plano debido a que sus almas no mueren, pero sus cuerpos sí.

La primera destino fue Liriel, princesa de Eryndor. Ella era una elfa que se había casado con un Centauro, aunque con la guerra la mayoría de ellos fallecieron quedando solo los faunos en representación de ellos. Liriel tenía el poder de crear vida, ya sea naturaleza o de animales.

La segunda destino fue Merliha, una princesa sirena que controlaba los océanos. Se caso con un Cecilia, cosa que mucho a su reino no le gusto, pero en ese entonces ella era la que daba las órdenes y fue allí en donde se permitió por primera y última vez a los Cecilia… antes de la traición y la guerra.

Y el tercer destino fue Leocaddia, princesa de Worelwoff. Ella tenía el poder de la manipulación mediante su aullido y control de sangre. Su única amiga, Lunive, de quien tenía tantos celos —fue después de décadas— una integrante de su familia, terminaría con la raza dragón.




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