(Perspectiva de Oliver)
Caminaba hacia el curso acompañado de Mateo, mis pies arrastrándose ligeramente contra el suelo de mármol. Mi mente se sentía mareada y mi cuerpo también. Ayer había luchado con Daniel, con esas criaturas sombra en la biblioteca subterránea... cada músculo protestaba con el recuerdo. Pero ya me sentía mejor, aunque mi mente estaba desconcertada.
y.. ese libro tan extraño sobre esa organización de especies malditas y rebeldes. Solo pude leer la mitad ya que la otra parte estaba arrancada, Que bueno que traje el libro para mostrárselo a Gabriel y Charlotte.
Cuando llegamos a los salones, Mateo se despidió con un gesto despreocupado de la mano Entré, mirando a mi alrededor. Estaría con este grupo de personas por un largo tiempo ya debía acostumbrarme. Comencé a caminar hacia mi asiento. Por lo que veía recién estaba llegando. Vi a Charlotte parada junto a su puesto guardando algo en su mochila y a Gabriel en su asiento, escribiendo en una libreta. Ambos me saludaron con la mano cuando me vieron. Me senté en mi silla rápidamente, dejando mi mochila caer al suelo con un golpe sordo.
—¡Hola chicos! —solté, inclinándome ligeramente hacia adelante—. ¿Ya leyeron sus libros?
Gabriel sonrió, sus ojos celestes brillando con entusiasmo.
—¡Sí! Dios.. por cada página que leía me quedaba más boquiabierto que antes.
Charlotte se volvió hacia nosotros, una expresión genuinamente fascinada en su rostro.
—Yo también, Todos esos autores... la vida marina de las sirenas y tritones es impresionante.
Bajé la mirada, sintiendo una punzada de frustración en mi pecho.
—Vaya.. qué suerte tienen ambos Ojalá yo también la hubiera tenido, ya que yo no pude terminar mi libro
Gabriel se volteó completamente en su silla, desconcertado.
—¿Por qué? ¿Se te hizo tarde?
—Es que la otra mitad de las hojas estaba arrancada.. —Cerré los puños sobre mis rodillas— Cuando vi eso me quería matar. No pude dormir con la duda de qué decía después.
Gabriel puso su mano en mi hombro con gentileza, su toque cálido y reconfortante.
—Ay.. ¡no te preocupes Oliver! De seguro debe haber más libros que traten de ese grupo de individuos.
Gabriel siempre es tan considerado.. Es como un ser de luz, Hasta ahora nunca lo había visto expresar una emoción negativa.
Charlotte se acercó más a nosotros, inclinándose ligeramente.
—¡Sí! Y si quieres te puedo hablar de cómo fue mi encuentro con ellos.
Sonreí, sintiendo el calor de su oferta.
—Muchas gracias.. Me pregunto dónde venderá otro libro con el nombre "Los Mald—"
Cuando estaba a punto de hablar Charlotte puso su mano en mi boca interrumpiéndome, Sentí el calor de su palma contra mis labios Después la retiró rápidamente.
Me toqué la boca confuso.
—¿Qué te pasa Charlotte?
Charlotte bajó la voz, inclinándose aún más cerca. Podía ver la preocupación genuina en sus ojos verdes.
—Oliver acuérdate que esos libros fueron sacados de una biblioteca secreta y probablemente prohibida.. No sería nada bueno que lo menciones aquí.
Gabriel asintió con la cabeza, sus alas amarillas moviéndose ligeramente con el gesto.
Yo me quedé impactado ¿Cómo nunca pensé eso? Dios, era obvio que debía ser un secreto. Ahora traje ese libro en vano.
Me puse nervioso, bajando la voz hasta convertirla en un susurro apenas audible.
—Perdón... se me había olvidado.
Gabriel me dio una palmadita en la espalda.
—No te preocupes a cualquiera le pasaría.
De repente, la profesora llegó. Todos nos organizamos rápidamente, el murmullo de conversaciones apagándose como una vela. La profesora era morena con cabello rosa pastel que le caía en ondas suaves sobre los hombros. Puso su bolso en el escritorio con un movimiento fluido y con una sonrisa cálida pero fija nos habló. Había algo en esa sonrisa que me hacía sentir.. observado.
—Un gusto conocerlos estudiantes. Para quienes no me conocen Mi nombre es Isabella Mistbloom y seré su profesora de herbología por el resto del año. Como pueden ver soy una dríada, Combina mucho con la materia ¿no?
Se nos quedó mirando. Todos nos quedamos callados esperando que alguien contestara. El silencio se extendió incómodamente hasta que Jasmine decidió hablar, su voz proyectándose con confianza.
—¡Pues claro profesora! Eso es mucha suerte.
Isabella se rió, pero la mirada en sus ojos era... extraña. Como si nos estuviera evaluando de una manera que no podía comprender.
—Claro claro...
La profesora se veía muy amigable, pero las expresiones de sus ojos eran tan siniestras. Como si hubiera algo más debajo de esa sonrisa maternal.
Perla levantó la mano, su postura perfecta como siempre.
—Ehm... profesora ¿qué haremos en la clase de hoy?
Isabella caminó hacia el frente del aula, sus movimientos fluidos y naturales casi como si flotara.
—¡Pues hoy iniciaremos con lo simple!
La profesora nos explicó sobre los tipos de plantas y las zonas donde pueden aparecer. También nos explicó cómo se cultivan, las técnicas de riego, la importancia de la luz y el suelo. Con suerte no nos puso ninguna tarea o trabajo. Sonó el timbre para la siguiente clase, el tono agudo resonando en el aula.
Isabella recogió su bolso, su sonrisa nunca flaqueando.
—Bueno, queridos estudiantes eso sería todo. Nos vemos en la próxima clase.
Se retiró del salón con esa misma gracia particular.
Qué clase tan relajante.. No escribimos nada en el cuaderno. Ojalá todas las clases fueran así. Estaba a punto de tocar a Gabriel para que se volteara y hablar, pero fui llamado por una voz ronca y familiar que me hizo tensarme inmediatamente.
—Oye Oliver... —Daniel estaba parado junto a mi puesto, con sus manos en los bolsillos de su pantalón— ¿Podemos hablar afuera del salón?
Me quedé asombrado ¿De qué quería hablar él conmigo? Siento escalofríos por mi cuerpo, pero de seguro no puede ser por nada malo.