Al sur, en el puerto de la isla usada como laboratorio de investigación, Alex y su grupo esperan en uno de los muelles al transporte que los llevará hacia Ophiros, territorio de la orden mercenaria.
Ehirazu ve el océano sur muy cerca de la orilla mientras que el viento enviste con fuerza su rostro. Alex se acerca a él. Ehirazu, como si se dirigiera a un amigo le pregunta en confianza:
—¿Estás nervioso por algo? —pregunta Ehirazu.
—Creo que es por el hecho de que jamás conocí a los malditos. Supongo que estoy nervioso por eso. —responde Alex.
—¿Nunca? Creí que sí. Es decir, responde ante ellos y aun así ¿jamás los viste? —se sorprende Ehirazu.
—Bueno, sí he estado en Ophiros pero jamás en la sede central de la orden. Supongo que no confiaban en mí. —dice Alex. —Y ahora creo que me siento nervioso, más de la cuenta. —reconoce.
—Es normal. Veremos a la élite mercenaria. No existe nadie como ellos en la orden. Nosotros somos como pequeñas hormigas a comparación. Creo que lo mejor es mantener la tranquilidad. —Ehirazu ve al horizonte una embarcación enorme. —Oh, creo que ese es el transporte.
Ehirazu, mientras ve acercarse lentamente al barco, se dirige a Alex con curiosidad:
—¿Iremos hacia el continente Ophiros en eso? —pregunta Ehirazu. —¿No levantaremos sospechas?
Baligra se les aparece a ellos por detrás, provocando un susto ligero. Ella se abalanza sobre Alex con un abrazo por detrás. Observa con ellos el barco de casco negro y punta plateada. Tiene tres chimeneas por el que sale humo negro. El barco mide al menos setenta metros de largo y diez de ancho. No es común encontrarse una embarcación de tal tamaño a menos que sea de guerra.
—Ese sí que es un barco llamativo. —dice Baligra. —Se usa mucho en zonas pesqueras de la costa de Ophiros, si no fuera porque está modificado para la guerra.
—Me asustaste ¿lo sabías? —dice Alex.
—Jajaja, si, lo siento mi vida. Solo quería jugarles una bonita broma. —se burla ella.
—¿Cómo es que sabes eso del barco? ¿Por qué modificarían un barco pesquero? —pregunta Ehirazu.
—Nací en Ophiros, y fui parte de la división de investigación de tecnología. Se todo sobre transportes, aunque…me parece extraño que hayan modificado un barco que solo debería transportarnos. A no ser que…—dice ella.
—¿Qué cosa? —pregunta Alex.
—Quizás quieran llevarse algo de aquí también pero no explica porque no vino directamente un barco de guerra. Si, quizás es por su tamaño, pero este buque es igual de grande. No tiene sentido. —dice Baligra.
—Bueno, podríamos preguntarle al emisario. —dice Ehirazu.
Esa respuesta no le agrada a Alex, pues siente que una vez más lo están dejando fuera de la escena principal de la orden mercenaria.
Una vez llega el enorme barco al puerto, desciende una comitiva de unas quince personas entre las que se destaca un hombre de contextura atlética, calvo y con una enorme cicatriz que cruza su rostro. Su ropa se vincula al tipo de ejercicio que realiza como la de representar a los malditos.
La legión muestra sus respetos por el emisario y lo guía a través del bosque hasta llegar a la puerta recién restaurada. Mientras la cruzan y caminan por el túnel oscuro, el emisario mira a su derecha y analiza a Alex. Sonríe con solo echar un vistazo a la supuesta joven promesa.
—Se me ha informado que varios experimentos escaparon. Del proyecto “trinidad oscura”. ¿Podría explicar que ocurrió?
—Lo cierto es que no estuvimos presentes en ese momento. —responde Alex.
—¿No estuvieron? ¿acaso no se les ha pedido quedarse aquí a proteger los laboratorios? —pregunta el emisario Darrock.
—Así es. Pero como es de costumbre, los científicos nos ordenaron que esperemos afuera. —dice Alex.
—Supuestamente hay cosas que no debíamos saber por lo que hubo días en que teníamos que esperar afuera. Hicimos guardia ese día. —explica Ehirazu.
—Ya veo. Mientras que aquí dentro todo se salió de control. Verán, no voy a mentirles. Zahel está enfadado por lo que pasó aquí. Me envió para corroborar que lo ocurrido haya sido un hecho aislado. ¿Comprenden? Y claro está, tendrán una reunión en Ophiros pero no con ellos. Tienen asuntos más serios que atender. No necesitan saberlo, solo que este servidor los entrevistará para corroborar que todo esté en orden. —dice Darrock de manera contundente.
La atmosfera cambia cuando Darrock se detiene y gira para ver a cada uno de la legión de mercenarios. No bromea, sus ojos muestran seriedad. Cualquier tipo de cambio haría que todo se vaya de las manos para el joven mercenario.
—Están molestos con su desempeño. Más les vale corregirlo en este tiempo para poder liberar el proyecto quimera. No pudieron hacer algo bien, aunque haya sido muy simple. —dice Darrock a modo de regaño, tratándolos como imbéciles incapaces de seguir ordenes por más sencillas que sean.
—Disculpe, pero…queremos saber…bueno, de que se trata el proyecto quimera. —exclama Tyrakus.
—Asumo que saben por arriba sobre eso y así debe mantenerse. —responde Darrock. —No se preocupen, el día se acerca por lo que se estarán ultimando detalles. Solo prioricen la seguridad de los especímenes. De lo contrario van a ser ejecutados junto con todo el personal responsable de los laboratorios y reemplazados en la brevedad. ¿Está claro? —pregunta.
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Editado: 25.10.2026