Academia Luna Llena

Prólogo

La noche no siempre fue oscura en la Academia Luna Llena.

Hubo un tiempo en que la Luna iluminaba sin amenaza, cuando los pasillos no susurraban nombres y el bosque no reclamaba almas.

Pero esa noche fue distinta.

El viento se levantó antes de que alguien gritara.

Los árboles comenzaron a inclinarse como si intentarán advertir lo inevitable.

Las torres antiguas vibraron con un murmullo profundo que nadie quiso escuchar.

Una puerta se abrió en el ala prohibida.

No con fuerza.

No con violencia.

Si no con intención.

Una sombra cruzó el umbral.

Y con ella, un juramento que había permanecido dormido durante generaciones.

La Luna estaba roja.

Desde la torre Norte, una figura observaba el bosque arder sin fuego visible.

Sabía que el equilibrio había sido alterado.

Sabía que alguien llegaría pronto.

Alguien que no entendía todavía lo que llevaba dentro.

Porque la Academia no elige al azar.

Nunca lo hizo.

El bosque no reclama inocentes.

Reclama herederos.

Y esa noche, mientras el eco de un antiguo poder despertaba bajo la tierra, el destino comenzó a moverse.

Ella aún no lo sabía.

Pero ya estaba marcada.

La Luna siempre cobra lo que le pertenece.




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