Hace 100 años, la guerra de humanos contra demonios finalmente llegó a su fin.
Para reforzar ese acto, la Academia Sol y Luna fue crea--
¡Bam!
La explicación fue cortada de repente por el enfrentamiento de dos personas en la entrada de la academia.
De un lado estaba un joven de 15 años. Rubio, ojos azules, mirada engreída y arrogante. Cualquiera querría golpearlo al verlo.
Al otro lado, estaba una joven de la misma edad, cabello negro, ojos rojos sangre y orejas puntiagudas. En su cabeza destacaban dos cuernos carmesíes, así como una cola con punta de flecha del mismo color.
Sus miradas chocaron con tanta hostilidad que cualquiera habría jurado que el aire entre ellos se estaba rompiendo.
Todas las personas alrededor no quitaron la mirada, ya sea demonio o humano.
"¡Señora Luna, rómpale una pierna a ese tipo, mirarlo me da coraje!"
"¡Señor Lucius, no se contenga porque es una mujer, sigue siendo un sucio demonio!"
Ambos grupos empezaron a discutir, parecía que ellos también estaban a punto de pelearse.
¡Bam!
¡Bam!
Pero todo el ruido fue detenido después de ver como Luna y Lucius tenían sus puños en sus caras.
Enseguida agarraron sus manos, intentando empujar al otro, sus caras estaban tan cerca que sentían el aliento del otro.
"No lo acepto", Luna gruñó, sus colmillos parecían querer morder.
"El sentimiento es mutuo", Lucius le dirigió una mirada mortal.
Ya se llevaban mal desde pequeños.
Sus padres intentaron hacer que se llevaran bien, pero no hubo caso. Siempre terminaban peleando por cualquier estupidez.
Ese desprecio por el otro creció con el tiempo.
Dejando a un lado la diferencia racial, también estaba la personalidad.
Para Lucius, Luna era una chica muy poco femenina, grosera y altanera.
Para Luna, Lucius era un narcisista arrogante, presumido y mujeriego.
Y pensar que, para colmo, sus padres querían unirlos en matrimonio.
El compromiso era un secreto, después de todo, si se llega a saber, de inmediato causaría un revuelo en todo el mundo.
El matrimonio no era obligatorio. Si seguían rechazándose hasta graduarse en cinco años, se salvarían del compromiso. Pero si no es el caso...
Las manos de ambos empezaron a emitir una energía diferente.
Las manos de Lucius se empezaron a calentar, haciendo que brillaran en tonos rojos y amarillos.
Las manos de Luna, en cambio, se enfriaron hasta brillar en tonos celestes y azules.
El vapor entre sus manos apareció, elevándose al cielo.
"¡Van a usar sus magias!"
"¡Pero está prohibido!"
"De hecho, no está prohibido. Se puede usar en clase o para competencias, como desafíos o torneos"
"Oh, gracias por explicar"
"De nada"
¡Boom!
"¡Aaaaahhhhhgg!"
"¡Mamiiiii!"
"¡Mi piernaaaa!"
La explosión de vapor estalló como una bomba, lanzando cuerpos en todas direcciones.
Los causantes de todo se habían separado, y justo cuando querían volver a atacar...
"Ara~, parece que las cosas se pusieron algo feas", una mujer de cabello dorado y ojos azules apareció de repente detrás de Lucius, agarrándolo y alzándolo del cuello de su camisa como un juguete.
"Era algo que esperábamos, pero aún así es molesto", detrás de Luna, una mujer idéntica a ella pero más grande apareció, y también la agarró, pero enrollando su cola alrededor de ella.
"¡L-La emperatriz! ¡Es la emperatriz!"
"¡La reina demonio está aquí!"
Al ver la presencia de esas dos entidades, todos de inmediato se pusieron de pie para luego arrodillarse en señal de respeto, no importaba lo heridos que estaban.
"¿Por qué ellas están aquí?... tengo miedo"
"Era de esperarse. Los príncipes ahora forman parte de la academia"
"Además porque sabían que sus hijos causarían problemas desde el principio"
Los murmullos de la multitud continuaron hasta que la emperatriz habló.
"Discúlpate con ella", le dijo a su hijo mientras estiraba el brazo para acercarlo a Luna.
"Handa, tú también", la reina demonio estiró su cola, esperando las palabras.
"¡Nunca!"
El príncipe y la princesa gritaron al mismo tiempo para luego gruñirse entre ellos como perros.
"No seas tímido", la emperatriz se llevó un dedo a sus labios, "Después de todo, ustedes están--
"¡Oooouuuooohhhh!", Lucius se asustó y gritó como loco antes de que terminara.
"Es cierto", la reina demonio suspiró, "Ustedes ya--
"¡Oooouuuooohhhh¡", Luna gritó, asustada de igual manera.
¡Ese compromiso era un secreto!
Y ellas mismas lo decidieron así.
Después de todo, un matrimonio de ese calibre podría poner de patas arriba al mundo entero. Es cierto que la guerra ya terminó, pero eso no quiere decir que todos se lleven bien.
Si algo así sale a la luz, los extremistas de ambos bandos podrían querer hacer una locura.
¡Incluso el inicio de una nueva guerra!
No podían creer que estas señoras estaban a punto de revelar algo tan peligroso de una manera tan casual.
"Bien, entonces dilo", su sonrisa confiada mandó escalofríos a Lucius.
"Tú también", la reina demonio miró con seriedad a Luna.
Ambos apretaron los dientes.
Y al final se rindieron.
"Lo siento"
Se disculparon al mismo tiempo.
"Realmente están sincronizados", la emperatriz soltó una risita.
"Es el destino", la reina demonio asintió.
"....."
"....."
Después de resolver el problema, la emperatriz y la reina demonio entraron a la academia con pasos largos.
Aún sosteniendo a sus hijos como juguetes.
Pero nadie se atrevió a burlarse de ellos.
Como fieles seguidores, todos acompañaron a su gobernante.
La academia acogía a individuos cada año, a partir de los quince años. Y cada año se celebraba una ceremonia de bienvenida a los nuevos alumnos.
Pero este año era diferente.