Academia Sol y Luna

Duelo

"¡Hola a todos, soy Eva Adams! ¡Soy una linda jovencita humana con grandes pechos. Con cabello largo y carmesí, ojos púrpura qué cualquiera que los mirara creería que son una ilusión. Y esta hermosa chica será su comentarista en este duelo!"

"¿Por qué te diste esa descripción?... soy soy Adán Evans, el comentarista de parte de los demonios, yo-

"¡Si se preguntan por qué no salimos en el capítulo anterior, es porque se le olvidó al autor!... pero son solo detalles"

"Oye, no me interrumpas. Además que eso es algo importa-

"¡Una vez dicho eso!"

"¡No me ignores!"

"¡¡Que comience el du-du-du-duelo!!"

"¡A luchar!", volvió a gritar el árbitro, aunque ahora su presencia no significaba nada.

Lucius y Luna desaparecieron de sus respectivos lugares en un parpadeo.

¡BAM!

"¡Y la batalla comienza con ambos estando pegaditos! ¡Sus puños delicadamente están acariciando los cachetes del otro!"

"Golpearse la cara al mismo tiempo... un clásico de los rivales"

"Pegas... como niña", Lucius sonrió con arrogancia.

"Y tú... como un bebé", Luna respondió con una sonrisa torcida.

Ambos se separaron de inmediato, pero solo para volver a cargar de frente.

No había defensa de ningún lado.

El ataque era lo único que predominaba en sus mentes.

¡BAM!

¡BAM!

¡BAM!

Puños, patadas, rodillazos, o incluso cabezazos.

"¡No puedo creerlo, están usando por completo sus cuerpos para dominar al otro. El contacto piel con piel no hacía más que calentar aún más sus frenéticos y sudorosos cuerpos!"

"¡No lo digas así!"

"¡Perdón!"

"Jejejeje"

"Ara~", Morgan inclinó la cabeza, aparentemente confundida, "¿Por qué no usan sus magias? Así sería más divertido"

"Creo que intentan probar que son mejores en un combate directo sin magia", Mona, a su lado, respondió con calma, "Cuando se cansen de eso, seguramente la usarán"

"Pero...", Morgan puso una expresión aparentemente preocupada, "¿Y si al final usan 'eso'?"

"Si lo usan...", Mona lo pensó un momento, "Será aún más divertido, ¿no?", al final una leve sonrisa se dibujó en sus labios.

"¡Eso es, princesa, deje a ese tipo convertido en pulpa!"

"¡Ese tonto príncipe no significa nada!"

"¡Aún con sus heridas se ve muy hermosa!"

"¡Apunte a las partes bajas!"

Los estudiantes demoníacos apoyaban con fervor a su princesa, sin rastros de duda de su victoria.

"¡El príncipe es el mejor!"

"¡Sus heridas solo aumentan su hombría!"

"¡Toque sus pechos!"

"¡Esa mirada suya lo hace ver más encantador!"

Los humanos, por su parte, no eran inferiores a los demonios. Esperando la victoria de su príncipe que sin duda ganaría.

La sangre corría por los cuerpos de los príncipes, sus miradas mostraban que aún no estaban listos para ceder.

"¿De verdad no te da pena dañar este hermoso rostro?", Lucius se peinó hacia atrás en un movimiento cautivador, causando que las damas que lo vieron quedaran cautivadas.

"¡Kyaaa! ¡Es tan guapo!"

"¡Mi príncipe!"

"¡Mi hermoso príncipe!"

"¡Quiero a tus hijos!"

Incluso algunas profesoras lo vieron con unos ojos que no deberían mostrarle a un estudiante.

"¡Vaya, veo a muchos celosos del príncipe, pero no pueden hacer nada, solo quejarse en silencio como los extras que son!"

"Nosotros también lo somos, no lo olvides"

"....."

Lucius se sintió maravillado, tanto que incluso empezó a posar, haciendo que los gritos de las chicas se intensificaran.

Inesperadamente, incluso algunas chicas demonio empezaron a mirar al príncipe de otra manera, haciendo enojar aún más a los otros demonios.

"Tener un hijo tan encantador es muy agotador", Morgan negó con la cabeza, agotada, "Si me descuido, podría tener demasiados nietos", pero sonrió de oreja a oreja al final.

"¿Estás presumiendo?", preguntó Mona al ver su sonrisa descarada.

"¿Por qué piensas eso?"

"Por tu estúpida sonrisa"

"Mi sonrisa no es estúpida"

"Es cierto, solo tú eres estúpida"

"Qué cruel~"

Los que podían escucharlas temblaron de miedo.

No importa lo hermosas que sean, sentían que cada palabra de ellas podía destruirlos átomo a átomo.

De vuelta al campo de batalla.

Luna, quien estaba recibiendo todos los ataques seductores de Lucius de frente... no pudo evitar mostrar su cara de asco.

¿Cómo podría alguien ser tan repugnante?

Yo también quisiera ser así de repugnante...

Cuando Lucius estaba haciendo la pose de Giorno, sintió frío por sus pies de repente. Su expresión cambió y de inmediato saltó hacia atrás.

"¡Increíble, la princesa Luna finalmente usó magia!"

"Ya era hora, ya me estaba aburriendo"

Lucius vio cómo un pico de hielo se alzó de donde estaba antes, haciendo que una sonrisa de victoria apareciera en su rostro.

"Como no pudiste ganarme en combate, ahora usas tu magia. Vaya perdedora"

"¿De qué hablas?", Luna inclinó la cabeza, "Solo quise matar a un mosquito que estaba casualmente en tu nariz"

"Y al parecer...", sus ojos se volvieron afilados, "Todo tu cuerpo está lleno de ellos"

El suelo respondió.

Acto seguido, varios picos de hielo salieron por debajo de Lucius, pero este no se asustó. Saltó, y cuando estos picos lo siguieron, un látigo de fuego apareció en sus manos, destruyéndolos con un swing. Pero no se detuvo ahí, de inmediato lanzó el látigo hacia Luna, queriendo atraparla.

Luna no esquivó, cubrió su muñeca con una capa de hielo, justo en el lugar donde el látigo de fuego la atrapó.

"¡No puede ser, la princesa Luna fue atrapada! ¡¿Conseguirá salir de esta?!"

"Obvio que sí, es la princesa"

Lucius, ya en el suelo, y sin perder ni un segundo, jaló de ella con todas sus fuerzas, atrayéndola hacia él. Y sin querer dejarla respirar, se lanzó hacia ella con una patada voladora prendida en llamas.




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