No se exactamente de quién, o más bien de qué estoy corriendo. Solo se que los nervios y un profundo terror recorren mi cuerpo y juro que puedo sentir cada centímetro de mi cuerpo temblando.
Miro sobre mi hombro y mi mente no logra creer lo que estoy viendo. Aunque esta justo detrás de mi, corriendo a una velocidad inhumana.
No puede ser real.
Nunca había visto a alguien, a algo, así. Parece haber sido humano, su rostro y partes de su cuerpo lo demuestran, pero solo eso. Sus brazos y sus manos son muy largas y escalofriantes para ser una persona, su piel se oscurecerse desde las extremidades, a un profundo color negro tan oscuro que fácilmente parece no absorber siquiera una gota de luz. Parece haber tenido algo de humanidad en sí.
Aunque sus ojos son todo lo contrario, estos reflejan un vacío inexplicable, una falta de humanidad impresionante.
Mis pies me duelen, no se cuanto tiempo llevo corriendo. El aire frío hace que mis pulmones ardan, pero el terror de que esta cosa me alcance me hace seguir corriendo, aunque no se a donde voy, o si voy a llegar a algun lugar donde pueda estar a salvo.
Donde pueda vivir.
La cosa logra alcanzarme con su largo brazo, trato de correr más rápido si es que mis pies me lo permiten, uso toda mi fuerza, pero uno de sus dedos razga la piel de mi brazo.
Un grito emerge desde lo profundo de mi garganta, perdiéndose en la inmensidad del bosque en el que estoy. No volteo a ver a esa cosa, sostengo mi brazo y sigo corriendo.
Siento algo resbalando por mi brazo y por mis ojos.
De mis ojos caen lagrimas.
Y de mi brazo sangre.
Sigo oyendo sus fuertes pisadas y gruñidos detrás de mi. Su fuerte respiración parece estar rozando mi nuca.
Vamos, Karani. Me digo internamente.
Pero siento mi pierna ceder ante la pérdida de sangre, y aunque odio hacerlo un ligero sonido de lastima se escapa de mi boca.
Aunque intento seguir corriendo pronto comienzo a sentirme somnolienta.
Giro la cabeza para dar un ultimo vistazo en su dirección, y noto una emoción en sus ojos inhumanos.
Diversión.
Le resulta fascinante que este corriendo por mi vida.
Finalmente mis piernas ceden, y caigo. Siento la tierra en mi piel, en mi cara, e intento respirar como puedo.
Debo darme la vuelta. Debo levantarme.
Uso toda mi fuerza para girar y quedar boca arriba. Aunque sea quiero ver a la cosa que va a arrebatarme la vida.
Pero no llega, extrañamente tampoco escucho sus fuertes pasos, de repente todo el bosque oscuro se ve envuelto en un profundo silencio. Un preocupante silencio.
Estoy a punto de morir, y mi familia cruza por mi mente, y mi estúpida decisión de salir hoy, en lugar de quedarme con ellos.
No estuviera muriendo. O a punto de ello.
Cierro los ojos con ímpetu, intentando reunir toda la fuerza que me queda para levantarme.
Pero estaría mintiéndome si sigo intentando hacerlo, siento como mi mente cede, y se que estoy a punto de desmayarme.
Exhalo un suspiro cuando siento una mano fría en mi rostro. Y con la poca fuerza que me queda me exijo abrir los ojos.
Y lo hago después de varios intentos, esperando ver esos abominables ojos, a punto de arrebatarme el alma y la vida.
En su lugar me encuentro unos cálidos ojos marrones, llenos de vida y fuerza.
No resisto mucho y mis ojos vuelven a cerrarse, me siento tan débil y con demasiado sueño.
—Tranquila. —Es lo último que escucho, antes de que mi mente se desvanezca.
#1196 en Fantasía
#667 en Personajes sobrenaturales
vampiros brujas hombres lobos y magia, runas, magia romance guerra
Editado: 14.07.2026