Academia Ātmā

2

—Ridan quiere verla.

Anir observa a Kai cuando dice esto.

Y él asiente con la cabeza, como un soldado al recibir una orden de su superior. Voltea a verme y su mirada parece suavisarse un poco, aunque no mucho porque parece ser parte piedra.

No sé que será aún. Tiene pinta de lobo. Por lo serio, aunque creo que eso no tiene absolutamente algo que ver.

—Ridan es el jefe de la Academia Ātmā. A estado preguntando sobre tu recuperación desde que Anir y yo te trajimos anoche después del ataque de deshonrado. —me explica con su voz grave y seria.

Ridan es un hombre ni tal alto ni tan bajo. Se ve adulto. De unos 40 años, el color de su cabello está casi desapareciendo siendo reemplazado por unas canas brillantes de color blanco plata. Tiene cara de estar oliendo algo horrible todo el tiempo, lo que hace que las arrugas de su frente se remarquen con más fuerza.

—Es un placer ver que se ha recuperado estupendamente después de ese ataque de deshonrado, señorita Karani. —Dice con una voz diplomática.

—Solo Karani, por favor. —le pido.

El se sienta en la silla detrás del escritorio y dándole dos clicks al teclado electrónico hace desaparecer la pantalla qué estaba desplegada.

—Mis muchachos me dijeron en que desafortunado estado la encontraron. Y también me informaron de las lagunas mentales que tiene después de dicho ataque.

¿En que momento tuvieron tiempo de contarle todo eso? Me acabo de despertar.

—La verdad no se que decir, no comprendo mucho lo que esta pasando.

Siento un poco de nervios, este hombre irradia un aire de superioridad. Como si estuviera hablando con la mayor autoridad de la "academia"

—Es completamente entendible. -Ridan hace una pausa me observa con un gesto entre compasión y pena. —Luego de un ataque de un deshonrado como el que tuviste, cualquiera estuviera confundido. Nuestro objetivo por el momento es ayudarte a mejorar y sanar, averiguar como pudiste entrar a Naraka y ayudarte a regresar a tu mundo.

—Eso es realmente maravilloso. —Admito. No hay nada más que quiera que regresar a mi mundo.

Se siente extraño decir "mi mundo". Sabiendo que existe otro.

Ridan asiente con la cabeza.

—¿Sabes de donde vienen tus padres? —me hace la misma pregunta que hace apenas unos minutos me hizo Kai.

Mis padres podrán ser de todo. Menos unos seres sobrenaturales pertenecientes a un mundo paralelo lleno de magia, deshonrados, brujitos sanadores, y brujitos de la tierra como Kai.

—Ellos son de un pueblo costero de la ciudad. Siempre han vivido ahí. —Le aseguro, Ridan, Anir y Kai, los últimos dos a mi espalda permanecen en silencio prestándome atención. —Le puedo asegurar que no son brujos.

Ridan asiente, parece tomar en cuenta lo que estoy diciendo pero no parece creerme completamente. Se le nota todo en los ojos, es muy expresivo.

—Anir se encargará de investigar más del origen de tus padres. Necesitamos saber de donde vienes para entender como entraste. —Me explica. —Es la primera vez que pasa esto. Y Kai te ayudará a sentirte cómoda mientras estés acá, te llevará a ver a Aadi.

Esto último lo dice viendo a Kai, que esta parado junto a mi, ni siquiera me había fijado.

—¿No puedo irme ya? Creí que iban a dejarme ir. Aunque supongo que antes me harían algo en la mente para olvidar este mundo, —todos me observa con atención —¿No tienen algo que sea como el neutralizador de hombres de negro?

Ridan me observa con incredulidad, parece que dije algo muy estúpido porque hace una mueca de lastima nuevamente.

Odio que me vean con lastima.

Anir suelta una carcajada, y Kai a mi lado lo voltea a ver como si quisiera matarlo.

—En mi mente sonó completamente coherente. —murmuro, levantándome de la silla, resignada a ya haber hecho el ridículo.

No me limito a hacerlo en la tierra, también lo tengo que hacer en un mundo paralelo.

—Definitivamente me agradas mucho, dulzura. —Dice Anir, aún soltando unas pequeñas risitas caminando hacia la puerta para irse de la oficina.

—Debo irme a mi casa. —Digo mirando fijamente a Ridan.

Este deja de mirarme con lastima para hacerlo de una manera firme y poderosa, negando vehemente con la cabeza.

—Eso no está en nuestras posibilidades Karani. Debemos investigar como entraste acá, incluso debemos investigar como fue que ese deshonrado llegó a atacarte porque...

No lo dejo terminar, mis manos están cerradas en puños. Y siento mucha rabia, yo no quiero estar aquí, es su mundito mágico.

—Yo no quiero estar aquí. No se que es un deshonrado, y tampoco me interesa que deben investigar. Deben dejarme ir porque yo no pertenezco acá.
—comienzo a levantar un poco la voz y aunque me da un poco de vergüenza comportarme así con Ridan que ha sido educado conmigo.

—Precisamente por eso debemos averiguar como entraste a Naraka, Karani. —Ridan habla con calma.

Lo que me enoja aun más.

—No tienen derecho de mantenerme aquí.

—Karani... —dice Kai detrás de mi.

—¡No! —espeto viéndolo por encima del hombro. Volteo a ver a Ridan —Quiero irme. No tienen porque tenerme acá encerrada como prisionera.

—No eres una prisionera Karani, eres una refugiada, simplemente queremos saber unas cuantas cosas antes de dejarte ir. —Explica posando sus manos en el escritorio.

Siento un calor extraño surgiendo desde lo profundo de mi pecho que se extiende hacia mis manos.

Es absurdo que me quieran mantener aquí encerrada, en esta mundo y en esta academia con personas que no conozco.

—¡No quiero que me den refugio, quiero que me dejen irme a mi casa! —le exijo enojada inclinandome hacia adelante dispuesta a acercarme más a su escritorio cuando en un ligero movimiento de mis puños apretados una especie de energía mágica y luminosa sale de estos.

El piso de madera se marca con dos quemaduras en forma de círculos imperfectos. Un poco de humo con fuerte olor a madera quemada sale de estos.




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