Acompañante nocturno

CAPITULO 3

Cuando llegamos a la ciudad del norte me paralicé por un momento, la ciudad estaba completamente llena de vida incluso siendo medianoche, había puestos de comida y tiendas abiertas por todos lados.

—Wow— dije mirando a mi alrededor— Esto está lleno de vida.

—Esta es una ciudad de comercio— me mira con una expresión seria— Esto no es nada, de día no se puede caminar tranquilo aquí— mira a su alrededor— Esta ciudad está concurrida todo el tiempo, se relevan para no cerrar los puestos o las tiendas.

—Ojalá pudiera venir aquí de día— dije mirando a mi alrededor con asombro— Claro, si no fuera porque me desintegro en el sol.

Veo cómo este sonríe ligeramente mientras caminamos disimuladamente por la multitud, nadie se daba cuenta de nuestra presencia ahí, estaba repleto y toda la gente se centraba en lo que tenía que comprar o en sus acompañantes.

—¿Es demasiado para ti?— él me dirige una mirada rápida.

—No, estoy extrañamente bien— dije y esquivé a una joven— No siento absolutamente nada, es como si... fuera humana de nuevo— mi cuerpo se relaja al notar que no siento ganas de comer humanos, pero cuando respiro hondo siento un olor de un demonio a lo lejos y otro olor familiar— No puede ser...

—¿Qué pasa? ¿Qué sentiste?— preguntó notando mi nerviosismo.

—Ese olor es de...— mis ojos se llenan de miedo— Es Muzan— mis manos tiemblan— Muzan está aquí.

—¿Muzan? ¿Aquí?— preguntó este sorprendido— ¿Estás segura de eso?

—Hay que buscar a tu amigo— dije rápidamente agarrándolo por el brazo— Creo que el demonio al que se enfrenta está ligeramente ligado con él.

—Mierda, no puede ser...— dijo y miró hacia todos lados en busca de su amigo.

—¡Oigan!— la voz de un chico resuena en mis oídos y parece que en los de Sanemi también, ya que este busca de dónde proviene la voz.

El chico de pelo rojo aparece ante nuestros ojos pocos segundos después con una pequeña demonio con él.

—Lo encontré, encontré su rastro— dije al encontrar el rastro del olor de su compañero entre todos los humanos.

—Llévanos— dijo el pelirrojo urgentemente.

—Perdón, permiso— dije haciéndome paso entre las personas.

Todos estaban igual, pidiendo permiso con urgencia mientras seguían mis pasos desde cerca.

—Ese olor...— dijo el pelirrojo.

—Ni lo pienses— lo agarro de la muñeca y lo jalo mientras sigo abriéndome paso entre las personas— No puedes ganarle en tu estado, no en este momento.

—Pero...

—¡Olvídalo, te he dicho!— este se tensó al escuchar mi voz elevarse.

—Mmhmm— dice la pequeña demonio que iba con él, claramente de acuerdo conmigo.

—¿Ves? Ella está de acuerdo conmigo— dije aún jalándolo— Solo camina y no te quejes.

Él se mantiene en silencio y me sigue sin quejarse, tal y como yo se lo pedí. Me abro paso entre la gente hasta que nos acercamos a un callejón vacío donde pudimos por fin correr con libertad.

Todos corremos por el callejón hasta dar con una calle solitaria. Miro a mi alrededor algo confusa, los olores aquí se mezclaban y rápidamente pierdo el rastro.

—Mierda, hay muchos olores juntos— dije mirando a mi alrededor intentando ver si lograba encontrarlo— Perdí el rastro.

—Está bien— dijo el pelirrojo con un tono calmado— Él no debe estar lejos, separémonos.

Todos nos separamos, yo fui directo hacia una calle completamente solitaria y el olor a sangre humana me invade las fosas nasales, pero ese olor es más fuerte de lo normal, haciendo que mis ojos se entrecierren y contenga las ganas de vomitar.

Sigo corriendo y parece que el pelirrojo se dio cuenta del olor penetrante, ya que este comienza a correr a mi ritmo justo arriba de los techos de las casas.

—¿Qué es ese olor?— preguntó arrugando la nariz con una mueca de asco.

—No tengo la más mínima idea— dije corriendo aún más rápido— Pero creo que está relacionado con el demonio.

Cuando llegamos logramos ver cómo el demonio estaba dando todo de sí para vencer al tal Rengoku, pero era más que claro que él era más fuerte.

Entrecierro los ojos y no logro evitar hacer una arcada, me sostengo de la pared de una de las tantas casas y miro hacia abajo por si termino devolviendo puramente agua, porque literalmente no he ingerido nada de carne humana por siete días.

—El olor viene del demonio— dijo el pelirrojo sosteniéndome— Ese olor proviene del demonio.

—El demonio es más fuerte de lo que parece— aprieto los dientes mientras siento que todo se me sube por la garganta— Él solo está jugando con Rengoku, cuando se canse lo matará.

—Tengo que ir— dijo y me ayudó a sentarme en el suelo— Quédate aquí.

—Estás loco— dije mirándolo con los ojos entrecerrados.

—Puede ser, pero si es algo que tengo que hacer lo haré— dijo levantándose y fue directo hacia el demonio, cortándole los brazos cuando estaba completamente distraído con la presencia de Rengoku.

—Mmhmmm— se escuchó que dijo la demonio que estaba con el pelirrojo con su mano extendida.

Agarro su mano y ella me ayuda a mantenerme erguida mientras emite sonidos con la garganta para llamar la atención del pelirrojo.

—Nezuko...— él recibió una patada del demonio, pero rápidamente se recompone— Llévala lejos de aquí, su olfato está muy desarrollado y apenas puede resistir el olor.

Ella asiente y siento cómo su pequeño tamaño cambia a uno más grande y fuerte. Miro su cuerpo por un momento, era completamente diferente al de antes y cuando digo completamente estoy hablando de que todo su aspecto cambió a uno más robusto y no tan esbelto.

Ella da un salto y hace que ambas nos subamos al techo de una de las tantas casas. Ella me lleva con facilidad entre los techos de la ciudad con cuidado de que nadie nos vea.

Cuando por fin estamos lo suficientemente lejos como para que el olor no sea tan intenso, suspiro de alivio y me siento en el techo en el que nos encontramos para recuperarme del malestar reciente.



#1982 en Fantasía
#481 en Fanfic

En el texto hay: #amor, #demonios, #kimetsunoyaiba

Editado: 01.07.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.