Miro a mi alrededor mientras me muevo ágilmente por el bosque a gran velocidad, alrededor del bosque se escuchan los pasos de los cazadores que vienen por los demonios que se encuentran en este mismo bosque, incluyéndome en la lista.
Se escucha un grito desgarrador por todo el bosque y no me deja distinguir de quién pertenece, si de un demonio o de un cazador recientemente asesinado.
Trago saliva mientras miro al frente y no paro de correr por el bosque con los nervios de punta, la verdad es que no me apetecía ser cazada hoy y mucho menos encontrarme con un cazador de demonios. Prácticamente porque en este momento no podía hacer absolutamente nada, hace días que estaba comiendo menos de lo normal, intentando dejar de consumir humanos poco a poco. Sin embargo, mi cuerpo se debilita cada vez más y no tengo las fuerzas suficientes como para matar a uno y salir ilesa de eso.
Maldigo mientras siento que mis fuerzas se desvanecen cada vez más al correr y me vuelvo más lenta, pero al instante freno en seco y parece que el mismísimo diablo me mandó la maldición que yo tanto quería evitar. Un chico de aproximadamente 1.65, de cabello color rojo, ojos de igual color y unos aretes peculiares que me helaron la sangre por algún motivo.
El cazador carece de captar mi debilitamiento constante y parece dudar en su atacar o no. Él tiene varias heridas visibles, pero parece que para él es sencillo moverse incluso estando herido.
Miro sus heridas y mi boca comienza a salivar casi al instante, mis ojos y mi interior comienzan a llenarse de conflicto de nuevo y mi mente se nubla por el deseo. Muerdo mi labio inferior para no lanzarme sobre él y él parece notar este conflicto en mi mente mientras se queda inmóvil en su lugar.
Un estruendo se escucha detrás de nosotros y yo desvío por fin mi vista de él, mis ojos se enfocan en un cazador completamente deshecho en pedazos. Para mi sorpresa, el aspecto que traía el cuerpo del cazador, más de hambre me dio repugnancia.
Un demonio aterriza en tierra firme desde uno de los tantos árboles sonriendo burlonamente.
—Estos tipos son de rango inferior— dijo y señaló el cuerpo— Aliméntate de él y mata a todos los que puedas hasta que tengan que retirarse— comienza a caminar hacia mí— Estás en contra, lo sé, pero morirás aquí si no lo haces.
Suspiro mientras pongo los ojos en blanco— Si no tengo de otra— me acerco al cuerpo.
Me arrodillo frente al cuerpo y abro mi boca arrancándole un pedazo de carne mientras que saboreo el sabor de esta en mi boca. Emito un suave sonido de satisfacción y mis ojos se cierran mientras siento mis fuerzas volver a mi cuerpo. Abro los ojos y veo los ojos del pelirrojo abiertos de par en par mientras me ve masticar, el demonio que me dio el alimento gratis comenzó a reírse mientras se da cuenta de su aspecto.
—¿Nunca viste a un demonio alimentarse, cazador idiota?— pregunta entre risas mientras se acerca a él.
—¡Tanjirooooo!— la voz de un chico más se escucha por todo el bosque mientras lo busca— ¡Inosukeeee!— su voz sonaba claramente temblorosa por el miedo.
Mis ojos vagan por el lugar en busca del cazador que grita en mitad del bosque buscando a sus compañeros.
—¡Zenitsu, aquí!— grita el pelirrojo esperando a que llegue su compañero.
Doy otro bocado al pobre cuerpo desmembrado y trago, mi cuerpo cada vez se fortalece más y más, y mis gemidos de satisfacción son cada vez más fuertes y prominentes.
Levanto la cabeza con la boca ligeramente manchada y un grito de horror se escucha, haciéndome gemir de dolor ante el fuerte sonido penetrando mis oídos sensibles.
—Mierda...— maldigo tapándome un oído para amortiguar el sonido agudo— Qué ruidoso.
El demonio me mira con el ceño fruncido. Claramente, ligeramente afectado por el grito fuerte.
—¡Hay dos demoniooooos!— grita de nuevo y mis ojos se entrecierran con el dolor penetrando mis oídos— ¡Qué miedoooo!
—¡Cierra la boca!— ambos cazadores se tensan al escuchar mi grito— ¡Me dejas sorda, cobarde!
El rubio deja de gritar al instante, pero su cuerpo tiembla ante nuestra presencia. El demonio no ataca, solo me mira mientras comienzo a alimentarme de nuevo para ganar más energías.
—Parece que no tienen intenciones de atacarnos— dijo el pelirrojo mientras el rubio se le colgaba del miedo de sus hombros.
—¿No quieren matarnos?— preguntó sin creérselo aún el rubio, temblando aún, abrazándolo.
Yo trago el pedazo de carne y levanto ligeramente mi cabeza— Si vuelves a gritar sí querré matarte, así que guarda silencio y no grites— el otro demonio lo mira y asiente de acuerdo con mi comentario.
—No grites— dijo el pelirrojo y este solo asiente más tembloroso que antes.
Me levanto de mi lugar dejando por fin el pobre cuerpo desmembrado del cazador.
—Nos vamos— dijo el demonio mientras se enderezaba y se ponía a mi lado— Tengan cuidado, cazadores, no prometo dejarlos con vida la próxima.
El chico rubio se prepara para gritar de nuevo, pero cuando mis cejas se fruncen él traga saliva y deja escapar todo el aire para no gritar.
—Cállate— le digo al demonio con el ceño fruncido— Harás que grite de nuevo.
Ambos comenzamos a correr alejándonos de los dos cazadores mientras miramos a nuestro alrededor.
—Nos separamos— dijo informándome que va a tomar un rumbo diferente al mío— Ten cuidado, hay más cazadores por el bosque. Busca un lugar seguro y escóndete, sigues débil.
—¿Por qué me ayudaste?— pregunté mirándolo.
—¿Quién sabe? Sacaste un lado tierno de mí— levanta los hombros mostrando indiferencia ante su comportamiento— Supongo.
—Bueno, sea lo que haya sido, gracias— le digo y cambio la ruta, alejándome de él y del terreno invadido por cazadores.
El olor a humano cerca me invade y cambio de ruta de nuevo, el bosque estaba infestado de cazadores y no podría salir del bosque sin matar a alguien.
Un cazador se posa justo frente a mí, acelero el ritmo y con mis garras afiladas rasguño su mejilla, desconcertándolo por un momento, por lo que rápidamente aprovecho la oportunidad y huyo de él a toda velocidad.