Acordes De Guerra

3-RESONANCIA

Al llegar Gael a su apartamento, no enciende las luces. Camino directo a la ventana. La ciudad brillaba debajo, indiferente, perfecta.

Saco el celular.

Abrió la grabación del ensayo.

Escucho su voz.

Luego la de ella.

Luego ambas.

La armonía no era suave. No era romántica. Era tensión pura. Como si dos fuerzas opuestas estuvieran empujándose sin querer soltarse.

-Esto no puede funcionar -murmuro.

Pero ya estaba funcionando.

En redes, el hashtag #Acordes de guerra había empezado a moverse desde la madrugada.

@MusicNewsMx: “Fuentes dentro de la disquera, me confirman que hubo una sesión privada entre Gael Navarro y Emilia Rivas. ¿Colaboración o estrategia de marketing?”

@TeamGael: “Que no lo arrastre a su drama.”

@RivasArmy: “Si Gael se cuelga del talento de Emilia que lo diga claro. “

Gael bloqueo el teléfono de inmediato.

No le molestaba la crítica.

Le molestaba que, por primera vez en años, no tuviera el control de la narrativa.

Emilia estaba sentada en el suelo de su departamento, con la espalda apoyada contra el sofá y la guitarra entre las piernas. No había maquillaje. No había escenarios. No había ninguna pose.

Solo una nota musical.

Volio a tocar el acorde.

Y lo cambio. Y lo rompió.

Intento ensuciarlo, hacerlo menos perfecto.

No lo logro.

Porque lo que lo hacía impresionante no era la técnica.

Era la forma en que él había sostenido la mirada mientras ella cantaba la última línea.

Como si no estuvieran compitiendo.

Emilia dejo la guitarra.

-No confundas -susurro al aire.

A la mañana siguiente en la sala de juntas.

El director creativo proyecto una gráfica en la pantalla.

-Esto paso en doce horas -Dijo.

Las menciones subían y subían.

-La gente cree que se odian.

-Nos odiamos -corrigió Emilia sin mirarlo.

Gael se cruzó de brazos.

-Y eso vende -agrego el director con calma-. Pero lo que paso la noche de la gala vende más.

Silencio.

-Hay química.

-No – dijeron los dos al mismo tiempo.

Demasiado rápido.

El director sonrió.

-Perfecto, entonces lo que vamos a hacer es anunciar el primer sencillo en dos semanas. Y quiero un adelanto en vivo.

- ¿En vivo? -Gael frunció la ceja.

-Evento íntimo. Streaming global, sin edición.

Emilia lo miro por primera vez desde que entraron.

Ahí está el verdadero problema.

Sin edición significa sin mascaras.

Cuando salieron de la reunión, caminaron en paralelo por el pasillo.

-No me mires así -Dijo Gael.

- ¿así como?

-Como si esto fuera culpa mía.

Ella se detuvo.

-No es culpa tuya. Es un chiste.

-Quien empezó.

Gael se quedo callado porque ella tenía razón.

Ese mismo día por la tarde, volvieron al estudio, pero algo se notaba que era diferente.

Ya no estaban probando notas.

Estaban haciendo algo que por fin el mundo podía escuchar.

Emilia tomo el micrófono.

-Si vamos a hacerlo, lo haremos bien.

-Siempre lo hago bien –respondió Gael.

-No. Tus haces lo que te conviene.

Todo se quedó en silencio.

Gael dio un paso más cerca, poniéndose frente a ella.

- ¿Y tú qué haces?

-Yo me esmero en las canciones.

La frase quedo resonando entre ellos.

Gael bajo la voz.

-Entonces esmérate mas.

El productor, desde la cabina, no decía nada.

Emilia cerro los ojos.

Y canto.

“No es amor lo que nos quema, es orgullo mal curado, si tus manos son mi guerra que me encuentren derrotado. “

Gael la miro como si la estuviera viendo por primera vez.

Entro en la segunda línea de la canción.

“No me mires como enemigo si sabes que tiemblo igual, tu voz rompe lo que niego, mi silencio es criminal. “

Cuando terminaron de cantar, nadie hablo.

El productor presiono el botón de grabación detenida con las manos ligeramente temblorosas.

-Eso fue… -empezó.

-No digas nada -lo interrumpió Emilia.

Esa noche, el adelanto del sencillo se filtro a la prensa.

No completo.

Solamente unos treinta segundos.

Suficiente.

En menos de una hora.

#LaGuerraSuena tendencia mundial.

Titulares por todos lados.

“Lo que comenzó como rivalidad podría convertirse en el mejor hit del año”

“Gael y Emilia incendian TikTok”

Gael estaba en su celular cuando recibió un mensaje.

Numero Desconocido.

“Ten cuidado con lo que empiezas a sentir. No todo lo que suena a amor lo es.”

El mismo mensaje llego al celular de Emilia, al mismo tiempo.

Ambos levantaron la vista.

No sabían de quien venia.

Pero lo entendieron.

La guerra ya no era solo entre ellos.




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