Regresaron de Mazamitla con el frío todavía pegado en la ropa.
La ciudad lo recibió con ruido, tráfico y mensajes acumulados.
El productor los citó esa misma tarde para escuchar las mezclas finales.
Díez canciones.
Diez.
El disco estaba completo.
Gael se sentó al fondo del estudio. Emilia junto a la consola. No se miraban todo el tiempo, pero tampoco se evitaban.
Cuando comenzó la décima canción, la sala quedó en silencio.
La guitarra suave.
La voz de Emilia limpia.
Sin adornos.
"Te fuiste en silencio"
Nadie habló mientras escuchaban el coro de ambos.
Gael cerró los ojos un momento.
El productor bajó el volumen al terminar.
-¿Cómo se llama?
-Te fuiste en silencio -respondió Emilia.
El productor asintió despacio.
-Se queda así.
No hubo debate, no hubo cambios.
Esa canción iba al disco.
Por fin las 10 canciones estaban listas.
-Descansen tres semanas -dijo el productor mientras guardaba su libreta-. Después empieza la promoción fuerte, entrevistas, firmas, presentaciones, viene lo bueno.
-Cuidate -dijo Gael antes de subir a su auto.
-Tu también.
Dos días después, las redes comenzaron a moverse. Primero fue una foto en el aeropuerto.
Luego otra.
Gael en Madrid.
Caminando solo por una calle antigua, sin equipo grande, sin eventos anunciados, solo el.
Los comentarios No tardaron.
"Se fue a olvidar"
"Seguro paso algo"
"Estrategia antes del lanzamiento."
Pero nadie sabía la verdad, Gael necesitaba espacio.
En Madrid camino sin rumbo, se sentó en una terraza pequeña, pidió café, miró a la gente pasada.
Nadie los conocía ahí.
Nadie le preguntaba por Emilia.
Nadie le hablaba del disco.
Publicó una foto simple: una calle mojada después de la lluvia.
En su hotel con la ventana abierta y el aire frío entrando, se puso los audífonos.
Reprodujo una copia del álbum completo.
Cuando empezó "Te fuiste en Silencio".
Escucho cada palabra, recordó la cabaña, la chimenea, la forma en que Emilia sostuvo la guitarra ese día, pensó en ella.
En cómo lo miró cuando él dijo que la canción era hermosa.
Esa vez entendió algo que lo inquietó, no se había ido a Europa para escapar del escándalo, se había ido porque quedarse cerca de ella empezaba a darle miedo.
Mientras tanto Emilia se quedó en Guadalajara.
La vieron por avenida Chapultepec en la Colonia americana con sus papás un domingo por la tarde, riendo, sin maquillaje sin poses.
Una foto salió en redes, nada escandaloso.
Simplemente a Emilia disfrutando en casa, caminando sin presión, sentado en una cafetería pequeña y tomando chocolate caliente con sus papás.
Hablar de cosas normales.
Su papá le preguntó cuándo salió el disco.
-Pronto -Respondio ella.
No Dio más detalles.
En las noches en su cuarto escuchaba las mezclas finales.
Cuando llegaba a la décima canción, bajaba el volumen un poco.
Pensaba en Gael escuchando la por primera vez en la cabaña, en cómo no interrumpió, en cómo lo intentó cambiar nada Y como siempre eso la confundía no sabía si lo extrañaba, pero si no estaba su ausencia.
Una tarde, mientras revisaba mensajes, vio una historia de Gael.
Gael en Roma.
Era una selfie estaba tomada frente a una fuente apenas sonriendo si nadie más en la foto.
Que mira sostuvo el teléfono unos segundos más de lo de lo normal, se quedó viendo fijamente sin reaccionar sin comentar nada pero igual guardó la imagen.
Esa misma noche Gael la abrió el perfil de Emilia, vio una foto que había subido con sus papás en el centro de Guadalajara.
La notó tranquila, simple, muy real como siempre lo es Emilia pensó.
Yael sonrió sin darse cuenta, déjate tampoco le dio like solamente la miro.
Pasó una semana sin que hablara.
Ninguno escribía primero, no era por orgullo simplemente por la duda.
Gael tomó el teléfono varias veces.
Escribió "¿Cómo estás?"
Pero lo borraba.
No sabía qué decirle que no sonara extraño después de lo de Mazamitla.
Emilia hacía lo mismo abrí el chat y lo cerraba lo volvía a abrir y lo cerraba, nada parecía suficiente.
En París, una noche fría, Gael salió a caminar solo.
Las luces reflejadas en el río, el sonido lejano de música callejera. Hizo que Gael tuvieron pensamiento.
Pensó en lo que casi pasó en la cabaña. En lo cerca que estuvieron de darse un beso. Pero también pensó en como ella se apartó primero.
Y qué bueno porque sabía que si daba ese paso, ya no sería solo música.
Y eso lo asustaba.
La él nunca había tenido miedo de cruzar una línea.
Pero con Emilia era distinto.
No quería arruinarlo.
Esa misma noche, en Guadalajara, Emilia estaba acostada mirando el techo.
La luz apagada.
Teléfono en la mano
Reprodujo la canción otra vez, y pensó en él.
No en el Gael de las entrevistas, ni el de los titulares, pensó en aquel Gael que dijo que no todo tenía que ser guerra.
Sonrío apenas.
Porque creyó que estaba enamorada.
Estaba pensando.
Cuando casi al mismo tiempo, los dos abrieron el chat.
Gael escribió primero:
"Escuché la mezcla final, suena increíble"
Lo leyó dos veces antes de enviarlo.
Emilia vio el mensaje unos minutos después.
Respiró hondo.
Respondió.
"Gracias"
Corto, pero sincero.
Gael miró la respuesta.
Cerró el teléfono.
Emilia hizo lo mismo.
Gael dejó Europa después de diez días.
No avisó cuando regresaba.
Emilia No preguntó.
Ambos sabían que pronto tendrían que volver a verse.
La campaña comenzaría, las entrevistas regresarían, la presión también. Pero algo había cambiado, ya no eran enemigos, ya no eran solo compañeros.
Eran dos personas que se extrañaban. A veces no hace falta una despedida para sentir que alguien se fue.
Editado: 19.02.2026