Acordes De Guerra

17-NO ES TAN FACIL.

La cuidad no era la misma todas las semanas.

Pero el ritmo sí.

Aviones.

Hoteles.

Pruebas de sonido.

Luces.

Gente.

Entrevistas.

Gael ya no pensaba demasiado en eso, su cuerpo se había acostumbrado. Llegaba cantaba, saludaba, se iba.

El escenario seguía siendo grande, pero lo que pasaba cuando se bajaba, no siempre lo era.

Esa noche estaba en chicago, un teatro lleno de luces cálidas, gente sentada que aplaudía en los momentos correctos.

Nada fuera de lugar, todo funcionaba.

Termino la última canción y el publico se puso de pie.

Sonrió, saludo.

Bajo del escenario.

Y en cuando cruzo la cortina, el ruido desapareció.

-Gran show -dijo alguien del staff.

-Gracias.

No se detuvo.

Siguió caminando hacia el camerino, cerró la puerta.

Se dejo caer en el sillón, saco el celular.

00:43 a.m.

Abrió el chat con Emila.

Ultimo mensaje: dos días atrás.

“Hoy toco, te mando video luego.”

No había video, no había nada después.

Escribió:

“¿Sigues despierta?”

Lo miro unos segundos, lo envió.

Del otro lado…

Emilia estaba sentada en el borde de un escenario pequeño.

Sin miles de personas, sin pantallas gigantes.

Solo luces, una bocina y unas cien personas todavía acomodando sillas.

El lugar olía a café a madera algo muy íntimo.

- ¿Lista? -pregunto su amigo dueño del café.

-Si.

Se acomodo la guitarra, respiro hondo.

Su celular vibro, mensaje de Gael.

“¿Sigues despierta?”

Lo leyó, no respondió.

No porque no quisiera, si no porque estaba a punto de empezar su presentación.

-Buenas noches.

Nada de gritos exagerados, solo voces.

La primera canción salió muy bien, la gente escuchaba de verdad, nadie estaba con sus celulares grabando.

A la mitad del set list alguien grito.

- ¡La nueva!

Emilia sonrió leve.

-Todavía no la conocen.

- ¡Enséñala!

Risas.

Miro su guitarra, pensó un segundo.

-Está bien.

Empezó a tocar, lento, sin prisa.

La letra hablaba de alguien que siempre estaba, pero nunca al mismo tiempo.

De llamadas perdidas, de horarios que no coincidían.

De querer hablar y no poder.

No menciono nombres, pero clara a quien iba dirigida.

Cuando termino, todos se quedaron callados.

-Esa no esta en ninguna plataforma de música -dijo alguien del público.

-No. -respondió Emilia.

Todavía no.

Al bajar del escenario, el mensaje de Gael seguía ahí.

Sin respuesta.

Escribió;

“Estoy bajándome del escenario.”

Lo envió.

En Chicago, el celular vibro.

Gael lo leyó.

Escribió de inmediato:

- ¿Cómo te fue?

Emilia caminaba hacia afuera del lugar.

-Bien.

Respuesta corta.

Gael lo noto.

- ¿Todo bien?

Emilia dudo.

Siguió caminando.

-Si.

No era mentira, pero tampoco decía toda la verdad.

Pasaron algunos segundos.

-Te vi hoy -escribió ella.

Gael frunció el ceño.

- ¿Dónde?

-Una entrevista.

-Ah.

Emilia se detuvo, apoyo la espalda en una pared.

-No sabia que ibas a estar con ella.

Gael tardo en entender.

Luego lo hizo.

- ¿Lena?

-Si.

-Fue trabajo.

-No dije que no.

-Entonces. ¿Qué pasa?

Emilia apretó el celular.

-Nada.

-Ese nada no me gusta.

-Solo se ve raro.

- ¿Qué cosa?

-Que estes allá con ella y yo aquí.

Gael exhalo.

-Siempre hemos estado en lugares distintos.

-No así.

Esa frase se quedó.

Gael se mostró incrédulo.

- ¿Así cómo?

Emilia no respondió de inmediato.

-Como si ya no fuéramos nada.

Eso si dolió.

-Eso no es cierto -dijo Gael.

- ¿Seguro?

Gael paso la mano por su cara.

-Estoy trabajando.

Emilia le respondió.

-Yo también.

-Entonces ¿cuál es el problema?

Emilia cerro los ojos unos segundos.

-Que ya no se en que momento hablamos de verdad.

Nada.

Esa vez, el silencio si peso.

Gael se sentó otra vez.

-Hablamos ahora.

-Porque yo te escribí.

Otra pausa.

-Tu tampoco lo haces.

-Porque no se si estas ocupado.

-Siempre estoy para ti -dijo Gael.

-No siempre.

Todo se quedó ahí, en frases cortas.

Llenas de tensión.

-No fue que estuvieras con ella -dijo Emilia de pronto.

Gael levanto la mirada.

- ¿Entonces?

-Es todo.

-El tiempo…la distancio, lo que haces, lo que hago.

Gael no respondió a eso.

Porque no tenía una respuesta.

-No quiero que esto se vuelva complicado -añadió ella.

-Ya lo es.

Emilia bajo el celular un segundo.

Miro a la calle.

-Tengo que irme.

-Luego hablamos.

Gael se quedó mirando la pantalla.

Solo eso.

Se recargo en el sillón y miro el techo.

Y por primera vez en mucho tiempo el silencio no se sentía bien.

En Guadalajara Emilia camino sin rumbo unos minutos.

No estaba enojada.

Se sentó en la banqueta.

Apoyo los codos en las rodillas, saco el celular.

Abrió el chat, iba a escribir y al final lo cerro.

Respiro hondo.




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