Matteo era un chico muy simpático y de buen querer… Tuvo una familia difícil con un padre que lo abandonó de pequeño y una madre adicta al trabajo… Su madre lo ama, siempre le dio todos sus caprichos y le deja siempre en claro que él es su único amor incondicional y la razón por la que ella se levanta todos los días para trabajar. Sin duda su madre lo ama, pero lamentablemente siempre estuvo solo, por el trabajo demandante de ella. Así fue como la familia Grimaldi apareció en su vida y lo recibió en su hogar durante muchos años durante la época escolar… siendo los Grimaldi quienes se encargaban de que el niño vaya y vuelva del colegio sano y salvo, que pueda hacer sus deberes y que esté bien cuidado. Así, Basilio le tomó un amor incondicional, lo cuidó como si fuese su hijo propio, llevándolo de vacaciones, enseñándole a cocinar asado, pasta casera y sus platos favoritos, llevándolo a jugar con él y con Alessandra a la pelota… Tal y cual, Alessandra y Matteo, crecieron como mejores amigos, o hasta podría decirse, hermanos, inseparables.
Al llegar a la puerta del resto bar con las bolsas de la compra en sus manos, vuelve a llamar a su amiga con su tono de voz simpático de siempre.
— ¡Ales! — la llama haciendo que ella se acerque desde el fondo del resto bar. —Hice rápido, ¿Ayudo con algo? — insiste.
— No, gracias Lambar, ya nos vamos. ¡Pa! — Ales llama a Basilio mientras ayuda a Lambar con las bolsas.
— ¡Voy! — Responde Basilio saliendo del patio del local con dos bolsas de basura repletas, una llena de pasto recién cortado y otra llena de mugre que había dentro.
Los tres salen del lugar, Ales cierra las puertas con llave mientras Lambar guarda las bolsas de la compra en la camioneta y Basilio tira en el cesto de basura de la calle ambas bolsas gigantes.
Una vez que los tres terminan con sus correspondientes tareas, se suben a la camioneta, Ales y Lambar en la parte de atrás y obviamente Basilio en la parte del conductor.
— Creo que es un momento perfecto para contarte…— Ales empieza a hablarle a Lambar con un tono de voz divertido. Lambar la mira sorprendido.
— Contarme ¿Qué? — pregunta curioso.
— Viste que el resto tiene un escenario…— le dice y a la boca de Lambardi se le va dibujando una sonrisa de oreja a oreja.
El bar de enfrente, el “Neon-Seoul”, prende sus luces y llama la atención de todos los que se encuentran arriba de la camioneta. Una música de piano llega a sus oídos.
— Eso… — empieza diciendo Basilio. — Tal vez resulta ser un problema…— dice con una sonrisa, tomándose la dificultad como algo entretenido.
— ¿Por qué? — pregunta Matteo curioso.
Basilio se gira para mirarlos a los dos jóvenes sentados en el asiento de atrás. — ¿A ustedes les gustaría tocar música en vivo en el bar?— pregunta seriamente.
— Obvio que si.— dice Lambar sin pensárselo dos veces. — ¿Es una propuesta oficial?— Lambar mira a Ales, esperando su aprobación, ella sonríe y alza los hombros.
Así habían funcionado las cosas, desde muy chiquitos ambos siempre soñaron con formar una banda que sea mundialmente conocida, de pequeños “ensayaban” canciones que no existían fingiendo que tenían todo un público que los alentaba… De más grandecitos aprendieron cómo tocar el instrumento que más les gusta, Ales con la batería y Lambar con la guitarra… quien Basilio mismo le había enseñado, pero Lambar era tan curioso que hasta quiso aprender sobre la guitarra eléctrica y el bajo. Para el cumpleaños número 12 de Ales, ella ya tenía su batería para principiantes y Lambar aprendía con las guitarras de Basilio, pero cuando ambos cumplieron 15… Los Grimaldi le regalaron una batería profesional a su hija y la mamá de Lambar le regaló una guitarra eléctrica.
Sus ensayos habían mejorado obviamente y hasta podían hacer una muy buena improvisación juntos… Ambos tenían frases sueltas que podían cantar pero nunca formaron una canción completa, les faltaba gente. No le dedicaron mucho tiempo al componer, pero les encantaba cantar y tocar canciones, covers. Ya tienen varias canciones que se saben y tocan, pero son solo ellos dos, les faltaría un par de integrantes de la banda si quieren hacer el gigantesco paso de tocar en la terraza de Alessandra a tocar en un escenario EN VIVO para los comensales.
— Es algo que no nos lo podemos tomar a la ligera, es algo muy importante y nos tenemos que organizar bien.— dice Ales con los pies sobre la tierra, sin delirar mucho ni dejar que su emoción sobre el asunto la maneje. Lambar asiente con la cabeza. — Tenemos que ayudar a terminar de acondicionar el bar...— dice mirándolo a su padre, quien le regala una sonrisa tierna y orgullosa. — Conformar una banda completa... — dice mirando a Lambar, quien la observa con brillitos en los ojos. — Ensayar muchísimo...— dice mirando hacia abajo, como si hablara para sí misma. Pero toma aire para decir lo más importante de todo — y armar un cronograma de canciones a tocar, horarios y días de semana convenientes o correspondientes a el estado de ánimo de los turistas, o de nosotros, armar algún "día de karaoke" o "día especial de tal artista". — frena un segundo al ver cómo Basilio y Matteo la miran asombrados de la cantidad de cosas que acababa de decir. Ales toma aire. — Si la vamos a hacer, vamos a hacerlo bien. — suspira. — seamos profesionales Lambar... — dice casi como un pedido de súplica.
Realmente ella hasta hace poco no veía ninguna posibilidad de trabajar de lo que a ella le gusta. Está en su anteúltimo año del secundario y no tiene mucha visión sobre qué hacer cuando entre a la vida adulta... solo sabe que le gusta ensayar canciones mientras toca a toda emoción en la terraza de su casa. Siempre vio a su mamá y a su papá trabajar como esclavos para que cada peso que ganaban, se gaste en necesidades como ropa, comida y algún que otro regalo de cumpleaños para subir los ánimos. Indirectamente sabía que debía buscar trabajo dentro de poco para empezar a aportar dinero a la casa, pero nunca quiso aceptarlo. Sus padres perdieron el trabajo hace poco y la compra de este restaurante es un salvavidas enorme en el que decidieron invertir los Grimaldi y, la verdad es que, para Ales era impensado ver una posibilidad en la música bajo las condiciones monetarias que se encontraba su familia, pero ahora, gracias a este salvavidas enorme, gracias a que sus padres la tuvieron en cuenta... Ella no va a dejar pasar la oportunidad. Se la ve decidida y completamente comprometida a hacer que esto funcione. Ya está en juego su futuro, su sueño y su familia. Y todas las fichas están puestas en un solo lugar, el nuevo bar.